Doctor Eugenio Velasco Ortega, presidente de la Sociedad Española de Implantes

  • 03 de Jul, 2017

Usted está vinculado a la SEI desde hace muchos años. De hecho, presidió el congreso de 2010. ¿Por qué ahora ha decidido presidir la sociedad?
Mi vínculo a la Sociedad Española de Implantes comienza en 2006, durante la celebración del Congreso de Palma de Mallorca. Organicé la primera reunión universitaria con un gran éxito de participación. Desde ese momento, en 2008 en Oviedo, en 2010 en Sevilla, en 2012 en Valencia, en 2014 y 2016 en Madrid y en 2017 en León, he colaborado científicamente en la organización de los congresos. En 2010 recibí el encargo de la Junta Directiva que presidía la doctora Araceli Morales para organizar el vigesimoquinto Congreso Nacional y decimoctavo Internacional en Sevilla. El congreso fue un éxito absoluto de asistencia.
En estos años, mi participación activa con la SEI ha sido permanente y, sobre todo, relacionada con la celebración de los congresos. No me había planteado en ningún momento presentarme para presidir la SEI. En diciembre de 2016, durante la celebración del Simposium SEI de Implantes Zigomáticos, el doctor Bowen, en una conversación informal, me comunicó que iba a haber elecciones en 2017. En el transcurso de la misma, hablamos de cuáles eran las perspectivas de esas elecciones en relación a los candidatos posibles y le comenté que a lo mejor pensaba una posible candidatura. En los siguientes meses maduré esta posibilidad y lo comenté con un grupo de miembros cualificados de la SEI, que me transmitieron su apoyo. Esto ha culminado con la candidatura presentada en mayo y que ha salido elegida en la Asamblea celebrada en el Congreso de León, el pasado 17 de junio.

¿Cómo definiría a los miembros de su equipo?
El equipo que constituye la nueva Junta Directiva lo forma un grupo de socios con una perspectiva de ilusión, trabajo y futuro de la SEI. Una parte importante son jóvenes con menos de 35 años, que van a aportar una visión de este grupo de profesionales que se han incorporado recientemente a la Odontología. Poseen una gran dosis de ilusión y creatividad y tienen mucha energía para impulsar la SEI en estos próximos años. Otro grupo del equipo lo forman socios con más experiencia en labores organizativas, que ya han recorrido un largo camino profesional. Esta unión es vital, ya que la madurez y la ilusión pueden constituir una fuerza importante para el desarrollo actual de la SEI. Los diversos miembros de la nueva Junta Directiva proceden de la actividad privada y de la pública, especialmente, universitaria. La mayoría complementa ambas actividades.

¿Cuáles son las líneas básicas de su programa?
En las líneas básicas del programa está impulsar la SEI entre los profesionales españoles con una mayor implantación, incrementando el número de socios. Este crecimiento también tiene que ser participativo, es decir, los socios de la SEI deben asumir un papel más activo en la sociedad. Para ello, la nueva Junta Directiva va a desarrollar un programa científico de formación permanente. Se van a llevar a cabo nuevas actividades que favorezcan una mayor comunicación entre la Junta Directiva y los socios.
Por otro lado, la gestión de la sociedad debe optimizarse aprovechando todos los recursos de la misma. La SEI debe modernizarse con una mayor presencia en los medios sociales. No basta con ser una de las sociedades odontológicas españolas más antiguas. El pasado sirve para tomar impulso hacia delante, no para estar siempre perdido en la memoria. Es necesario recuperar el tiempo perdido, actualizarse a los tiempos actuales y ganarse un nuevo espacio dentro de la profesión: un espacio de prestigio en el campo de la implantología.
En este sentido, la SEI debe impulsar de forma activa y clara el desarrollo científico de la implantología española con dos objetivos complementarios: una mejor y permanente formación de los profesionales que la constituyen y una mejora de la salud oral de la comunidad. Ambas metas son importantes y constituyen la esencia de la SEI. Estos objetivos exigen la participación activa de la Universidad española, verdadero motor de la ciencia. La SEI debe caminar con la Universidad porque representa el futuro y la sociedad científica necesita a la gente joven que se incorpora al mundo profesional. Este compromiso también se extiende a los colegios profesionales, cuya actividad resulta esencial para el desarrollo de la sociedad científica. La SEI debe convertirse en un crisol o cruce de caminos donde confluyan todos los organismos y entidades relacionadas con la implantología.

