Doctor Miguel Peñarrocha Diago

  • 22 de Ago, 2017

¿Qué valoración hace del premio que le ha entregado este año la SECIB?
Es un honor recibir este premio, sobre todo porque está concedido por mis compañeros de tantos años de andadura en la Sociedad Española de Cirugía Bucal. Este reconocimiento es a una vida de trabajo, a la que muchas personas han contribuido y con muchas de ellas hice equipo en mi trayectoria profesional. Son tantas que es imposible citarlas a todas, pero sí me gustaría tener un recuerdo para dos de mis mentores: después de realizar la especialidad en Neurología que siempre me apasionó, me encaminé al Dolor Orofacial y a la Medicina Oral por la ilusión que me transmitió el profesor José Vicente Bagán y, años después, me dediqué a la Cirugía Bucal con la energía que me transmitió el profesor Cosme Gay-Escoda. Ellos han sido mis maestros y ahora son, además, mis amigos. 
La SECIB nació hace 22 años teniendo como germen las reuniones de los profesores de Cirugía Bucal de la universidad española. La iniciativa de los profesores Manuel Donado y Cosme Gay-Escoda se extendió al resto de los profesionales españoles con el fin de mejorar los procedimientos de cirugía bucal, para atender mejor a los pacientes y contribuir a crear un marco para los profesionales donde compartir y ampliar sus conocimientos, así como la obtención de un adecuado reconocimiento por su labor. 
En 2015, la Sociedad Española de Cirugía Bucal alcanzó la cifra de 2.000 socios, consolidándose como una sociedad científica muy importante en nuestro país. Es para mí un motivo de satisfacción haber recibido un premio como este, por una sociedad a la que quiero tanto y con la que me siento muy unido.
 
Recibe el premio justo en el año que preside el Comité Científico del Congreso SECIB 2017. ¿Qué conclusiones clínicas podrán obtener los asistentes que acudan? 
En noviembre de este año, en Valencia, va a tener lugar el decimoquinto congreso de la SECIB y será un buen exponente de los avances que se han hecho en la cirugía bucal de hoy. Desde el punto de vista científico, el congreso cuenta con magníficos profesionales que van a realizar interesantes aportaciones. Las temáticas las hemos organizado básicamente en mesas redondas. La primera tratará de cómo conseguir la integración biológica de los implantes para prevenir las complicaciones a largo plazo; para evitarlas, se intenta que los implantes se parezcan lo más posible a los dientes. El procedimiento de preparación biológica de los dientes para colocar sobre ellos las coronas protésicas se ha extrapolado a los implantes, con lo que se minimiza la cantidad de bacterias y de patologías alrededor de los mismos. En esta mesa redonda contamos con la presencia del doctor Ignazio Loi, que es la persona que ha descrito y actualizado el método de preparación biológica para los dientes y ha aplicado a los implantes dentales esta filosofía.  
 
Otro de los campos emergentes actuales es la regeneración ósea –el crecimiento del hueso en sentido horizontal y vertical–. En esta parte contaremos con la presencia del primer investigador del mundo en implantes: el profesor Adriano Piattelli, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Valencia en el año 2016. No sabemos qué pasará a lo largo de los años con el material de injerto que colocamos en la boca de los pacientes y es importante controlar qué sucede con estos materiales y si, años después, se puede desencadenar una reacción de cuerpo extraño y cómo minimizarla. 
 
Y la tercera mesa redonda será sobre periimplantitis, el azote de pacientes y profesionales en las dos próximas décadas. Es un aspecto especialmente interesante en un país como España, que está a la cabeza en Europa en el número total de implantes colocados.
 
Los asistentes al congreso van a estar unos días centrados en cómo conseguir implantes que se parezcan a los dientes, restableciendo el hueso perdido y evitando las complicaciones a largo plazo.
 
Usted trabaja en el marco docente desde hace más de 30 años –los diez últimos como catedrático–. ¿En qué aspectos aún es posible mejorar la enseñanza de los futuros dentistas? 
En estos años ha mejorado mucho la cirugía bucal en España y se ha conseguido compartiendo la información, algo que sólo pasa entre los profesionales de la salud, que cuando desarrollan algo nuevo enseguida lo comunican a sus compañeros-competidores para que éstos lo conozcan y lo incorporen a su acerbo de conocimientos. Esto es algo muy importante en una especialidad como la nuestra, ya que una cirugía bucal mal hecha provoca una enorme iatrogenia y realmente puede estropear en pocos minutos la vida del paciente, en ocasiones para siempre. Debemos concienciarnos todos en conseguir los mejores tratamientos para nuestros pacientes y evitar al máximo la iatrogenia. En esto la SECIB ha contribuido y contribuye enormemente con la formación de sus socios. 
 
