Doctor Primitivo Roig, experto en formación de gestión y liderazgo y director de dentalDoctors

  • 03 de Jul, 2017

¿Por qué hace falta un cambio en la manera de entender y practicar la Odontología?
Fundamentalmente, porque lo que nos rodea ha cambiado y cambiará. El entorno competitivo, la economía, el estilo de vida, las necesidades y el comportamiento de los pacientes o el desarrollo científico y tecnológico han evolucionado considerablemente. No es nada beneficioso para nuestra profesión no evolucionar. Debemos adaptarnos a estas nuevas circunstancias.
Cambiar significa gestionar los riesgos, aprovechar las oportunidades y apostar por la mejora continua.
Cuando todo profesional cambie, la odontología también cambiará y así será cómo cambiaremos tendencias.

¿Qué defectos tiene la Odontología actualmente?
Más que defectos, la Odontología tiene retos a los que se enfrenta y áreas con recorrido de mejora.
Hemos progresado enormemente en muchos aspectos que han revolucionado nuestro sector, si bien, desde mi modesta opinión, sigue haciendo falta una revolución conceptual que nos ayude a saber gestionar todos nuestros avances, poner en valor la odontología de calidad y seducir con ella a los pacientes.
Es necesario mejorar nuestro posicionamiento competitivo frente a otros mercados de consumo como la hostelería, el turismo o el ocio. Hemos descuidado mirar fuera de nuestro sector. Nuestros pacientes viven en una sociedad con una oferta de consumo desorbitada y con unos recursos limitados para satisfacer sus necesidades y deseos. Deberíamos conseguir hacer entender a la población que invertir en su salud bucodental y en la mejora estética de su sonrisa es la mejor decisión del mundo. Podemos aprender de cómo en otros sectores han sabido convertirse en imprescindibles para las personas.

Como experto formador en gestión y liderazgo, ¿cuál es su propuesta para los profesionales?
Es muy concreta: ayudar a que los dentistas tengamos más éxito con el objetivo de que beneficiemos a nuestros pacientes con una odontología y calidad asistencial todavía mejor.
Siempre entendí que la falta de formación y capacitación en organización, gestión de equipos y dirección es un punto débil para el dentista, lo cual limita el aprovechamiento de su talento y frena su progreso. Hoy sabemos que una mala gestión reduce la calidad y perjudica al dentista y a su paciente.
Como dentista en ejercicio y muy comprometido con la odontología de excelencia, siempre he visualizado la gestión desde una perspectiva muy dental. De igual forma que pienso que la gestión es un área de conocimiento imprescindible en nuestra profesión, también pienso que no vale cualquier gestión. Esta tiene que ayudarnos a ser mejores dentistas, a disfrutar más de nuestro oficio y a que los pacientes también lo hagan.
Por otra parte, la odontología ha progresado en el marco clínico a través de la senda de la evidencia científica y el desarrollo tecnológico. Sin embargo, cuando hablamos de gestión, todavía hay una gran dependencia de la lógica, del sentido común o del storytelling que, si bien son útiles, no son ni mucho menos suficientes. Convencido de que la investigación y la ciencia debían también ayudarnos a gestionar con éxito y a tomar decisiones con más acierto, siempre me he rodeado de un equipo que me permitiera realizar estudios para obtener un conocimiento nuevo y empírico que desembocara en protocolos y soluciones útiles para el sector.

Si bien la gestión afecta a todo el equipo de una clínica, ¿de qué manera se enfocan los diferentes perfiles cuando se emprende un proyecto formativo en este campo?
Particularmente, siempre he estado centrado en la formación del dentista. Creo que él es el más necesitado en este sentido y el principal portador de la llave de esta revolución conceptual antes mencionada.
Siempre se ha tenido una tendencia a delegar la gestión en el equipo auxiliar. Algo comprensible si entendemos que la inmensa mayoría de nosotros nos hemos hecho odontólogos por una motivación artística o técnica. El dentista se ha creado y diseñado para pensar y ejercer en el gabinete. Sin embargo, a estas alturas creo que ya no hay debate en cuanto al perjuicio que tiene no cuidar el lado directivo y/o de líder.
Mi enfoque formativo para los dentistas siempre ha sido construir conocimiento con un enfoque totalmente práctico y respetando nuestra naturaleza profesional. Por supuesto, también el equipo auxiliar necesita apoyo en esta área.

Usted ha creado el concepto Slow Dentistry, ¿cómo influye esta filosofía de ejercicio en los beneficios de la clínica y sus profesionales?
El método Slow Dentistry es la evolución de muchos años de trabajo e investigación para fusionar mis dos principales pasiones: la odontología y la gestión.
La Odontología Slow es una propuesta para todos aquellos que ya entienden que gestionar es vital y que la Odontología de calidad es el único camino al éxito. Pero sobre todo es para aquellos que quieren, además, disfrutar del camino y que entienden que el éxito no está en la meta sino en la senda.
La mayoría de nosotros somos víctimas de la tiranía del paso del tiempo, luchamos en una carrera sin fin en la que parece que parar es perder. La propuesta Slow quiere ralentizar el ritmo con el fin de alargar la vida y la satisfacción. Trabajar en calma nos va a ayudar a ser más productivos, hacer las cosas bien a la primera, ser más rentables, enamorar más a nuestros pacientes, reducir nuestro nivel de estrés y prevenir las decisiones erróneas.
Muchos principios de la Odontología Slow han existido siempre, por eso es fácil que el profesional se sienta identificado. La principal aportación al respecto ha sido conjugar todos esos principios con otros nuevos y adaptarlos a las necesidades actuales del dentista para construir un método que responde a la realidad que hoy vive la Odontología.
Podríamos decir que la Odontología Slow se basa en la teoría de que a veces menos es más y que es posible conseguir más con menos.
La mayoría de los grandes dentistas tienen una gran habilidad y conocimiento técnico para ejecutar una odontología de excelente calidad. El método Slow nos ayuda a hacer esa calidad sostenible, rentable y accesible a los pacientes.

¿Cuáles son sus recomendaciones para fidelizar a los pacientes? ¿Qué vías se han de emplear para ello?
Me alegra que ésta sea la última pregunta pues contiene el que para mí es el verdadero objetivo: fidelizar a los pacientes. Mi primera recomendación es que se comprenda realmente el significado de fidelizar, que es la consecuencia de una serie de logros previos. El primero de ellos es comprender y superar las expectativas del paciente. Hacerlo no sólo logrará conseguir su satisfacción sino que creará en él un sentimiento de compromiso que le hará conectar y volver a visitarnos. Un paciente fidelizado es aquél que viene a vernos periódicamente para cuidar de su salud bucodental y para darnos la oportunidad de hacer de la prevención su mejor cuidado.
Fidelizar es imprescindible, pues está demostrado que es la mejor estrategia para construir una cartera de pacientes sólida y para activar los mecanismos de recomendación por boca-oreja.
No basta con trabajar bien y ser amables para fidelizar. Si de verdad queremos que nuestra cartera de pacientes esté viva y que nuestros pacientes vengan una y otra vez, es necesario introducir protocolos de comunicación constante en los que aportemos contenido de valor a los pacientes por diferentes vías para conseguir impactos de calidad que le recuerden lo mucho que la Odontología puede hacer por ellos.

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