Del optimismo a la cautela - Maxillaris

Del optimismo a la cautela

  • 05 de Jun, 2018

La implantología vuelve a ser la protagonista de nuestras páginas en esta edición de junio. Los artículos científicos de algunos de los principales referentes en esta área, las entrevistas con importantes profesionales nacionales y extranjeros y un reportaje sobre periimplantitis demuestran que esta disciplina, que forma parte ya del día a día de muchas clínicas, no deja de evolucionar.
En este ámbito dental se suceden las innovaciones a cada momento: diámetros, materiales, superficies, aditamentos, técnicas de colocación, métodos de diagnóstico y planificación, sistemas de regeneración… Aunque básicamente son los implantes osteointegrados según el método que describió Bränemark hace ya muchas décadas, los pormenores están marcando grandes diferencias.
Todos los profesionales vinculados con la implantología de una y otra forma destacan los grandes avances registrados en los últimos tiempos: la mejora sustancial de los tiempos de espera, la precisión, la predictibilidad el volumen de pacientes susceptibles de tratamientos. Los resultados son espectaculares en la mayor parte de los casos. No obstante, en el seno del sector dental también han surgido en estas décadas algunos hándicaps que habría que superar, o al menos valorarlos en su justa dimensión. Especialmente preocupante para los clínicos, y para los pacientes, es la patología de la periimplantitis. Sobre este aspecto dedicamos nuestro reportaje de “Perspectivas”. Como hemos constatado, en la profesión hay diferentes opiniones que en algunos momentos pueden llegar a ser contrapuestas: unos atribuyen esta patología a los diseños de los implantes, otros la achacan a la modesta formación de algunos clínicos, hay quien pone el acento en el aspecto biológico de los pacientes o quienes remarcan que el éxito o el fracaso depende en gran parte del mantenimiento o de los hábitos nocivos de los pacientes.
Esta variabilidad de puntos de vista, y dando por seguro que todos tienen su parte de razón, nos hacen pensar que se debe seguir dialogando e inves-tigando para poner freno a esta situación. En cualquier caso, sí se observa una importante coincidencia: para atajar la periimplantitis lo idóneo es fomentar una perspectiva preventiva en toda su extensión. En primer lugar, se trata de prevenir para evitar el deterioro de las piezas dentales naturales y llegar al tratamiento implantológico, pero también se señala que hay que tomar una actitud preventiva para confiar sólo en productos y técnicas contrastados, para elegir bien a los pacientes o para no llevar a cabo tratamientos sin una sólida formación… En definitiva, se trata de actuar con cautela por el bien de los pacientes, de los profesionales y del conjunto del sector dental.

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