Doctor Juan Carlos Pérez Varela, presidente de la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) - Maxillaris

Doctor Juan Carlos Pérez Varela, presidente de la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO)

  • 31 de Ene, 2018

Han pasado más seis meses desde que fuera elegido presidente de la SEDO. ¿Cuáles han sido sus primeras medidas al frente de la entidad?
Uno de los principales retos que tenemos por delante es el reconocimiento de la especialidad. En esa línea, recientemente he sido nombrado presidente de la Comisión de Especialidades Odontológicas del Consejo General de Dentistas para trabajar en la regulación de todas las especialidades odontológicas en España, no sólo la de ortodoncia, y así equipararnos al resto de Europa. 
Por otra parte, estamos convencidos de que es fundamental explicar a la gente qué es la SEDO, cuál es su papel, quienes son sus miembros y qué aporta. Además, queremos difundir la importancia de la ortodoncia para la salud bucodental, con el objetivo de que el público general sea consciente de su repercusión sobre la salud general del organismo y cuide más su salud oral. Por ello, estamos haciendo un esfuerzo divulgador a través de las redes sociales y los medios de comunicación. 
 
¿Cómo es la SEDO por dentro? 
Una de las características de la SEDO es que es un lugar de encuentro y a las reuniones científicas acude un gran porcentaje de estudiantes. De los más de 2.500 socios que tenemos actualmente, el 63,51 por ciento son afiliados, el 27,60 por ciento corresponde a socios activos, el 4,06 a diplomados, el 2,73 por ciento son de mérito, el 0,08 por ciento son honoríficos y hay un 2,02 por ciento de miembros internacionales
Para ser aspirante, hay que ser odontólogo o estomatólogo en ejercicio profesional activo y debidamente colegiado, así como presentar una solicitud de admisión avalada por dos miembros titulares o diplomados y una carta de presentación de uno de ellos. 
 
¿Cuál es la diferencia entre las diversas categorías de miembros?
Los miembros afiliados son los aspirantes que han presentado la solicitud de admisión y ésta ha recibido un informe favorable por parte de la Comisión de Miembros. Por otro lado, los activos son los aspirantes que, habiendo permanecido tres años en la sociedad como tales, demuestren haber cursado un posgrado expedido por un centro debidamente acreditado o aquellos que, tras tres años como aspirantes, cuenten con tres años de ejercicio exclusivo de la ortodoncia. Los miembros titulares son todos los que hasta la aprobación de los presentes Estatutos ostenten dicha condición.
Los miembros diplomados han de asistir a dos reuniones anuales consecutivas o a tres en el plazo de cinco años a partir de la fecha de admisión como miembro activo, haber aportado en la Reunión Anual de la Sociedad dos comunicaciones científicas originales de una sola firma o como primer firmante –no presentadas ni publicadas en otra entidad profesional– y aportar cinco casos complejos de maloclusión, diagnosticados, tratados y terminados según las normas establecidas al efecto. 
Hay otra categoría de socios que son los cooperadores, que pueden ser miembros vitalicios, de honor o internacionales. Los miembros vitalicios son todos los afiliados, activos, titulares y diplomados, que hayan pertenecido a la sociedad durante 25 años o más, hayan cesado en el ejercicio de la profesión y sean propuestos por la Junta de Gobierno y aprobados por la Asamblea General.
A los miembros de honor los propone la Junta de Gobierno y pueden ser miembros fundadores de la sociedad que hayan colaborado activamente en sus iniciativas académicas, científicas y profesionales, también pueden ser miembros titulares o diplomados con una antigüedad superior a 25 años y cuya contribución relevante a la sociedad les haga acreedores de ello; profesionales cuya labor académica y científica haya contribuido al progreso de la ortodoncia o por su colaboración desinteresada a la sociedad (aunque no sean miembros de ella).
Por último están los miembros internacionales que decide la Asamblea General de la Reunión Anual, mediante votación mayoritaria, previo informe favorable de la Comisión de Miembros. Los miembros internacionales deben acreditar su condición de especialista de ortodoncia en su país de origen y presentar una solicitud de admisión avalada por dos miembros titulares o diplomados y una carta de presentación de uno de ellos. 

Usted se ha formado en España y Estados Unidos y ha podido comparar diferentes estilos educativos. ¿Cómo calificaría el nivel formativo e investigador español en el marco de la ortodoncia? 
Desde el punto de vista clínico, España está en la élite europea junto a Italia, ya que contamos con excelentes profesionales en este país. En cambio, y aunque se están haciendo muy buenas investigaciones en España, aún nos queda mucho camino por recorrer, porque la realidad es que aquí se invierte mucho menos, por lo que es otro de los retos pendientes.
 
¿Cómo deben evolucionar los posgrados universitarios actuales? 
Deben evolucionar hacia la normativa europea para intentar converger con el futuro. Los posgrados universitarios deben equipararse a las exigencias europeas, que son tres años de dedicación exclusiva, o su equivalente a tiempo parcial. La recomendación europea es que los programas deben cumplir 180 créditos ECTS o 4.800 horas. También debe haber un ratio profesor/alumno adecuado, tener las instalaciones apropiadas y que sea en centros universitarios o centros concertados.
 
Puesto que es un defensor de la especialidad de ortodoncia, ¿qué implicaría para el día a día de las consultas la existencia de especialistas en esta materia?  
Es importante dejar claro que el reconocimiento de la especialidad no es excluyente y que cualquier odontólogo con su título puede hacer ortodoncia y la ley lo ampara. Pero creo que es fundamental que el paciente pueda saber si el profesional que lo está tratando hizo la especialidad.
 
¿La demanda de estética del paciente de ortodoncia está eclipsando la vertiente de función y salud?
Es innegable que la estética es la principal motivación de los pacientes para acudir a una consulta de ortodoncia. Lo dicen los estudios y  comprobamos en nuestras clínicas que esto es así. Pero no podemos perder de vista que somos profesionales sanitarios. La ortodoncia no es sólo estética, sino también salud e influye sobre el desgaste de las piezas. La ortodoncia es en muchos casos el aliado perfecto del tratamiento interdisciplinario: luchamos contra la periodontitis, realizamos ortopedia dentofacial, tratamos dolor orofacial y abordamos también diferentes patologías con ortodoncia y cirugía ortognática, entre otras cosas.

¿Cómo se está produciendo la integración de las nuevas tecnologías en el trabajo diario de los ortodoncistas? ¿Hacia dónde va el futuro de la ortodoncia en materia tecnológica?
La tecnología no es el futuro, sino que forma parte del presente de las clínicas ortodóncicas. En estos momentos empleamos escáneres intraorales y CBCT, entre otras tecnologías, para un mejor diagnóstico y planificación del tratamiento. Quizás en un futuro no muy lejano los odontólogos y ortodoncistas podamos diseñar nuestras propias férulas y aparatos a través de tecnologías 3D. 
 
¿Qué se puede hacer desde la SEDO para que los dentistas no ortodoncistas conozcan todas las posibilidades de esta disciplina?
Creemos que es muy importante la colaboración de la SEDO con los distintos colegios de odontólogos. De igual forma, queremos incidir en la importancia de la formación pregraduada en los universitarios. También creemos que es muy bueno realizar reuniones conjuntas con profesionales de otras especialidades, para que conozcan las posibilidades que les brinda la ortodoncia en sus respectivas disciplinas.
 
¿Qué relación debe tener la SEDO con organizaciones como la AESOR o la SEDA?
Está en nuestro ánimo colaborar con las distintas sociedades y trabajar en conjunto para el desarrollo del sector y difundir la importancia de la salud bucodental.

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