Doctora Carmen Rivera, vocal de jóvenes del Colegio de Dentistas de Málaga - Maxillaris

Doctora Carmen Rivera, vocal de jóvenes del Colegio de Dentistas de Málaga

  • 31 de Ene, 2018

¿Por qué es importante que exista en el Colegio de Dentistas de Málaga una representación específica de los jóvenes dentistas?
Actualmente, de los 1.230 dentistas colegiados en Málaga, una cuarta parte son jóvenes, es decir, no sobrepasan los 30 años. Y este número, que se debe a la elevada tasa de odontólogos que existe en el mercado, no está yendo a menos sino todo lo contrario.
Los tiempos han cambiado en muchos aspectos. La figura del dentista al que se refería María Jiménez en su canción ya no es el mismo: la competencia es grande, las dudas y los gastos cuantiosos, y conseguir un buen trabajo nada más terminar la carrera puede llegar a ser una ilusión. Es por todo lo anterior que también los colegios profesionales deben renovarse, representar a los jóvenes y adaptarse a los nuevos tiempos. Y por ello nuestro presidente, el doctor Lucas Bermudo, me integró en la Junta Directiva del Colegio de Dentistas de Málaga como vocal representante de los jóvenes.

¿De qué manera incorpora el colegio a los nuevos miembros en su día a día?
El primer contacto que tiene un dentista con nuestra entidad es durante la tramitación de la documentación para la colegiación. En ese proceso se le entrega una carta de bienvenida en la que le ofrezco mi apoyo y contacto para cualquier tema que le pueda surgir.
En 2017 creamos «el grupo de los jóvenes dentistas», compuesto por seis compañeros. En él debatimos sobre las necesidades de los nuevos colegiados buscando propuestas para un acercamiento a los más jóvenes; de ahí surgió, por ejemplo, la idea de hacer una fiesta de bienvenida.
El año pasado realizamos el primer «Almuerzo de bienvenida» para los nuevos dentistas, al que asistimos tanto «el grupo de jóvenes» como la Junta Directiva. Esta iniciativa se convertirá en una cita fija anual, ya que es muy positiva como medida de acogida a los nuevos miembros del colegio.
También como un punto de integración para los nuevos miembros está vigente la reducción de la cuota, que ya se está aplicando desde el uno de julio pasado. Se trata de una disminución de la cuota colegial del cincuenta por ciento durante los tres primeros años de afiliación.

¿Entienden los jóvenes dentistas la utilidad del colegio y la obligación de estar colegiado?
El joven que recurre al colegio buscando asesoría laboral también acude a cursos de formación y otros asisten a sesiones clínicas. Es decir, el que de un modo u otro aprovecha alguno de los recursos que ofrece la colegiación, rápidamente ve una utilidad, y lo comprobamos porque repite.
No obstante, es cierto que los dentistas que aprovechamos las opciones que nos da el colegio somos una gran minoría, al final siempre somos los mismos. Por esta razón, desde la Junta de Gobierno y «el grupo de jóvenes dentistas» estamos trabajando en la línea de divulgar los servicios colegiales.


