Doctor José Manuel Almerich, coautor del Libro Blanco sobre Saliva y Salud Oral

  • 27 de Oct, 2017

 ¿Qué ha motivado la elaboración de un libro blanco dedicado a la saliva?
Es muy importante que los profesionales de la salud oral tengamos una consideración especial hacia la saliva. Durante bastantes años se ha investigado mucho sobre la influencia del consumo de azúcar en la salud oral y el comportamiento de las bacterias, pero en este tiempo también nos hemos dado cuenta de los muchos problemas que se generan cuando hay un déficit de saliva o cuando se alteran sus propiedades. Un individuo con poca saliva o sin una composición adecuada tendrá alto riesgo de caries.
En la creación del libro blanco intervenimos profesionales de diferentes universidades españolas invitados por la Fundación Dental Española que atendió la propuesta de la firma Wrigley (responsable de la marca Orbit® Pro) de abordar un aspecto de crucial importancia para la salud oral.

¿Qué aspectos se deben vigilar en la consulta?
Lo primordial es comprobar la cantidad de saliva del paciente. Es un proceso de recolección muy sencillo, pero que sin embargo se está descuidando mucho; no obstante, en las facultades de Odontología se está haciendo hincapié en la importancia de que los futuros dentistas sepan determinar la cantidad de saliva que tienen los pacientes midiendo la secreción de saliva por minuto. Es un indicador totalmente fiable y que se relaciona muy bien con el riesgo de caries.
En nuestra sociedad se da una serie de circunstancias que han hecho que el número de personas con déficit en la secreción salival haya aumentado mucho en los últimos años. Sobre todo son preocupantes los efectos del consumo de fármacos, fundamentalmente benzodiacepinas y antidepresivos. Las personas sometidas a mucho estrés pueden tener un déficit importante de saliva. En este sentido, hay que apuntar que la crisis económica ha hecho que se incremente la prescripción de medicación y cada vez veamos más casos de personas con poca secreción de saliva e incluso llegando a la boca seca.
Cuando hablamos de boca seca nos referimos a casos en los que la secreción de saliva está por debajo de 0,2 mililitros por minuto. Sin embargo, por debajo de 0,7 ya estamos en unas cifras preocupantes y por debajo de 0,5 podemos hablar de déficit. Los valores de secreción de saliva son determinantes si se desea trabajar la prevención. Es el camino hacia el futuro, sin duda alguna, ya no se trata sólo de curar enfermedades sino de prevenir su aparición.

¿Qué se puede hacer desde la consulta para evitar el déficit de saliva?
El principal problema está en la ingesta de determinados tipos de fármacos por parte del paciente. Por ejemplo, hay algunos antihipertensivos que pueden conllevar cierta disminución en la secreción de saliva y los pacientes crónicos los toman durante años. Ante esta situación, nuestro deber es contactar con el médico del paciente para comunicarle el problema y ver si se pueden indicar otros fármacos que provoquen reducciones de saliva menos agresivas.
Nosotros no podemos cambiar la medicación que toma un paciente, pero sí podemos abordar al paciente desde un tratamiento pluridisciplinar.


La saliva también se está empleando como método diagnóstico. ¿Por dónde va la investigación en este terreno?
En nuestro libro blanco este aspecto se aborda estupendamente. Además de la composición microbiológica de la saliva, que es una de las partes que más destaca a la hora de desarrollar técnicas de determinación genética con ADN, lo que nos estamos encontrando es que están apareciendo pruebas salivares para determinar multitud de enfermedades sistémicas. Quizá lo más impactante sean los biomarcadores para evaluar el riesgo de cáncer oral. La saliva permite una toma de muestras absolutamente incruenta y cada vez más posibilitará hacer diagnósticos fiables sobre riesgos para nuestra salud. Ya hay publicaciones que adelantan ensayos para evaluar el riesgo de cáncer oral.
Esperemos que en poco tiempo veamos kits de utilización en la consulta sobre los pacientes de riesgo. En materia de caries, las pruebas salivares para medir la presencia de bacterias están ya comercializadas y seguramente en un futuro próximo, de tres a cinco años, observaremos un importante desarrollo microbiológico en este sentido. En el ámbito de la enfermedad periodontal hay muchísima investigación microbiológica, pero los resultados aún son poco concluyentes, porque el desarrollo de la enfermedad periodontal con algunas bacterias específicas no acabamos de tenerlo claro. Hemos pasado de la fase de la teoría etiológica de las bacterias a la de la teoría ecológica, es decir, ahora vemos que hay individuos que tienen en su boca una combinación de bacterias que inducen a una enfermedad u otra, pero a la vez también comprobamos que determinadas bacterias que teníamos identificadas como patógenos responsables de enfermedades no siempre tienen este comportamiento.
Cuando hablamos de microbiología a veces tendemos a la simplificación y nos olvidamos de los principios básicos: las enfermedades periodontales, al igual que sucede con la caries, son multifactoriales. En la caries influyen los carbohidratos de una manera decisiva, pero también la protección de flúor que tiene el paciente, la cantidad de saliva segregada, etcétera. Hay una etiología que es multifactorial y en las enfermedades periodontales pasa lo mismo. No podemos olvidarnos del sistema inmunitario del paciente, ya hay individuos con patógenos que no desarrollan enfermedad porque su sistema inmunitario es capaz de contrarrestarlos.

