Máster Universitario de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial de la Universidad CEU Cardenal Herrera

  • 30 de Jun, 2017

“En la Universidad CEU Cardenal Herrera ofrecemos una formación de especialistas en ortodoncia acorde con la normativa europea, es decir, con una duración de tres años a tiempo completo”, confirma el doctor Santiago Arias de Luxán, coordinador de este posgrado. Esto se consigue mediante un título propio de un año y un máster universitario de dos, con lo cual se respeta la legislación española, que no permite ofertar un máster universitario de 180 créditos ECTS, y a la vez se cumple con la normativa europea que exige un mínimo de 3.500 horas formativas para ser especialista en ortodoncia. “Por lo tanto, nuestro formato consiste en desarrollar un título propio (60 créditos ECTS) el primer año y un máster universitario para segundo y tercero (120 creditos ECTS). En total, sumamos los 180 créditos con más de 30 horas por crédito. Somos un máster universitario con una carga de práctica clínica muy alta”, corrobora el doctor Arias de Luxán. 
 
Este Máster Universitario de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU-UCH), cuyas instalaciones se encuentran en el campus valenciano de Moncada –exactamente en la población de Alfara del Patriarca–, se imparte de lunes a viernes en horario de mañana y tarde, por lo que los alumnos no pueden compaginarlo con un trabajo. “Legalmente no podríamos impedirlo, pero los alumnos que acceden a este posgrado saben de la exigencia del mismo y que no es compatible con un trabajo”, asegura la doctora María Torrella, profesora y directora de prácticas externas.
 
La primera promoción del posgrado ingresó en 2009, por lo que la que empezará el próximo curso será la novena. “Aunque todos los años tenemos una demanda que supera los 30 candidatos, nuestro límite está en seis alumnos por curso, tal y como recoge la Memoria de Verificación de la ANECA, que este año nos ha reacreditado”, afirma el doctor Arias de Luxán. 
 
Este gran interés por cursar el Máster de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial del CEU Cardenal Herrera se produce incluso pese a la alta competencia existente en Valencia. En esta provincia también imparten posgrados de ortodoncia la Universidad de Valencia, la Universidad Europea y la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir. “La competencia es fuerte en todos los sentidos. Es más, competimos con el máster de ortodoncia de la Universidad de Valencia, que es uno de los que mejor están considerados en el conjunto de España, y del que procedemos diferentes profesores de nuestro posgrado”, asegura el doctor Santiago Arias.  
 
La gran mayoría de los alumnos que se están formando actualmente en el máster proceden de fuera de Valencia, habiendo orígenes tan diversos como Pamplona, Sevilla, Madrid o Baleares, pero también de Taiwán, Italia o Nueva Zelanda. “La variabilidad de la procedencia de nuestros alumnos ha sido una constante desde que comenzamos. Ser un máster universitario con un programa de especialización en ortodoncia acorde con los criterios europeos hace que el interés por formarse aquí sea muy alto”, constata la profesora Torrella. Además, hay que tener en cuenta que esta universidad privada ofrece también el grado de Odontología en inglés (Dentistry), lo que hace que sea habitual contar con muchos alumnos extranjeros en sus aulas. “En el CEU Cardenal Herrera tenemos un acuerdo con el Estado de Taiwán, por lo que muchos estudiantes son de allí, pero también contamos con bastantes estudiantes italianos o ingleses, ya que en sus países tienen dificultades para formarse como dentista. Los alumnos españoles que hacen el grado en inglés son una excepción, ellos se decantan más por la opción en castellano”, explica el coordinador del máster.
 
La presencia de alumnos extranjeros es muy apreciada por los docentes, que no ven en ello ningún problema siempre y cuando se maneje bien el castellano. “El nivel formativo de los alumnos extranjeros está en línea con el de los españoles. Su interés por formarse es una cuestión que tiene más relación con su personalidad que con su origen. Tenemos alumnos nacionales y extranjeros fabulosos y también otros que van un poco más justos”, apunta la doctora Mar Torrella, quien no esconde que de cara a los pacientes el reto es el manejo del idioma: “Cuando se ha producido alguna queja de algún paciente, ésta siempre ha sido por las dificultades en la comunicación con el alumno, por lo que actualmente es una condición indispensable que todos los estudiantes hablen correctamente castellano”.
 
