Slow Implantology Extracción, regeneración y colocación de implantes sin las prisas de la inmediatez. Parte 1

  • Dr. Pedro Peña Martínez
  • 30 de Nov, 2017

Dr. Pedro Peña Martínez

Introducción

Al igual que el movimiento iniciado en Bra (Italia) en 1986 por Carlo Petrini que ha dado lugar al fenómeno mundial conocido como Slow Food, creo que deberíamos crear uno similar denominado Slow Implantology.

La razón que me mueve a tener tal pretensión no es otra que la profusión de publicaciones en internet y otros ámbitos en las que se comparten imágenes de casos clínicos que no siguen reglas o protocolos aceptados, cuando menos, por la comunidad científica internacional.

Existe un cierto caos y ausencia de reglas, lo que hace que se den por buenos ciertos planes de tratamiento por el mero hecho de estar publicados en una red social y contar con un sinfín de seguidores. Hay cierta prisa por terminar los tratamientos y se acortan los tiempos de cicatrización sin otro criterio que la inmediatez y sin pensar en las consecuencias.

La ventaja de haber cumplido una cierta edad consiste en poder afrontar los problemas de nuestros pacientes con una perspectiva y serenidad, buscando lo mejor para el paciente y, al mismo tiempo, el menor número posible de complicaciones a corto y largo plazo.

Caso clínico

En esta ocasión, vamos a presentar un caso complejo que requirió un concienzudo estudio previo para diseñar un plan de tratamiento adecuado a sus necesidades, pero que, a la vez, pudiera perdurar en el tiempo, habida cuenta del precario estado de salud periodontal que el paciente presentaba.
En todos los pacientes evaluamos una por una la viabilidad de sus piezas dentales y su integración en el futuro plan de tratamiento. Hay que decir que la mayoría de los pacientes agradecen el interés por mantener sus dientes.

El primer paso es devolver la salud al entorno oral mediante la extracción de las piezas sin futuro y la regeneración de los lechos alveolares con fibrina A-PRF. La utilización de la fibrina autóloga (PRF Duo, Oral Direct España) acelera y mejora la cicatrización tanto de los tejidos duros como de los blandos, permitiendo acortar los tiempos de espera y consiguiendo mayor y mejor calidad en los tejidos. Los dientes remanentes se tratan periodontalmente y se instruye al paciente en cómo mantener una correcta higiene oral.

Normalmente, esperamos entre tres y cuatro meses para permitir la correcta cicatrización de los tejidos. En este caso, y tras la realización de una exploración con CBCT, pudimos apreciar que había un quiste residual en el lado derecho del maxilar superior. Este tipo de lesiones requieren su escisión quirúrgica y posterior regeneración, generalmente utilizando un xenoinjerto y una barrera de colágeno. Para mejorar el manejo del biomaterial e implementar la cicatrización, usamos tanto el A-PRF (mallas de fibrina con factores de crecimiento) como el i-PRF (versión líquida inyectable).

Debemos recordar que cuando utilizamos biomateriales en un procedimiento de regeneración, el tiempo se alarga hasta los ocho o nueve meses, pasados los cuales haremos un nuevo estudio con CBCT, esta vez con una férula de acrílico que nos ayudará a planificar la posición de los futuros implantes basándonos en el encerado que dio lugar a la misma.

En el maxilar superior nos decantamos por la colocación de implantes inclinados posteriores ad modum All on Four, para lo que utilizaremos una férula de cirugía guiada mediante planificación con software específico (NobelClinician, Nobel Biocare).

En el próximo artículo expondremos la cirugía del maxilar inferior y el tratamiento protésico paso a paso.

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