Diagnóstico de la mucositis periimplantaria

  • Dr. Javier Mir Mari
  • 06 de May, 2013

Dr. Javier Mir Mari

 

La mucositis periimplantaria es la inflamación de los tejidos que rodean al implante dental y representa la complicación más frecuente en implantología1. Aunque su prevalencia es variable, según los estudios podemos decir que afecta a entre un 30% y 50% de los pacientes portadores de implantes (2,3). 
 
Diagnóstico
 
El diagnóstico de la enfermedad se debe realizar mediante la exploración clínica con sondaje periimplantario y la toma de radiografías. Clínicamente, se caracteriza por presentar enrojecimiento, tumefacción, cambios de la textura de los tejidos y sangrado al sondaje (figura 1). A diferencia de la periimplantitis, en la mucositis periimplantaria no existe pérdida ósea (figura 2).
 
En las fases iniciales de la mucositis, al igual que en la gingivitis, se produce la formación de un trasudado casi acelular, que evoluciona hacia un exudado seroso y con gran cantidad de leucocitos. A continuación, aparece el enrojecimiento mucoso, que se produce por un incremento del tamaño y el número de vasos sanguíneos en el tejido subepitelial y una pérdida de queratinización. Finalmente, la pérdida del tejido conectivo fibroso y la presencia del exudado provocan tumefacción y cambios en la textura de la mucosa (4). 
 
En esta fase de la enfermedad la sintomatología acostumbra a ser muy leve y poco dolorosa, lo que provoca que en muchas ocasiones sea infravalorada por el paciente y/o el propio profesional. Por ello, es fundamental prestar especial atención a estos signos durante la exploración clínica. 
 
El sondaje, por su parte, es también una herramienta vital para el diagnóstico y la monitorización de las enfermedades periimplantarias. La característica diagnóstica más utilizada para definir la mucositis es el sangrado al sondaje. Aunque su presencia no siempre es indicativo de patología, su ausencia suele ser sinónimo de estabilidad de los tejidos periimplantarios4. Más discutida es la interpretación que se hace de la profundidad de sondaje (PS). La posición ápico-coronal del implante determinará en gran medida la profundidad de sondaje inicial. Así, cuando por motivos estéticos el implante se deje más enterrado, la profundidad de sondaje puede ser superior a los 3-4 mm habituales. Aún así, PS ≥ 5 mm deben considerarse como un factor de riesgo importante, ya que constituyen nichos favorables para el crecimiento y el desarrollo de patógenos putativos5. La monitorización de la profundidad de sondaje después de la colocación de la prótesis debe introducirse como parte del protocolo de seguimiento implantario a largo plazo. 
 
Finalmente, y especialmente en presencia de PS ≥ 5 mm, es imperativo realizar radiografías para descartar la pérdida ósea periimplantaria y realizar el diagnóstico diferencial entre mucositis (inflamación sin pérdida ósea) y periimplantitis (inflamación con pérdida ósea).
 
Durante los últimos años, se ha producido un creciente interés por la identificación y la cuantificación de marcadores de la inflamación (IL-6, -8, -10 y -12) como método diagnóstico y de valoración del riesgo de las enfermedades periimplantarias6. En general, se ha demostrado un aumento de ciertas interleuquinas en la enfermedad periimplantaria, pero existe controversia sobre cuál es su efecto en el fluido crevicular y su influencia sobre el desa­rrollo de la enfermedad.
 
Etiología
 
Según Heitz-Mayfield (2008)7 y Schwarz y Becker (2008)8, existe un factor etiológico primario, que es la placa bacteriana, y una serie de factores aditivos que aumentan el riesgo de desarrollar un cuadro de mucositis o periimplantitis. Entre estos factores aditivos destacan los antecedentes de periodontitis, la mala higiene bucodental, la existencia de prótesis que dificulten la higiene9, la ausencia de encía queratinizada o las patologías sistémicas no controladas, entre otros.
 
Microbiológicamente, las enfermedades periimplantarias se caracterizan por una flora mixta y variable, generalmente dominada por bacterias anaerobias Gram-negativas. Aunque alguna publicación ha detectado un incremento del recuento de Capnocytophaga ochracca en implantes con mucositis frente a implantes con periimplantitis10, en general, existen pocas diferencias microbiológicas entre una condición y otra (5). De hecho, esto explicaría que en la mayoría de los casos la enfermedad evolucione gradualmente de mucositis a periimplantitis.
 
Tratamiento
 
El tratamiento de la mucositis debe comenzar con una adecuada prevención de la misma. Esto incluye la identificación y la corrección de los principales factores de riesgo. Por ello, es fundamental realizar el tratamiento periodontal de los dientes remanentes y conseguir un nivel de higiene bucodental adecuado, previamente a la colocación de los implantes.
 
El diseño de la prótesis también juega un papel importante en la prevención. Siempre debemos asegurarnos que ésta permite llevar a cabo una higiene correcta, evitando zonas no accesibles a la higiene. Esto cobra especial relevancia en rehabilitaciones completas, tales como prótesis híbridas del tipo metal-resina. Una vez colocada la prótesis, hay que instruir al paciente sobre cómo debe realizar la higiene bucodental. 
 
Una vez establecida la enfermedad, y de acuerdo con la última reunión de consenso de la EAO en 201211, el tratamiento de la mucositis, a diferencia de la periimplantitis, debe ser conservador y no quirúrgico. Los objetivos de tratamiento deben ser, en primer lugar, descontaminar el surco periimplantario, la superficie del pilar y el cuello del implante y, en segundo término, identificar y corregir los factores de riesgo que predisponen a la aparición de dicha inflamación (figuras 3-6). 
 
Según la evidencia presentada por estos autores, el desbridamiento mecánico con curetas no es suficiente para conseguir una completa resolución del cuadro de mucositis. Así, este desbridamiento podría combinarse con medidas locales coadyuvantes, tales como la administración de antisépticos, antibióticos, espray de glicina o el uso del láser de Er:YAG11. 
 
Conclusión
 
Como recomendación final, debemos destacar la importancia de la prevención, la monitorización y el tratamiento precoz en la mucositis. 
 
Prevención: mediante una correcta planificación y preparación del paciente (control de enfermedades sistémicas,      tratamiento periodontal, mejora de la higiene, etc.) antes de la colocación de los implantes. 
Monitorización: a través de visitas regulares de control, exploración clínica, sondaje y radiografías. 
Tratamiento precoz: mediante la descontaminación y la corrección de factores predisponentes para la enfermedad.
 
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