La combinación de culturas enriquece al máster y los responsables del mismo consideran que de cara al futuro habrá que seguir ahondando en este camino, sobre todo mirando a las salidas de sus alumnos al exterior. “Hasta ahora hemos tenido colaboraciones con otras universidades españolas, sobre todo mediante intercambios con la UIC de Barcelona y la Universidad de Murcia, pero a corto-medio plazo también debemos buscar acuerdos con centros extranjeros”, reconoce el doctor Arias.
 
Docentes de referencia
 
La formación de los 18 alumnos del posgrado (seis por curso) se lleva a cabo mediante una plantilla de profesores que supera la veintena. El doctor Santiago Arias siempre ha sido el responsable del máster y, según reconoce, el secreto para crecer y mantenerse en un entorno tan competitivo ha sido rodearse de los mejores docentes. “Mis orígenes como docente se remontan al año 1994 en la Universidad de Valencia, al lado del doctor Canut. Cuando pasé al CEU Cardenal Herrera, el principal reto que me marqué fue contar con los mejores profesores y esa voluntad la mantengo hoy. Por ejemplo, tengo a mi lado a la doctora Inmaculada Soler, que es la directora de la clínica, y al doctor Eliseo Plasencia, que es el director de Investigación y una eminencia en la ortodoncia española, puesto que fue mano derecha del doctor Canut y el primer español en tener un máster de ortodoncia de Estados Unidos”. Otros docentes de reconocido prestigio y experiencia son los doctores Alfonso Borja, Alicia Lanuza, May Ferrer y Ángel Sampietro.  
 
En la vertiente de Ciencias Básicas, destacan profesionales como los doctores Salvatore Sauro, Francisco Bosch (fisiólogo), Julio Domenech (especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología) o Miguel Peris (médico internista). “Siempre he intentado rodearme de los mejores y cuando lo consigo hago lo posible para no perderlos. No es fácil contar con el jefe de Servicio de Traumatología del Hospital de Valencia –doctor Domenech– o con el jefe clínico del Hospital Provincial –doctor Peris–, pero esto es lo que nos hace diferentes”, confirma el doctor Arias de Luxán. Actualmente, muchas de las líneas de investigación tienen relación con las Ciencias Básicas; por ejemplo, se están analizando mediadores inflamatorios durante el movimiento dentario, para lo cual es imprescindible la participación de fisiólogos. 
Aunque la plantilla docente es muy estable, siempre hay entradas y salidas, lo que según los propios profesores es un hecho positivo. “En un máster de ortodoncia es muy conveniente la mezcla de gente joven con otros profesionales más veteranos. En nuestro sector, la actualización de las técnicas es constante y los alumnos deben conocerlo todo, por lo que la sabia nueva siempre es bienvenida”, señala la doctora Torrella. 
 
A la hora de desarrollar la formación, la filosofía docente imperante es la de la Medicina Basada en la Evidencia aplicada a la Odontología. “Nuestros alumnos no aprenden soluciones clínicas de memoria, sino que entendemos que lo primordial es que ellos sepan buscar las pruebas que hay publicadas en la literatura. Ante un problema muy concreto de un paciente determinado, tanto el profesional novel como el experto pueden dudar del diagnóstico o el tratamiento, así que hay que remitirse a la literatura. Pero hay tanto publicado que es imprescindible ser capaz de discriminar, para lo cual hay que saber hacer una lectura crítica de los artículos y plantear las preguntas adecuadamente”, desvela el coordinador del máster.
 
Además de por esta búsqueda de la evidencia, los tres años del máster se caracterizan por la alta carga práctica. En los primeros tres meses del primer año se imparte formación preclínica, donde hay mucho contenido teórico, pero a partir de ese momento todas las clases se desarrollan a través de sesiones clínicas. “Todos los alumnos trabajan en grupos de tres, que se forman con un alumno de tercero, otro de segundo y otro de primero. Cada alumno tiene adscrito su paciente, pero siempre lo verán entre los tres y, por supuesto, con la supervisión de un profesor. Este modelo de trabajo hace que los alumnos aprendan unos de otros y se formen tanto profesionalmente como humanamente”, detalla la doctora Mar Torrella. El equipo de alumnos es estable durante toda la formación, de manera que cuando se gradúa el de tercero le sustituye uno de primero. “Este modelo de trabajo hace que la ratio de 63 pacientes por alumno se multiplique por tres. Pero no sólo eso, antes de comenzar cualquier caso, el alumno lo expone al conjunto de los compañeros en una sesión clínica en la que se realiza el diagnóstico y la planificación del caso y se explican los porqués. Ahí es donde se aprende realmente, porque te enfrentas a un paciente concreto, con su problema, y debes justificar tu propuesta de tratamiento”, confirma el doctor Arias de Luxán.
 