Después del mandato del doctor Antonio Bowen, ¿en qué estado espera encontrar la SEI? ¿Qué necesita la sociedad para seguir evolucionando y creciendo?
El mandato del doctor Bowen y su Junta Directiva ha supuesto un tiempo de transición en la existencia de la SEI. Los avatares y las dificultades de este periodo han representado un desafío importante que la anterior Junta Directiva ha procurado resolver con diversas soluciones y medidas que han hecho posible que la SEI siga teniendo un importante papel en la implantología española.
Sin embargo, la SEI necesita seguir evolucionado, mirando hacia el mañana, integrando su pasado, pero ya con la mirada en el futuro. Vamos a trabajar para que esta sociedad tenga un papel relevante en todo el mundo implantológico: español, europeo e internacional. Tenemos que sentirnos orgullosos de pertenecer a la SEI, hacer de la ilusión y del trabajo nuestras señas de identidad. Ilusión significa tener ideas en la cabeza para ejecutarlas con inteligencia y emoción. Trabajo significa mejorar, con el esfuerzo y muchos pequeños cambios diarios, el funcionamiento y la gestión de la SEI.

Hoy en día, otras muchas sociedades científicas también abordan la implantología. ¿De qué manera debe actuar la SEI para ser el principal referente en el marco de los implantes? ¿Defiende la colaboración con otras sociedades científicas?
La SEI debe asumir su liderazgo en el mundo de la implantología. Si hoy no lo ocupa es porque no ha hecho el trabajo suficiente en los últimos 20 años. Esta responsabilidad ha sido de sus líderes y de la propia organización. Cuando se juega a la autocomplacencia y a la nostalgia en el pasado, se olvida el presente y el futuro. La SEI ha realizado un ejercicio de aislamiento que ahora está pagando. Un aislamiento sobre todo con la Universidad, la institución que nos hace dentistas y gracias a la cual la implantología se ha convertido en un tratamiento científico. La Universidad debe representar una prioridad para la SEI porque alberga la semilla del futuro. Los dentistas jóvenes son la mayoría de los que asisten a los congresos de la SEI. Los diferentes posgrados de implantología son los que han hecho posible en los últimos diez años que los eventos de la SEI sean un éxito. Si no hacemos un buen diagnóstico no podemos elegir el mejor tratamiento. La SEI debe asumir esta realidad. Quedan ya atrás otros tiempos. Pero esta realidad también ocurre en las otras sociedades importantes: la SEPA, la SEPES y la SECIB. LA SEI va a colaborar con estas sociedades de forma activa, en un mismo nivel de competencia y responsabilidad. Estamos en nuestro derecho. Tenemos que saber que son los dentistas jóvenes y los posgraduados los que representan la mayoría de los que asisten a los congresos de las sociedades científicas españolas. No obstante, la nueva Junta Directiva de la SEI quiere recuperar la presencia y la actividad de todos los que han creído en ella anteriormente y han contribuido a su desarrollo. Los dentistas con mayor tiempo de pertenencia a la SEI deben también tener más participación en sus actividades. Un papel importante, en este sentido, debe asumirlo el Consejo de Dentistas que, con medidas creativas, debe incrementar la participación de los profesionales de la odontología en las actividades científicas y formativas.

La tecnología y la ciencia hacen que la implantología viva en una constante evolución. ¿Apoya la formación continuada obligatoria como medida que garantice la actualización de los profesionales? ¿Defendería también una propuesta encaminada a la figura del “especialista en implantogía”?
La implantología oral ha tenido un desarrollo espectacular en los últimos diez años. Son enormes la documentación científica y la experiencia clínica acumuladas en este sentido. No existe otro camino que la formación continuada para que el dentista esté lo más actualizado posible en este campo. La SEI debe apoyar al Consejo General de Dentistas en una formación obligatoria que debe ser respaldada por la Administración Sanitaria. No existe otro camino para intentar solucionar la diferencia tan grande que existe entre el número de profesionales dentales españoles y el porcentaje de profesionales que acude a cursos y eventos (diez-quince por ciento).

Con respecto a la especialidad, la implantología ya de hecho constituye una parte importante de la odontología. El saber implantológico es parte del saber odontológico. La implantología como especialidad no sería nada más que la aceptación legal de esta realidad científica y profesional. Lo que ocurre es que los cambios legislativos en España caminan a paso muy lento. A veces por pertenecer a Europa y otras veces porque no hay interés en el tema.

Como nuevo presidente de la SEI, ¿qué medidas reclamaría a la Administración de manera que los implantes no sean un reclamo publicitario?
La SEI debe colaborar con el Consejo General de Dentistas en esta labor. No hay que olvidar que son los propios dentistas los que realizan estos reclamos publicitarios de forma individual o trabajando para determinadas empresas o franquicias. Algunas consultas han abandonado su perfil sanitario y se han convertido en tiendas dentales, que venden implantes, entre otros productos, con un departamento comercial que financia el tratamiento como quien compra un coche. La ética profesional ha pasado a convertirse en marketing del “todo vale”. La SEI y los colegios profesionales deben colaborar en darle un compromiso de calidad ética a las actividades implantológicas que desempeñan los dentistas en el marco de su actividad cotidiana.

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