El Consejo General de Dentistas consigue que la FDI elabore una declaración sobre publicidad odontológica para llevarla al congreso de Madrid

  • 30 de Jun, 2017

El Consejo General de Dentistas, en su estrategia de trabajar en todos los frentes a su alcance para lograr una regulación de la publicidad sanitaria con una ley marco a escala nacional, ha conseguido cerrar un proyecto de declaración política de la Federación Dental Internacional (FDI) sobre publicidad odontológica. El texto se someterá a votación en la Asamblea General de la organización a finales de agosto en Madrid, durante la celebración del Congreso Dental Mundial (ver sección Hablamos con...Patrick Hescot, págs. 144-150). El Consejo General de Dentistas está convencido de que esta declaración será aprobada y que servirá para reforzar la labor que ya se está realizando ante las autoridades españolas con el fin de regular la publicidad sanitaria.

En el proyecto de declaración, la FDI afirma que es consciente de la situación que atraviesa la odontología en nuestro país, y expone que “en ausencia de normas relativas a la publicidad en Odontología, existe el riesgo de que se induzca a las personas al engaño con reclamos publicitarios falsos y fraudulentos”. Así, para la FDI, una publicidad odontológica ética significa “ofrecer información, dar prioridad al interés del paciente y promover el respeto mutuo entre los miembros de la profesión odontológica”.

La FDI destaca que, con el fin de proteger el interés público, es esencial ofrecer información apropiada sobre los servicios odontológicos y que esa información sea accesible, ya que “los pacientes tienen derecho a estar protegidos de la publicidad engañosa”. La publicidad debería evitar resaltar los aspectos comerciales de los servicios odontológicos para defender la integridad de la profesión de dentista y evitar su descrédito.

La organización internacional asegura que la publicidad en odontología debe ser precisa, verificable objetivamente (basada en hechos y no en creencias u opiniones), representar una imagen profesional del dentista y de la profesión, y ser equilibrada en cuanto a ventajas y desventajas del tratamiento propuesto. Por el contrario, no debe ser falsa, exagerada, confusa, engañosa o ambigua. Tampoco puede intentar persuadir, hacer prospección ni captación de pacientes, utilizar términos superlativos como “de vanguardia” o “puntero” ni generar expectativas poco realistas.

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