Para este intenso trabajo clínico los alumnos del máster cuentan con una amplia dotación de equipos, gabinetes y aulas: una sala clínica con seis boxes donde se reparten los 18 alumnos en equipos de tres; dos gabinetes independientes, un CBCT último modelo; dos laboratorios, uno para alumnos y otro completamente profesional; un quirófano al que los alumnos acuden para incorporar microtornillos; aulas para preclínicas y clases teóricas con todo el equipamiento informático necesario para desarrollar una formación de vanguardia. Los alumnos incluso cuentan con su propio despacho y sala de reuniones.
 
Colaboraciones
 
Pero si importante es todo el trabajo que se hace en la Clínica Universitaria del CEU Cardenal Herrera, no lo es menos el concerniente a las prácticas externas. “Todos nuestros alumnos hacen prácticas externas, tanto las obligatorias como las voluntarias, y he de reconocer que este aspecto es una de las cosas que mejor ha valorado la Comisión de Re­acreditación de la ANECA que nos ha visitado este año”, confirma el doctor Arias de Luxán. Estas prácticas se realizan en tercero y los alumnos las desarrollan a través de estancias de varios días o semanas en clínicas que tienen suscrito un acuerdo de colaboración con la Universidad. “Todos los alumnos pasan por todas las clínicas de los doctores que deciden colaborar con nosotros de manera altruista. Estos centros se reparten por toda España: Valencia, Málaga, San Sebastián, León o Zaragoza. Es una forma muy buena de habituarse al ritmo de trabajo de un centro privado ajeno a la Universidad, que por su propia naturaleza académica es mucho más lenta. Además, aprenden los trucos de cada profesional y se habitúan al mercado laboral”, explica la doctora Mar Torrella.
 
En cuanto a la parte de investigación, todos los alumnos hacen dos trabajos, uno correspondiente al título propio del primer año y otro dentro del máster universitario. Así, en primero suelen hacer una revisión sistemática de la literatura de un tema concreto, que a veces ni siquiera es de ortodoncia. “Generalmente, ya en el primer curso el estudiante queda asignado a una línea de investigación y la revisión sistemática que lleva a cabo está dentro de la misma, por lo que en los siguientes años realiza el trabajo experimental. Hay una continuidad entre los dos proyectos de investigación”, remarca el coordinador del posgrado. En estos momentos, como apuntábamos anteriormente, se está estudiando la relación entre la inflamación y el movimiento dentario, también se está trabajando en un proyecto de investigación que trata de averiguar por qué hay pacientes que desarrollan candidiasis y otros no, y existe un proyecto muy importante sobre la evolución del Streptococo Mutans. Junto con estas iniciativas de microbiología, también se están llevando a cabo trabajos de desmineralización y remineralización.
 
Para el trabajo clínico y para los proyectos de investigación, el máster cuenta con el apoyo fundamental de la industria. “Tenemos muy buena relación con prácticamente todas las empresas que quieren colaborar con nosotros, pero siempre cuidamos mucho que no se produzca un conflicto de intereses. Así, las marcas nos pueden ceder material, hacernos una oferta muy buena de equipamiento o traernos un ponente relevante, pero esto nunca se compensará haciendo, por ejemplo, un proyecto de investigación para ellos. No sería publicable por el conflicto de intereses y, por tanto, no es interesante para nosotros”, expone el doctor Santiago Arias. En estos momentos, los alumnos emplean productos de firmas como KaVo, Planmeca, 3M, Denstply Sirona o Imperortho. 
 
Para hacer más completa y realista la formación, los alumnos del posgrado de ortodoncia del CEU Cardenal Herrera también tienen una estrecha relación con los de otros másteres, fundamentalmente cirugía, odontopediatría y conservadora. 
 