El Libro Blanco sobre Saliva y Salud Oral también dedica un capítulo al chicle sin azúcar, que es precisamente el que usted realiza. ¿Por qué es beneficioso su consumo?
En primer lugar, la goma de mascar tiene una destacada propiedad mecánica: la autoclisis. Si no te cepillas los dientes, masticando chicle puedes hacer un barrido de la placa que, si bien no alcanza las zonas gingivales o las áreas interproximales, sí la reduce considerablemente.
Por otra parte, masticar chicle estimula la secreción salival. A los pacientes que tienen poca saliva nosotros les aconsejamos que tomen chicle para que aumente la secreción salival. Lo que se incremente la secreción dependerá del paciente; por ejemplo, en un paciente que toma unos determinados medicamentos quizá tengamos más margen, pero si el paciente ha sido radiado por un cáncer de cabeza y cuello es posible que la glándula haya quedado dañada o inutilizada.
La persona que tiene poca saliva muchas veces se inicia en algo tan nefasto como tomar caramelos y prácticamente todos tienen azúcar. Es un hábito totalmente erróneo, porque está creando más ataques ácidos y más graves. Ocurre lo mismo con los pacientes que dejan de fumar, que para abandonar este hábito comen muchos chicles o caramelos con azúcar y entonces aparece la caries.
El xilitol es un alcohol del azúcar natural de cinco carbonos, que se encuentra de manera natural, en pequeñas cantidades, en frutas y verduras como las frambuesas, las fresas, las ciruelas, las lechugas, los champiñones o la coliflor. Puede sintetizarse durante el metabolismo de bacterias y hongos, incluso puede producirse como derivado del metabolismo de la glucosa en el ser humano. En el marco comercial, se puede obtener del abedul y de las cáscaras de maíz o de arroz, aunque su producción industrial se realiza actualmente mediante síntesis.
El xilitol posee un poder edulcorante menor que la sacarosa y su consumo recomendado se estima entre 10 y 50 gramos al día. Su absorción intestinal es incompleta, lo que explica su ligero efecto laxante si se supera el consumo diario recomendado.

¿Cómo funciona el xilitol frente a la caries?
La evidencia científica ha demostrado que el principal efecto protector del xilitol sobre la caries dental se basa en que se comporta de modo similar a un antagonista competitivo en la captación de la glucosa por parte de las bacterias. Así, los Streptococos mutans, cuando se encuentran concentraciones elevadas de xilitol, son capaces de captarlo de modo similar a la glucosa pero, una vez llenos de xilitol, no pueden utilizarlo en su metabolismo para producir ácido y polisacáridos. Esta situación compromete la viabilidad de la bacteria.
Hoy en día ya hay suficientes estudios y programas de investigación que demuestran que masticando chicles con xilitol cuatro veces al día se consigue una protección contra la caries. De hecho, así se indica en la guía de protección frente a la caries CAMBRA (Caries Management by Risk Assessment), que es la más aceptada universalmente. El chicle con xilitol no es la solución de la caries, pero sí es un elemento coadyuvante.
Hay que apostar por recomendar, a los pacientes que no tengan contraindicaciones, el consumo de chicle con xilitol. En una persona con sequedad de boca y que no tenga problemas de ATM o bruxismo puede ir muy bien, pero si es bruxómana en ningún caso indicaremos la toma de chicle porque agravaríamos su problema. Como siempre en medicina, hay que individualizar los tratamientos.


Causas de hiposalivación

• Deshidratación.
• Ingesta insuficiente de líquidos (aporte hídrico insuficiente).
• Disfunción glandular.
• Disfunción de estímulos periféricos (falta de masticación, alimentos insípidos).
• Alteraciones del Sistema Nervioso Central (estrés, ansiedad, depresión).
• Alteración en las vías eferentes vegetativas.
• Fármacos anticolinérgicos, drogas, tabaco, alcohol, inducción enzimática.
• Alteraciones glandulares intrínsecas (destrucción del parénquima: Síndrome de Sjögren, sialoadenosis, radioterapia).
• Obstrucción glandular (litiasis, procedimientos compresivos inflamatorios o tumorales).
• Enfermedades infecciosas recidivantes o crónicas de las glándulas mayores (bacterias, virus).

Manifestaciones clínicas subjetivas y objetivas de la sequedad bucal

• Subjetivas:
- Xerostomía.
- Dificultad masticatoria.
- Dificultad deglutoria.
- Dificultad fonatoria.
- Trastornos del gusto.
- Síndrome de ardor bucal.
- Inadaptación a prótesis.


• Objetivas:
-
Alteración de la flora bucal.
- Caries agresivas.
- Patología periodontal.
- Infecciones bacterianas, fúngicas y víricas.
- Quistes de glándulas salivares (mucoceles).
- Úlceras.
- Fisuración lingual.
- Queilitis angular.
- Halitosis.

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