“Como ciencia, la Odontología es universal, pero el ejercicio tiene muchos matices en función de dónde lo desarrolles”

  • 29 de Dic, 2017

¿En qué consistió exactamente la estancia en la Universidad de Pensilvania?
Paula Cidad. Se trata de un convenio de intercambio entre la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos. Es un acuerdo especial porque esta universidad americana es privada y nosotras pertenecemos a una universidad pública, la Complutense.

Paula González. No es una beca Erasmus ni un programa de estudios nacional o local. Es un acuerdo particular entre universidades para que los alumnos de ambas entidades puedan conocer cómo es la formación que se imparte en otros lugares.

¿Qué requisitos hay que cumplir para poder optar a esta estancia?
Paula González.
Se nos exige tener todo aprobado hasta tercero incluido. De hecho, la estancia es de un mes, en septiembre, y coincide con las primeras semanas de clase de cuarto. Se hace así porque durante este mes nosotros tenemos clases de preclínico y no hay citas de pacientes. A la vuelta de la estancia se recuperan esas clases.

Paula Cidad. También nos exigen un nivel alto de inglés y méritos académicos, que puede ser la asistencia a congresos, presentación de comunicaciones, etcétera. Hay seis plazas por año, pero este año únicamente hubo cuatro alumnas candidatas; sin embargo, sólo fuimos dos porque las otras compañeras tenían asignaturas pendientes.
Este convenio lleva tiempo funcionando, pero estuvo unos años paralizado. La antigua vicedecana de Relaciones Internacionales, la doctora Conchita Martín, y la actual, la doctora Ana Arias, lo han reactivado y parece que se va a mantener en el tiempo.

¿Los alumnos de la Universidad de Pensilvania también han venido ya a España?
Paula Cidad.
El convenio contempla que puedan venir, pero no suelen hacerlo. Hay que tener en cuenta que su perfil es muy diferente. En Estados Unidos, para acceder a Odontología, que es un grado superior, debes haber cursado un grado universitario más general previamente, que suele ser Biología u otra disciplina más amplia. Por tanto, nuestros compañeros de cuarto allí tienen entre 25 y 26 años.

Paula González. Además, su año lectivo no contempla más de 15 días de vacaciones y en su programa académico ya se incluyen dos estancias obligatorias de 15 días en otras universidades, que les cuenta como nota. Venir a España en virtud de este convenio no.

¿Tiene coste la estancia?
Paula González
. No, la estancia de un mes en la Universidad de Pensilvania es gratuita, lo cual es un plus importante porque los alumnos de otras universidades que quieren ir de visitantes y no cuentan con un convenio de este tipo deben pagar una cantidad importante. Lo que sí corre de nuestra cuenta es el transporte, el alojamiento, la manutención, etcétera.

En el plano académico, ¿cuál fue su labor durante la estancia?
Paula González.
Fundamentalmente, estuvimos observando cómo trabajan en la clínica, porque no tenemos permiso para tocar pacientes ni ayudar en nada. El seguro que tenemos en la Complutense no nos cubre en Estados Unidos, por tanto sólo podíamos mirar.

Paula Cidad. Rotamos por los diferentes departamentos, tanto de grado como de máster, aunque es cierto que de un tiempo a esta parte la estancia está más enfocada en los posgrados.

¿Qué les ha llamado más la atención?
Paula Cidad.
Hay muchas cosas diferentes. Lo que primero llama la atención son las instalaciones. Nosotras estamos estudiando en una universidad pública de un gran nivel, la mejor en Odontología dentro de las españolas, pero no tiene nada que ver con lo que vimos en Pensilvania. Es una universidad privada y el precio que tienen pagar sus alumnos está a años luz de lo que pagamos aquí. En la UPENN la matrícula por curso es de unos setenta y cinco mil dólares, a lo que hay que sumar residencia, libros, algún instrumental o materiales, por lo que de media son unos cien mil dólares al año. El prosgrado tiene un coste similar.

Paula González. A primera vista te sorprenden las instalaciones, pero luego también valoras mucho todo lo que tenemos en la Complutense por un precio asequible. Al final, la Odontología de aquí y de allí es la misma y los tratamientos son muy parecidos.

Paula Cidad. Otra cosa llamativa es que en la UPENN los alumnos trabajan solos en la clínica con el paciente. Por supuesto, siempre cuentan con la supervisión del profesor, pero no están en parejas como nosotros. Esto es posible porque su volumen de boxes es mucho mayor que el nuestro. Allí son unos 120 alumnos por curso, mientras que nosotros no llegamos a los cien.

¿La atención al paciente se presta de manera similar?
Paula Cidad.
Es semejante, pero hay que valorar que la sociedad americana es muy diferente a la española. Allí la Odotontología es muy cara para la población y eso hace que haya muchísima más demanda de los tratamientos que prestan las universidades que, pese a ser mucho más caros que aquí, son bastante más económicos que en una clínica privada americana.


Paula González. Esta carestía de la Odontología norteamericana hace que se demanden tratamientos que aquí ya no son habituales. Por ejemplo, vimos un joven de 20 años que tenía una muela para endodonciar y directamente pidió que se la extrajeran; también pudimos ver la extracción de muchísimos dientes de leche. Son tratamientos que para nosotros son muy raros ya, porque aquí tenemos una cultura odontológica que tiende más hacia la conservación. En Estados Unidos, a pesar de que la Facultad de Odontología de Pensilvania trabaja con prácticamente todos los seguros dentales, hay mucha gente que no puede pagar los tratamientos y opta por el más barato: extraer y evitar así el dolor.

