Alargamiento quirúrgico de coronas clínicas

  • Dr. Francisco M. Alpiste Illueca
  • 31 de Ago, 2012

Dr. Francisco M. Alpiste Illueca

Introducción

El adecuado conocimiento de la relación entre los tejidos periodontales y la Odontología restauradora es imprescindible para alcanzar unos óptimos resultados en la forma, la función y la estética de la dentición. El alargamiento coronario ha sido, tradicionalmente, parte del tratamiento restaurador ante situaciones de caries profundas o fracturas.
El alargamiento de corona clínica (AC) se podría definir como la técnica de cirugía periodontal que se utiliza para lograr una mayor exposición de estructura dentaria, ya sea por necesidades restaurativas o por requerimientos puramente estéticos. Desde un punto de vista biológico, el AC supone trasladar la unión dento-gingival (UDG) y restablecer el espacio biológico (EB) a un nivel más apical.

La UDG se ha descrito como una unidad funcional en la que se produce la inserción tanto del epitelio como del tejido conectivo de la encía sobre la superficie del diente. Ésta es la manera en que el organismo resuelve el sellado biológico del medio interno en la cavidad oral (Sicher, 1959).
Gargiulo denomina como “UDG fisiológica” al complejo anatómico formado por el margen gingival, el surco, el epitelio de unión y la inserción del tejido conectivo. Además de destacar la importancia de la inserción del epitelio y el conectivo, se describen las dimensiones de los componentes de la UDG: para la profundidad del surco gingival obtienen una media de 0,69 mm, para el epitelio de unión un promedio de 0,97 mm y de 1,07 mm para la inserción conectiva (Gargiulo y cols., 1961).
El término “anchura o espacio biológico” lo introdujo Cohen para referirse al área que ocupa sobre el diente la inserción conectiva y el epitelio de unión. Dicho de otra manera, equivale a la distancia que hay desde el fondo del surco gingival a la cresta ósea. Según los resultados obtenidos en el estudio de Gargiulo, como promedio, su dimensión es de 2,04 mm (Cohen, 1962).
Se considera que el espacio biológico (EB) es una zona esencial para mantener la salud gingival, especialmente en dientes que necesitan restaurarse (Ingber y cols., 1977; Maynard y Wilson, 1979; Nevins y Skuow, 1984; Block, 1987; Wagenberg y Eskow, 1989), ya que la invasión de esta zona por el margen de la restauración desen­cadena un proceso inflamatorio que puede llevar a la destrucción de los tejidos de inserción del diente (Waerhaug, 1953; Ochsenbein y Ross, 1969; Rosenberg y cols., 1980; Than y Duguid, 1982).
Por lo tanto, es importante hallar un modelo dimensional para restablecer las medidas ideales de la UDG en intervenciones de alargamiento de coronas (Kohavi y Stern, 1983; Palomo y Kopczyk, 1978; Allen, 1993; Evian y cols., 1993; Garber y Salama, 1996).
Pese a la transcendencia clínica que tiene el conocimiento de las dimensiones de la UDG, no son numerosos los trabajos publicados que lo estudien. Quizás la razón fundamental de esto sea la especial dificultad que conlleva su análisis. En los trabajos de Gargiulo y Vacek se utilizaron métodos de medición en cortes histológicos a partir de necropsias humanas (Gargiulo y cols., 1961, Vaceck y cols., 1994). Por su parte, Boyle realizó radiografías de aleta de mordida para medir la distancia desde la cresta ósea a la unión amelocementaria del diente (Boyle y Via, 1973) y otros autores han utilizado aparatos de ultrasonidos y métodos de punción (Kois, 1996; Kydd y cols., 1971; Goaslind y cols., 1977; Eger y cols., 1996; Müller y Eger, 1997), así como la técnica radiográfica para la medición de esta estructura en la superficie vestibular de dientes anteriores (Alpiste, 2004).
De la revisión de estos estudios, se concluye que en el ser humano se da una amplia variación intra e inter­individual en las dimensiones de los distintos componentes de la UDG (Alpiste, 2009). La edad, el tipo de diente, la ubicación del mismo en la arcada, la cara del diente (mesial-distal o las caras libres), el biotipo o el fenotipo gingival del paciente y el proceso de erupción del diente son factores que influyen en las dimensiones de los componentes de la UDG (Alpiste, 2012).
Por lo tanto, el clínico debe asumir que en cualquier situación de AC se necesita un mínimo de 3 mm de longitud de estructura dentaria, preciso para la reubicación apical de la UDG (2 mm de espacio biológico y 1 mm para el surco gingival), sin olvidar que este modelo es sólo una referencia (tabla 1).

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