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Los profesionales recomiendan actuar con paciencia, comprensión y sugestión

El miedo del paciente infantil, causas y soluciones

Aunque la odontofobia existe en un considerable porcentaje de los pacientes adultos, los profesionales de la Odontología rechazan utilizar este término cuando se trata de catalogar el miedo del paciente infantil; en su lugar, prefieren conceptos como ansiedad, temor o incertidumbre. Para abordar los tratamientos en la población más joven, los profesionales aconsejan una formación adecuada, aplicar técnicas que modifiquen la conducta y, sobre todo, tener mucha paciencia.

Para muchos pacientes, la visita al médico, y especialmente al dentista, supone una experiencia desagradable y, en cierto sentido, aflictiva. En el caso de los niños, factores como los sonidos, los olores, los uniformes de los profesionales y las luces del instrumental médico pueden aumentar los niveles de ansiedad. Por lo general, su temor se manifiesta a través del llanto, los temblores, los sudores en distintas zonas del cuerpo y el rechazo a abrir la boca.
El trastorno emocional consistente en un miedo persistente, intenso, desproporcionado e injustificado ante los tratamientos dentales es lo que se conoce como odontofobia. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera que entre un 10 y un 15% de la población padece esta fobia. En Alemania, por ejemplo, se estima que cinco millones de personas tienen miedo a los distintos tratamientos odontológicos, mientras que en Estados Unidos la cifra asciende hasta los 40 millones de ciudadanos. En nuestro país, la odontofobia afectaría a, aproximadamente, el 10,5% de la población.
Aunque se puede hablar de la fobia al dentista entre los pacientes adultos, los profesionales suelen mostrarse más cautos cuando toca abordar el miedo de la población infantil, ya que, según las edades, los temores a la consulta pueden considerarse como algo normal. En estos casos, se trataría de un miedo a lo desconocido, que suele disminuir a medida que la personalidad evoluciona.
No obstante, los profesionales odontológicos de nuestro país confirman que la aprensión es un síntoma frecuente. Así, algunos sitúan la prevalencia del miedo entre un 3 y un 21% de la población infantil, otros estiman que afecta a cerca del 16% de los niños con edades comprendidas entre los seis y los once años y algunos, incluso, señalan que la cifra podría ascender hasta un 40 o un 43%.
En este sentido, el doctor Manuel Peleato Sánchez, de la Junta de Gobierno del Colegio de Dentistas de Navarra, afirma que en un 20% de los niños el miedo está presente de forma moderada; un 10% lo sufre de forma acusada, “pero es manejable”, y sólo en un 5% de los pacientes esta perturbación representa un problema importante para la operatoria.
La doctora Antonia Domínguez Reyes, presidenta de la Sociedad Española de Odontología Infantil Integrada (SEOII), rechaza hablar de odontofobia cuando se trata del paciente infantil: “Salvo casos muy raros, esta fobia no suele darse en niños; en ellos es más frecuente la ansiedad y el miedo, que disminuyen conforme aumenta la edad”. Para esta profesional, las soluciones pasan por “la paciencia y la comprensión por parte del dentista”, y destaca que “esta forma de actuar suele enmarcarse dentro de lo que se conoce como terapias cognitivas conductistas, es decir, aplicar técnicas de desensibilización sistémica, que deben ser individualizadas”.


La etapa del subconsciente

La visión kinesiológica, que en la actualidad forma parte de las denominadas terapias complementarias o no convencionales, especifica que, durante los primeros seis años de vida del niño, los sistemas sensoriales funcionan al máximo, gestando gran cantidad de información acerca del mundo que le rodea. En esta etapa se produce la programación perceptiva de la mente subconsciente, que conformará el carácter de la vida del ser humano. “El cerebro del niño menor de seis años presenta una actividad eléctrica neuronal predominante de frecuencias de ondas delta y theta, y no alfa como ocurre en el adulto. Esto explica que el cerebro de los más pequeños opere a niveles subconscientes, sin la discriminación de la mente analítica adulta”, destaca la doctora Mercedes Cavallé.
Entre las alternativas odontológicas para la prevención y el tratamiento del miedo dental, desde la SEKMO se proponen técnicas de PNL (Programación Neuro-Lingüística) o la aplicación de métodos para la transformación de la mente cognitiva, como el budismo Zen. Por otro lado, también se plantean terapias como la homeopatía, las flores de Bach, la medicina tradicional china, la anatheóresis, la medicina ortomolecular y las sales de Schüssler, entre otras.

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