“Cuando así lo requiere el caso, nuestros alumnos hacen presentaciones clínicas conjuntas con los alumnos de cirugía, conservadora u odontopediatría. Compartir las diferentes visiones es muy útil porque se abre mucho la mente y se entrenan para lo que es actualmente el día a día de las clínicas”, asegura el doctor Santiago Arias, quien reconoce que el ortodoncista de hoy, aunque trabaje en su área de manera exclusiva, debe tener una visión global de la Odontología e incluso hacer trabajos con los que complementar su acción, tales como gingivectomías, reconstrucción con composite, manejos de blanqueamiento dental, hacer control periodontal o colocar un microtornillo.
 
Pacientes fidelizados
 
La alta oferta de posgrados de ortodoncia en Valencia no es obstáculo para que este máster cuente con una amplia cartera de pacientes. Tal y como reconoce el coordinador del posgrado,“la inmensa mayoría de ellos llega de manera privada y proceden de la comarca valenciana de L’Horta Nord, sobre todo de pueblos como Moncada, Alboraya o Burjasot. Los habitantes de esta comarca cuentan con un 20 por ciento de descuento. Además, también atendemos a muchos estudiantes de los colegios de primaria y secundaria pertenecientes al CEU y disponemos de acuerdos con prácticamente todos los hospitales valencianos: Manises, la Fe, el Clínico, el General de Castellón, el de Alcira, etcétera”. La clínica universitaria tiene muy buena aceptación por parte de los pacientes y el boca-oreja ha surtido efecto en los años que lleva en marcha el posgrado. “La fidelización de los pacientes cada vez es mayor y en eso ha contribuido el buen trabajo que realizamos y también la promoción del mismo. Todos los años participamos en la Feria de la Salud de Moncada, que suele celebrarse en septiembre, y a todos los visitantes que pasan por nuestro stand para una revisión les ofrecemos un descuento del 50 por ciento en caso de precisar ortodoncia. El éxito de esta promoción es absoluto y esto nos asegura que desde principios de curso contamos con pacientes en la clínica”, explica el doctor Santiago Arias.
  
Candidatos convencidos
 
Las modernas instalaciones, la calidad de la plantilla de profesores y la gran cantidad de horas de clínicas de este máster hacen que la demanda actual para entrar en él supere la treintena de candidatos llegados de prácticamente todos los rincones del mundo. Sin embargo, el acceso no es sencillo. “Como máster universitario acreditado por la ANECA, hemos de cumplir con los requisitos de admisión a rajatabla”, apunta el coordinador del posgrado. La selección es la habitual: valoración del expediente académico, examen de conocimientos generales de ortodoncia y entrevista personal”. “Nuestro modelo es muy parecido al que se sigue en otros másteres, pero tiene algunas peculiaridades. Por ejemplo, el examen tiene dos partes: la de conocimientos de ortodoncia y, además, una prueba de inglés consistente en traducir un texto científico, ya que es muy importante que el alumno pueda leer bibliografía en inglés. En la entrevista personal siempre estamos tres profesores con el candidato y el principal objetivo es conocer su motivación, porque sabemos que nuestro máster es duro y quien entra debe estar muy seguro de que lo finalizará. En cuanto al currículum, hace un tiempo era más habitual que nos llegaran candidatos con algunos años de experiencia como generalistas, pero ahora el caso típico es el del estudiante recién graduado”, expone el doctor Santiago Arias.
 
Para los docentes del máster, el hecho de que los candidatos tengan algo de experiencia es muy positivo, sobre todo si ésta se ha de­sarrollado en el extranjero. El doctor Arias expone su visión: “Varias veces me he encontrado con excelentes candidatos a los que les he recomendado un año de trabajo como generalista en otro país, sobre todo si es de habla inglesa, y de esta manera cuando acceden al máster al año siguiente han tenido tiempo de acumular experiencia, cuentan con un dominio fabuloso del idioma extranjero y una gran motivación, porque son capaces de renunciar a un trabajo por seguir estudiando. En el pasado muchos entendían perfectamente este planteamiento, pero hoy esta recomendación es cada vez más difícil, porque si no les aceptamos noso­tros se marcharán a otro posgrado que no les exija tanto”. La doctora Torrella coincide plenamente con el doctor Arias en cuanto a lo beneficioso que es tener algo de experiencia, “pero siempre como dentista generalista, no como ortodoncista, ya que en este último caso nos encontraríamos con estudiantes con hábitos que a veces son vicios y, por tanto, perjudiciales”.
 