¿Les falta formación a los jóvenes en cuanto a cómo enfrentarse a la vida laboral?
En mi opinión, la respuesta es sí. Haciendo una reflexión de mi experiencia personal observo que las preguntas que yo me planteaba cuando terminé la carrera son las mismas que se hacen actualmente los jóvenes: ¿cómo busco trabajo? ¿qué es eso de ser autónomo? Me piden experiencia y acabo de terminar, ¿cómo lo hago? ¿trabajo gratis? Quiero emigrar pero ¿quién me puede informar? Me gustaría montar mi propia clínica, ¿cómo lo hago? Y además de todo eso, también debo aprender, por ejemplo, endodoncias de molares. La conclusión es una situación de gran estrés.
Durante los años de formación, los estudiantes se esfuerzan en aprender anatomía, farmacología, medicina oral, conservadora u oclusión, pero cuando te sumerges en el mundo laboral uno se encuentra en la lucha real que es el día a día de la odontología. No es sólo la terapéutica dental, también hay que contar con el ambiente laboral en el que uno se sumerge, la presión comercial, los pacientes estresados, los que te cuestionan tus diagnósticos y los planes de tratamiento, etcétera.
A mi juicio, en España la relación paternal del médico (o el dentista) con el paciente se extinguió en el siglo pasado. Hoy en día en muchos centros sanitarios se trata al paciente como un “cliente o usuario”, y este último se dirige al dentista como si de un colega o un mero comercial se tratara. Pero no hay que olvidar en nuestro día a día, por muy duras, injustas, agotadoras o no remuneradas que sean las condiciones laborales, que los dentistas seguimos siendo (o debemos ser) defensores de la salud y ejemplo de la buena praxis, amor a nuestro trabajo y respeto hacia el paciente (y no cliente).

¿De qué manera influye que Málaga no tenga universidad con estudios de Odontología? ¿Hay acuerdos con otras universidades para ofrecer formación de calidad a los jóvenes dentistas malagueños?
Constantemente los estudios sociales muestran a Málaga como una de las mejores ciudades europeas para vivir y con gran proyección internacional. Esto se traduce en una región dinámica llena de dentistas provenientes de universidades cercanas, como Granada o Sevilla, o más lejanas, como los centros privados de Madrid, incluso tenemos muchos dentistas extranjeros (argentinos, alemanes, suecos, italianos, brasileños...). Es decir, se trata de una región multicultural y en muchos casos el que viene de visita o temporalmente al final decide instalarse –un ejemplo cercano podría ser yo misma, puesto que soy extremeña–. Este dinamismo es una de las razones por las que el Colegio de Dentistas de Málaga es un organismo bastante potente con más de 1.200 colegiados, y también por ello en Málaga existe una gran variedad formativa posgraduada de diferentes índoles.
Respecto al acuerdo con universidades, el colegio tuvo en un primer momento la pretensión de realizar un pacto con la Uni­ver­si­dad de Málaga para temas de formación continua de posgrado, pero por varios motivos no fue posible. No obstante, sí se consiguió dicho convenio con la Univer­sidad de Almería y se desarrolló durante cuatro años. Actualmente, dicho acuerdo de colaboración se realiza con la UCAM (Universidad Católica de Murcia). Se cambió la universidad ya que ésta última sí tiene actualmente estudios odontológicos y la de Almería no.

¿El colegio asesora de alguna manera a los jóvenes en cuanto a la formación de posgrado que se considera más conveniente?
Como tal no existe un organismo de asesoramiento en este tema. Aparte, cada persona tiene unas necesidades individuales. Sí es cierto que, a través del colegio y de las actividades de ocio que realizamos o las sesiones clínicas, buscamos la conexión entre compañeros y no hay mejor fuente de información que otra persona te explique su experiencia de primera mano, porque no toda la formación sirve para todos igual. Cada uno tiene que buscar los estudios de posgrado en función de sus capacidades, gustos y necesidades.
También el mercado laboral marca la trayectoria de la formación posgraduada. En España hay mucha “titulitis”. En la carrera profesional de un odontólogo es clave y fundamental estar bien formado y actualizado, pero sin olvidar que lo importante es adquirir práctica y experiencia. En otros países, e incluso en España en otras titulaciones, te exigen tener al menos un par de años de experiencia para cursar buenos estudios de posgrado. A título personal, sí que recomiendo a los nuevos colegiados tener paciencia, trabajar duro e informarse muy bien antes de desembolsar grandes sumas de dinero en formación, porque a día de hoy en España no está reglada ni regulada.


