Doctora Agurtzane Meruelo, presidenta del Colegio de Dentistas de Vizcaya

  • "El colegio es la primera vía que la mayoría de los colegiados usa cuando tiene un problema"
  • 04 de Oct, 2018

"El colegio es la primera vía que la mayoría de los colegiados usa cuando tiene un problema"

 

¿Con qué motivación asumió la presidencia del colegio?

Tras licenciarme en 1991, ya en el año 2000 colaboré dos años con la Junta del Colegio en su Comisión Deontológica. En 2002, como vocal en la Junta, asumí la presidencia de la Comisión Científica y desde hace cuatro años he ostentado la vicepresidencia, para finalizar en las últimas elecciones como presidenta.

Los 16 años que he presidido la Comisión Científica me han facilitado el contacto con muchos de mis compañeros, con los problemas y con los cambios de nuestra profesión de los últimos tiempos.

En las pasadas elecciones, al no presentarse nuestro anterior presidente, el doctor José Fika, muchos compañeros me animaron a dar este paso.

 

¿Cuáles están siendo sus líneas de acción más inmediatas?

Hoy en día los retos a los que nos enfrentamos son enormes. Ante todo, hay que recordar que estamos en el colegio de forma voluntaria y con muchas ganas de hacerlo bien.

Estamos luchando para que la publicidad sanitaria en el ámbito dental se regule con una normativa actual, similar a la europea, donde no prime la publicidad agresiva sino la calidad asistencial.

Asimismo, hemos creado un Observatorio Dental Vasco, facilitamos la adaptación a la Directiva Europea de Protección de Datos, también estamos con la inscripción en el REPS (Registro Estatal de Profesionales Sanitarios) y un largo etcétera.

Tampoco podemos olvidarnos de que debemos tratar el problema de la plétora profesional, que afecta sobre todo a los jóvenes dentistas.

 

En su Junta de Gobierno las mujeres ocupan una posición destacada. ¿Es hora de que la profesión quede representada conforme a su realidad?

La media de edad de la profesión ha bajado (39 años) y ha aumentado el porcentaje de mujeres, ya somos el 62,8 por ciento de los dentistas ejerciendo en Vizcaya.

En la Junta del colegio la mitad somos mujeres y, si bien por representatividad debiéramos ser más, hemos de conseguir el aumento de la participación de las jóvenes. Realmente, esto último es lo que más nos cuesta.

 

¿Qué demandan al colegio los profesionales de la Odontología de Vizcaya? ¿Qué servicios son los más utilizados?

Nuestra profesión está eminentemente centrada en el ámbito privado; por ello, el colegio es la primera vía que la mayoría de los colegiados usa cuando tiene un problema. 

Nuestros cursos de formación continuada son muy demandados, pero también los colegiados piden ayuda en cuestiones legales, administrativas, en protocolos de actuación, bolsa de trabajo, etcétera.

 

¿Cómo resumiría su apuesta formativa? ¿Qué índices de asistencia de colegiados tienen los cursos?

A lo largo de 2017 se han organizado en el colegio cursos que han ocupado 415 horas de formación (unas 52 jornadas de ocho horas cada una), sin contar conferencias y cursos on line. La media de asistencia ha sido de 30 personas, en línea con otros años.

Realizamos cursos teóricos y teórico-prácticos. La práctica la reforzamos con cursos modulares, con diferentes niveles de especialización y abarcando diversos campos de la Odontología.

Nos esforzamos en que el precio sea el más ajustado posible y su duración posibilita que los asistentes puedan trasladar las técnicas aprendidas en los cursos a su práctica profesional diaria.

La asistencia a los cursos es muy alta, incluso acuden colegiados de otras provincias.

 

¿De qué manera el colegio busca la cercanía con los profesionales, sobre todo con los jóvenes?

Es un problema recurrente. Todos los años intentamos organizar actividades para atraerlos y para ello contamos con una vocalía de jóvenes dentistas, pero no es fácil. Empiezan una vida profesional complicada, la comparten con formación en másteres, cursos o congresos, y en muchos casos también inician proyectos de familia. Somos conscientes de que el tiempo libre que les queda es muy reducido.

 

Los profesionales de Vizcaya tienen su colegio, pero también el Consejo Vasco de Dentistas y el Consejo General de Dentistas. ¿Saben qué función tiene cada uno de estos organismos? 

Tanto el Consejo Vasco como el Consejo General tienen unas funciones claras y una utilidad enorme, pero es verdad que su visibilidad no es como la del colegio, con el que los profesionales mantienen un contacto cercano. Por mi parte, a través de nuestras newsletters procuramos transmitir su actividad a los colegiados y cederles la cuota de protagonismo que se merecen.

 

El PADI vasco siempre se cita como referente. Actualmente, ¿cómo definiría la salud dental de los vizcaínos, tanto de la población adulta como de la infantil? ¿En qué habría que mejorar?

En el País Vasco hemos conseguido que los niños tengan una buena salud dental, que no se hubiera alcanzado sin la actividad diaria de los dentistas privados; gracias a su labor, el PADI ha llegado a ser un programa referente.

El consejero de Salud del Gobierno Vasco, Jon Darpón, presentó en enero junto a mi antecesor, el doctor José Fika, una nueva campaña del PADI para sensibilizar y animar a las familias a que participen en este programa de prevención dental, gratuito y universal.  Su objetivo es aumentar el actual porcentaje de cobertura y potenciar el acceso, especialmente en los grupos socialmente más desfavorecidos, para conseguir en los próximos años, mirando a 2020, que la utilización anual sea superior al 75 por ciento. Hay segmentos de población a los que es difícil llegar por sus especiales circunstancias.

Por otra parte, un sector olvidado, y cada día más numeroso, es el de las personas mayores que no gozan de medios, con movilidad reducida o sin familiares de apoyo. Necesitan unas atenciones mínimas y hoy en día no se las ofrecemos por las limitaciones asistenciales.

Con todo, veo con optimismo una mejora de la salud dental y, sobre todo, de la preocupación y el interés de los pacientes en mantenerla.

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