¿Les explicaron por qué la Odontología es más cara allí?
Paula Cidad.
Seguramente hay varios factores, pero nos llamó la atención que el seguro de responsabilidad de los dentistas es bastante más caro que aquí, porque en Estados Unidos está muy extendido el hábito de denunciar al profesional. Quizá este aspecto sea una de las razones para que el tratamiento sea más caro. En la Universidad de Pensilvania, una extracción simple asciende a 80 dólares, mientras que en nuestra universidad cuesta 15 euros, y una compleja aquí tiene un precio de 40 euros y allí 130 dólares.

Paula González. Según nos comentaron los estudiantes, el hábito de denunciar al odontólogo está a la orden del día. En la universidad esto no se da tanto, pero también es cierto que todo el personal está muy pendiente de no incurrir en ningún fallo y tenerlo todo muy registrado con fotografías, consentimientos informados, etcétera.

 

¿Las horas de clínica de los alumnos son similares?
Paula Cidad.
No, allí la carga clínica es mucho mayor. En primer lugar, trabajan solos, es decir, nunca hacen función de auxiliar. Además, ellos no tienen vacaciones de verano como nosotros y encima también trabajan en la universidad por la tarde. Es decir, no es que el ritmo de los tratamientos sea diferente, pero sí hay muchas más horas de clínica. Tienen más cantidad de pacientes, aunque a veces los tratamientos sean mucho más sencillos.
Paula González. No sólo más sencillos, sino también, como decíamos, en desuso aquí. Por ejemplo, nos llamó mucho la atención que siguieran utilizando la amalgama de plata. Cuando les dijimos que aquí nos enseñaban a emplearla pero luego no la aplicábamos a los pacientes, se extrañaban porque la evidencia científica dice que funciona perfectamente.

Paula Cidad. También nos pareció muy sorprendente el empleo casi generalizado de óxido nitroso, sobre todo en niños. Se ofrece por sistema como herramienta para que el paciente esté más tranquilo en la consulta e incluso algunos seguros lo cubren.
En este sentido de la sedación, también nos sorprendió que en las exodoncias quirúrgicas aplican sedación intravenosa, lo que aquí nunca se hace. Aquí un dentista no puede poner una vía y allí si eres posgrado en periodoncia o cirugía sí puedes.
Otra cosa curiosa es que allí los alumnos aprenden a realizar las prótesis; es parte de su formación.


¿Qué máster les gustó más?
Paula González.
El máster de endodoncia de la Universidad de Pensilvania es muy famoso porque allí trabaja el doctor Syngcuk Kim, que es una eminencia internacional. Nos gustó mucho porque el nivel era muy alto y todos los alumnos trabajaban con microscopio. También estuvimos con españoles que están en el máster de periodoncia-prótesis, que es un posgrado combinado de estas dos disciplinas, de cuatro años de duración a tiempo completo, y que tiene muy buena fama. Los posgrados combinados nos parecieron una solución fantástica porque, aunque te dediques más a una materia, al final en el día a día necesitas también de otras.

¿Consideran que esta experiencia de observar cómo se trabaja fuera debería estar al alcance de todos sus compañeros?
Paula Cidad.
Desde luego. Una estancia de este tipo sirve para abrir mucho la mente. Ves los pros y los contras de tu formación, pero también los de los demás.

Paula González. Como ciencia, la Odontología es universal, pero el ejercicio tiene muchos matices en función de dónde lo desarrolles. Tras una experiencia de este tipo, ves que tu formación te valdría para trabajar en casi cualquier parte del mundo si no fuera por las trabas burocráticas.

En sus conversaciones con los alumnos americanos, ¿qué era lo que más les llamaba la atención de España?
Paula Cidad.
Sobre todo les resultaba curioso que estudiáramos Odontología a nuestra edad. Hemos ido con 20 o 21 años y ellos a esa edad ni siquiera habían empezado a estudiar Odontología, puesto que entran con 22 o 23. Los alumnos de Pensilvania que estudian Odontología realmente lo hacen convencidos, puesto que han pasado por una formación previa universitaria y han tenido cuatro años para decidir su futuro.

Paula González. También nos dimos cuenta de que ellos tienen mucho más claras sus expectativas laborales. Prácticamente todos los alumnos de Pensilvania de cuarto curso pensaban en hacer un posgrado y estaban convencidos de que después trabajarían con un buen sueldo. La precariedad no ha llegado aún a Estados Unidos, o por lo menos no lo ha hecho a la Universidad de Pensilvania.

Paula Cidad. Su formación es muy cara, pero nos dijeron que había créditos estatales para invertirlos en formación. Son créditos de importes altos, pero el Gobierno tiene la seguridad de que se van a devolver porque no falta trabajo. El dentista es un profesional de mucho prestigio social.

Después de esta experiencia, ¿se plantean salir fuera para seguir con la formación?
Paula González.
De hecho, ya hemos solicitado la beca Erasmus para irnos en quinto a Italia o Portugal. La estancia en Estados Unidos se nos ha hecho corta y queremos seguir viendo cómo se trabaja fuera. Sabemos que ninguna de las universidades que se ofrecen en el programa Erasmus es mejor que la Complutense, pero creemos que en quinto, si en la facultad de destino hay una cartera importante de pacientes, sería una buena oportunidad para salir fuera, pese al esfuerzo extra que supone para preparar el trabajo de fin de grado.

¿Desean trabajar fuera?
Paula Cidad.
No descarto una temporada corta, de uno o dos años, pero siempre con el objetivo de volver pronto. En mi caso, mi padre tiene una clínica y lo que me gustaría sería trabajar con él.

Paula González. Mi opinión es similar. Aunque no tengo familiares dentistas, sí me gustaría salir fuera una temporada y luego volver.

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