Clase IV mínima, la conveniencia o no de su restauración

  • Dr. Manuel Cueto
  • 09 de Abr, 2018

Dr. Manuel Cueto

Las restauraciones mínimas de dientes con alguna patología, como caries o fracturas, siempre han tenido su punto de controversia en la profesión. La opinión generalizada consistía en que era mejor que esas lesiones fueran más grandes, que se vieran bien, para restaurarlas. Este planteamiento parece inducido por el hecho de que el paciente manifiesta vehementemente que no desea que se le trate esa lesión, pero también por la circunstancia, no menos cierta, de que el dentista no confía en que los materiales de restauración solucionen el problema de un modo satisfactorio y duradero.

Es poco menos que una aberración pensar que una enfermedad debe ser grande para que la tratemos. Sólo tenemos que extrapolar esta idea a alguna de las enfermedades que pueden ser letales para la persona, para ver con claridad que cuanto antes se trate una entidad nosológica, más posibilidades de éxito tendremos en su curación; seremos menos agresivos en el tratamiento y todo será más beneficioso para el paciente.

En las fracturas de los bordes incisales de los incisivos se nos plantea en muchas ocasiones esta disyuntiva: ¿Es suficientemente grande como para hacerle una restauración?

Presentamos un caso para dilucidar dónde están las claves del éxito terapéutico.

El 2.1 de esta adolescente presenta unas discretas fracturas del borde incisal. En la historia clínica no se recoge ningún trauma que haya causado las roturas, sólo se indica que aprieta los dientes.
El interés que muestra la joven por sus piezas dentales es mínimo, la placa verde lo atestigua.
La relevancia estética es escasa, puesto que se ve poco la fractura.
Pero nuestro interés en la restauración debe ser máximo, porque estamos viendo los primeros estadios de un desgaste que acarreará la pérdida de la guía incisal, que de momento aún conserva como vemos en esta protusiva.
Elegimos como material restaurador un composite nanohíbrido,
como es el Harmonize, de Kerr, por su alta resistencia a la tensión, ya que ésta es la fuerza que más debe soportar una restauración del borde incisal. Limpiamos los dientes y, mientras
están hidratados, ponemos unas pequeñas cantidades de esmalte A2 e Incisal translúcido claro, para comprobar si son del color adecuado.

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