¿Qué exigen los alumnos que cursan el Máster de Cirugía e Implantología Oral que usted dirige en la Universidad de Valencia?
Para un alumno del Máster de Cirugía e Implantes de la Universidad de Valencia lo más importante es buscar la excelencia, poniéndose en el lugar del paciente y haciendo las cosas lo mejor que sepa. Los alumnos exigen formación teórica seleccionada y la aplicación de sus conocimientos para modificar su práctica. En nuestra especialidad, lo más indicado para mejorar los procedimientos es el tratamiento de pacientes, que es lo que más demandan y valoran los alumnos. Hay que señalar que, con respecto a la actividad profesional en España en el mundo de la cirugía bucal, nunca ha habido doctores tan bien formados ni con una vida profesional tan complicada. Éste es un reto que debemos afrontar todos nosotros y apoyarnos en la SECIB, para mejorar la actividad profesional de los socios y conseguir logros como el reconocimiento de la especialidad en Cirugía Bucal en España. 

Usted ha desarrollado una intensa labor investigadora que ha dado lugar a importantes avances y publicación de artículos y libros. ¿De qué investigación se siente especialmente orgulloso? ¿En qué líneas de investigación está ahora trabajando? 
Las líneas de investigación en las que hemos trabajado han sido ya varias. Es la lógica consecuencia de ser mayor, con muchos años de trabajo y estar en una especialidad muy amplia como es la cirugía bucal.
 
He investigado en cuanto al dolor orofacial crónico, que es una patología muy frecuente entre los humanos y donde las estructuras orofaciales son muy complejas y se pueden deteriorar por muchos factores. La odontología y la cirugía bucal ocupan un lugar muy importante en el diagnóstico y el tratamiento de paciente con dolor orofacial crónico.
También las extracciones de dientes incluidos conforman uno de los campos fundamentales de la cirugía bucal. La investigación en esta área siembre ha buscado minimizar los efectos secundarios y hacer las extracciones lo más seguras posible para el paciente. En especial, citar la extracción de los cordales inferiores –los dientes incluidos que con más frecuencia se quitan– con cirugías delicadas y la aplicación de las técnicas actuales en cirugía bucal, con ellas se minimizan las complicaciones en estos pacientes y se evitan lesiones de los nervios alveolar inferior y lingual.
 
Por otra parte, la colocación de implantes dentales es lo que ha cambiado la odontología y la cirugía oral de nuestro tiempo. En este sentido, hemos investigado sobre la colocación de implantes en las grandes atrofias, sobre la posición en la que se deben colocar los implantes y cómo evitar las complicaciones precoces de los implantes, así como las de largo plazo. Empezamos hace unos 20 años a tratar con implantes dentales a pacientes de epidermólisis, que tienen mucha atrofia de hueso. A partir de los tratamientos que se hací­­an en aquellos enfermos, surgieron las ideas para aplicar los mismos conceptos a los pacientes con grandes atrofias ósea. 
 
Ahora estamos trabajado también en la cirugía periapical. Seguimos en este tema en el que ya llevamos muchos años, con el fin de poder mantener en la boca dientes endodonciados en los que aparecen infecciones alrededor de los ápices. Es una cirugía que permite conservar el diente y mantenerlo en la boca. Se consigue la reparación de un tejido biológico propio, que siempre va a ser mucho mejor y más duradero que cualquier implante por bien colocado que esté.
 
En los últimos tiempos estamos viendo la penetración del mundo digital en la Odontología. A su juicio, ¿cómo serán la cirugía bucal y la implantología del futuro? 
La cirugía bucal cada vez es más respetuosa con la biología, y las nuevas técnicas de imagen en las ciencias de la salud nos permiten tener unos mejores procedimientos terapéuticos. La tomografía computarizada de haz cónico nos posibilita contar con unas imágenes de los pacientes en tres dimensiones con una gran calidad y sometiendo a la persona a muy baja radiación. Esto hace que podamos ver con definición las estructuras anatómicas del paciente, pudiendo planificar las intervenciones con la máxima eficacia y los mínimos efectos secundarios. 
 
La aparición de los escáneres intra y extraorales ha permitido tener reproducciones muy fiables de la boca y los dientes de los pacientes, sin necesidad de usar las pastas para tomar medidas de la boca de los pacientes. Hay nuevas técnicas, como la aparición de la fotogrametría en la Odontología, que hacen posible tomar medidas de los dientes con técnicas fotográficas. Esto está evolucionando con mucha rapidez y quizá en un futuro no muy lejano se puedan tomar medidas a nuestros pacientes para elaborar las prótesis haciendo fotografías de su boca con el móvil y enviándolas al centro de producción de prótesis por correo electrónico.
 
También hoy en día se producen las prótesis dentales por medio de ordenador, minimizando los riesgos de los desa­justes del colado. Con ello, se hace para cada uno de nuestros pacientes un verdadera joya de metales seminobles recubiertos de cerámica, directamente confeccionados por un ordenador y sin métodos de cocción que sometan al metal a contracciones y variaciones. 

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