Doctor Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas

  • 06 de Mar, 2018

¿Qué organismos han hecho posible que se apruebe esta nueva competencia?
Lograr que los dentistas tengamos la venopunción como competencia propia ha sido posible con el esfuerzo de todos los colegios profesionales de odontólogos y estomatólogos. La propuesta se presentó hace ya tiempo a la Asamblea del Consejo General de Dentistas, que la aprobó, y posteriormente ha sido el Comité Ejecutivo de la organización colegial quien ha puesto en marcha todos los trámites, teniendo siempre como interlocutores a los ministerios de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y de Educación, Cultura y Deporte. Además, ha sido muy importante el apoyo fundamental que nos ha dado siempre la Conferencia de Decanos de las Facultades de Odontología porque, como toda nueva competencia, esto implica modificar o poner en marcha programas formativos específicos.

¿Se plantea formación tanto para los jóvenes que se están formando en el grado como para los que ya están en activo?
Desde luego. Como se ha demostrado, la venopunción es una competencia adquirida por los dentistas y las facultades de Odontología deberán introducir esta materia en sus planes de estudios. Con total seguridad, los programas de pregrado la van a incorporar de manera inmediata para que los nuevos odontólogos terminen sus estudios con la habilidad necesaria para llevarla a cabo.
Al mismo tiempo, para quienes ya están en activo y no tienen adquirida la habilidad de la venopunción, desde los colegios profesionales coordinaremos cursos de formación incluidos dentro de los planes de urgencias. Se hará a través de las formaciones de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) básica y avanzada. De esta manera, pondremos en marcha todo lo necesario para tener unos profesionales mucho más formados en todas sus competencias, incluida la venopunción.


¿A partir de qué momento está adquirida esta competencia?
Ya es una realidad. Los servicios jurídicos del Ministerio de Sanidad entendieron que la titulación de Odontología confiere a los profesionales la atribución de la venopunción y así lo ha hecho saber el secretario general de Universidad, Jorge Sainz, al presidente de la Conferencia de Decanos de Odontología, el doctor José Carlos de la Macorra.
No ha sido un logro sencillo porque implica a dos ministerios, el de Sanidad y el de Educación, con los que el Comité Ejecutivo del Consejo ha mantenido innumerables reuniones, y en varias de ellas también ha participado la Conferencia de Decanos de Odontología. No ha sido fácil por las gestiones que se han precisado, pero debo señalar que siempre hemos observado la comprensión del asunto desde todas las partes. Siempre se ha visto como una competencia lógica, porque la realidad de nuestra profesión hoy exige que los dentistas podamos hacer venopunción. No hemos encontrado una oposición a esta competencia desde ninguna entidad representativa del sector sanitario.

Los médicos estomatólogos ya tenían esta competencia, pero los odontólogos no. ¿Por qué se ha tardado tanto tiempo en equipararlos en este aspecto?
Los especialistas en Estomatología ya tenían la venopunción entre sus competencias porque son licenciados en Medicina, con ellos nunca ha habido ningún tipo de incertidumbre, pero es cierto que a lo largo del tiempo ha habido dudas sobre si también deberían tenerla el resto de los dentistas. Por la Ley 10/86 nuestro ámbito de acción se circunscribe a la boca y en tiempos pasados se pensaba que no tenía sentido atribuir a los dentistas esta habilidad. Sin embargo, han pasado 32 años desde aquella ley y las técnicas quirúrgicas han cambiado, la ciencia ha evolucionado enormemente y nuestra atención a los pacientes también. Desde luego, es un sinsentido que un dentista pueda hacer un injerto de hueso, una elevación de seno o colocar un implante cigomático y en cambio no pueda realizar una venopunción. Vivíamos en la paradoja de que los dentistas, siendo antes licenciados y ahora graduados con estudios de cinco años, no tenían esta competencia y en cambio los profesionales de la Enfermería, que antes era una diplomatura y ahora un grado de cuatro años, sí la poseían. Tener la competencia de la venopunción demuestra que las leyes hay que adaptarlas a los avances científicos.

¿Se ha pensado en el presente y en el futuro de la profesión?
Así es. Los profesionales de mi generación somos médicos estomatólogos y tenemos claro que existe fecha de caducidad. Cuando se jubile la última promoción de estomatólogos dentro de unos años, se terminará una etapa. Por lo tanto, no podíamos permitir que se extinguiera una competencia que la profesión ha tenido. Desde luego, en este asunto, como en muchos otros que se abordan desde el Consejo General, se ha pensado en el presente y en el futuro de la Odontología.

¿Los beneficios de contar con la competencia de la venopunción se van a apreciar, sobre todo, en los tratamientos en los que se aplican factores de crecimiento?
El plasma rico en plaquetas, como se conoce popularmente, se está extendiendo en el campo odontológico por sus muchos beneficios terapéuticos. Me gustaría destacar que es un avance científico mayúsculo que se empezó a aplicar en la Odontología y hoy en día también se lleva a cabo en Traumatología u Oftalmología. La Odontología ha dado un paso de gigante en las últimas décadas y esto se puede apreciar cuando sus avances, entre ellos el plasma rico en plaquetas, se transfieren a otros campos de la Medicina. Debemos sentirnos orgullosos de esto.Pero esta competencia tiene mucha más repercusión que el poder emplear el plasma rico en plaquetas. Venopunción significa pinchar una vena, ya sea para extraer sangre o introducir algún medicamento, por ejemplo. No adaptar las leyes a la realidad hace que se observen situaciones fuera de toda lógica. Las diferentes comunidades autónomas nos han obligado a los dentistas, porque somos profesionales sanitarios, a tener en las clínicas distintos medicamentos con los que poder atender una urgencia médica. Todos hemos tenido inspecciones en las que se controlaba la disponibilidad de los medicamentos y la fecha de caducidad de los mismos; sin embargo, nadie en la Administración se había planteado que para utilizar esos productos era necesario hacer venopunción y los odontólogos no tenían esa competencia. Era otra paradoja producida por un vacío legal y los dentistas nos veíamos en un limbo cuando había que atender una urgencia con venopunción por vía intravenosa o intramuscular. Ahora esto se ha solucionado.

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