¿Qué otras acciones específicas para los jóvenes han tenido más éxito en el colegio? 
Aparte de la reducción de la cuota, que ha sido una medida acogida con entusiasmo, sin lugar a dudas lo más exitoso en Málaga es la formación, que es envidiable. Hay algunos cursos que completan su aforo, como por ejemplo el del doctor Rábago, cuyo éxito ha hecho que se desarrolle durante dos años consecutivos.

¿Qué datos maneja el colegio en cuanto al paro odontológico existente en Málaga?
En septiembre de 2016 tuvo lugar en Madrid la primera reunión nacional de jóvenes dentistas y en ella se sacó una conclusión extrapolable a todas las regiones de España: el paro como tal es bajo en odontología, pero sí existe una gran precariedad laboral en el sector.
Los dentistas que no tienen su propia empresa, normalmente los más jóvenes, se desplazan a diario para trabajar en multitud de clínicas cobrando sueldos ínfimos; algunos pagan cuotas de autónomo, otros ejercen sin contrato y hay quienes hasta lo hacen con un contrato de higienista. Por no volver a mencionar el desembolso que hay que hacer para empezar a trabajar (seguro de responsabilidad civil, cuota de colegiación, desplazamiento hasta el lugar de trabajo, etcétera).

En este sentido, ¿qué se puede ofrecer desde el colegio más allá de una bolsa de empleo?
Estamos siendo innovadores a la hora de incrementar servicios. En esta línea, desde el uno de enero la organización ofrece, a coste cero para los colegiados, un seguro de extremidades superiores. Es una medida realmente interesante. También contamos con un seguro de incapacidad permanente absoluta y de fallecimiento.
Aparte de la formación ya comentada, también tenemos cursos que no son estrictamente técnicos de nuestra profesión, como el de nuestro asesor jurídico o el relacionado con la inspección de Hacienda. Aunque no nos aportan técnicas o conocimientos en nuestro hacer profesional, estas formaciones sí nos ayudan mucho en el resto de las responsabilidades y obligaciones que asumimos al ejercer nuestro trabajo.
El Colegio de Dentistas de Málaga es un organismo dinámico. Por ejemplo, se puede ver una exposición de pintura que se va renovando mensualmente, contamos con un servicio de préstamo de libros o incluso se pueden practicar deportes, con su posterior almuerzo, durante un día al año que se programa para ello. Sin olvidar también los dos eventos anuales: la fiesta de nuestra patrona, Santa Apolonia, que se realiza en febrero, y la fiesta de verano, en julio. Ambas citas se realizan en lugares singulares, como el Parador o la Hacienda Nadales. En dichos encuentros, tras dar la bienvenida a los nuevos colegiados, se come, se bebe, se baila y hasta se hace un sorteo. Son días en los que compartimos buenos momentos entre compañeros, nos ponemos cara unos a otros e incluso puedes encontrar un trabajo o ser agraciado con un viaje.
Tampoco podemos olvidar el servicio de asesoría jurídica que existe en el colegio, al que, por estadística y lamentablemente, todos en algún momento de nuestra carrera profesional tendremos que recurrir.
Son muchos los servicios que ofrece el Colegio de Dentistas de Málaga. Desde aquí animo a los más jóvenes a acercarse a la institución, porque existe para que todos saquemos el máximo provecho de ella. A fin de cuentas, el colegio somos todos y la Junta, con su presidente al frente, le dedica su tiempo de forma totalmente gratuita.
También quiero dar mi apoyo a esos compañeros que se están introduciendo en el mundo laboral y se encuentran con grandes dificultades. Estamos en tiempos convulsos en la profesión y el panorama nacional no parece que vaya a mejorar. Hay que tener paciencia, agotar todos los recursos que uno tenga y luchar por lo que cada uno crea que es lo correcto.
Como dicen en la popular serie Juego de Tronos, “Winter is coming”, sobrevivirán los más fuertes y los que se adapten a los tiempos. El lobo solitario muere, pero la manada sobrevive; por tanto, animo a los jóvenes a hacer piña y entender que somos compañeros y no enemigos.

 

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