El coste del posgrado de ortodoncia del CEU Cardenal Herrera está en este momento en 18.500 euros por curso. Para hacerlo más accesible, la Universidad ofrece un 10% de descuento a todos los alumnos de su grado de Odontología y también dispone de una serie de becas, totales o parciales, que se conceden en función de los expedientes académicos de los alumnos.  
Aunque es un precio que puede resultar elevado para muchos interesados, también hay que apuntar que en estos momentos la tasa de empleabilidad de los egresados está en el cien por cien, “siendo uno de los aspectos que mejor ha valorado la Comisión de Reacreditación de la ANECA”, confirma la doctora Mar Torrella. Generalmente, los alumnos de este máster encuentran trabajo en policlínicas, redes de clínicas de aseguradoras o centros de otros profesionales. Según reconoce el doctor Arias de Luxán, “hoy en día el modelo de clínica imperante es el de la policlínica con todos los servicios. En todos estos años no he tenido ningún alumno que haya abierto una clínica exclusiva de ortodoncia, lo que demuestra que este formato va a menos. Los ortodoncistas con clínica dedicada por completo a la ortodoncia quedan para los casos muy complejos que derivan otros ortodoncistas”.
 
Formación adaptada y abierta
 
Los cambios que se han implantado en los últimos años en cuanto al tipo de atención clínica no han hecho sino reafirmar la posición de los docentes en cuanto a la necesidad de que se aprueben las especialidades odontológicas en España. “Independientemente de que el ortodoncista sea un profesional que ejerce en diferentes clínicas o que esté permanentemente en una clínica, sea ésta policlínica o exclusiva, los pacientes necesitan saber si quien les atiende es un ortodoncista perfectamente formado en un máster como el nuestro, que les permite realizar cualquier tipo de tratamiento, o en cambio su formación de ortodoncia se limita a diferentes cursos de fin de semana. El título de odontólogo nos habilita para todo, pero no todos tenemos la misma preparación”, explica la doctora Mar Torrella.
 
En el caso de contar con las especialidades, el doctor Santiago Arias asume que el actual máster universitario se adaptaría perfectamente, porque ya funciona como un programa de formación de especialistas: “Es lo que estamos haciendo actualmente. Otros posgrados, sin embargo, se quedarán como cursos potentes de formación continuada, porque no cumplen con los requisitos para formar especialistas, y muchos de ellos reducirán la parte presencial para hacerla de manera on line”. 
 
Aunque de las especialidades se lleva hablando mucho tiempo, los profesionales las ven aún lejanas. “Es un tema recurrente en nuestras conversaciones en la Sociedad Española de Ortodoncia. Es un aspecto que nos produce inquietud porque vemos que estamos acumulando un retraso enorme con respecto a nuestros vecinos. Hoy nuestros alumnos no se pueden definir como especialistas y los que desean ejercer como tal en el extranjero han de realizar un proceso de convalidación de su formación, que por otra parte cada vez es más complejo. Para solucionar este tema, en nuestro máster hemos solicitado el aval NEBEOP (Network of Erasmus Based European Orthodontic Programmes) y esperamos que en el próximo curso nos acrediten”, detalla el doctor Arias de Luxán. 
 
Lleguen o no las especialidades, los responsables de este máster son conscientes de que los profesionales del sector dental requieren actualizaciones constantes, por lo que también colaboran con la formación continuada. Esto se lleva a cabo mediante la apertura de diferentes actividades o partes del posgrado a cualquier doctor interesado en ellas a través de las llamadas Open Class. “Es una fórmula que emplea la Universidad CEU Cardenal Herrera y nos permite a los coordinadores del posgrado declarar abierta una parte del mismo, que puede ser una serie de sesiones clínicas, un curso sobre un tema concreto o unas conferencias. Las Open Class se publicitan de manera independiente al máster y tienen el precio que fija la Universidad”, concreta el doctor Santiago Arias. Para los exalumnos del posgrado y durante un periodo de diez años desde su finalización, la asistencia a estas Open Class es gratuita, “lo que se traduce en un valor añadido a su formación”, confirma el coordinador del posgrado.

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