Por salud y por dignidad

  • 28 de Ago, 2018

No hay nada más valioso que la salud, porque de ella depende nuestra existencia en esta vida. Pero sin llegar al extremo de poner en juego nuestro latido vital, también la salud implica dignidad, calidad de vida, bienestar, respeto, relaciones humanas y un largo etcétera.

Todo esto que parece tan obvio, según para quien no lo es tanto. El escándalo de iDental, como otros muchos que le han precedido, nos demuestra una vez más que la salud puede no ser lo primordial para aquellos cuya ansia de riqueza les hace ponerla en riesgo. Ahora bien, no se juega con la propia salud sino con la de los otros, que esa quizá no valga tanto y un poco de sufrimiento, sobre todo de aquellos con más dificultades económicas, apenas se va a notar.

Parece sorprendente que en nuestro país se permita negociar con la salud de los pacientes y directamente supeditarla a la rentabilidad. Hay decenas de ejemplos de sagaces especuladores –no deberíamos llamarles empresarios– que ven en la Odontología su negocio redondo: mano de obra barata con ganas de formarse y trabajar, necesidad sanitaria sin cobertura pública, precios no siempre accesibles para toda la población, publicidad escasamente controlada, Administración permisiva, tendencia social favorable al low-cost y, por supuesto, muchos colaboradores que ante el brillo del dinero se quedan ciegos de ética.

Ver a cientos de pacientes mostrando en la televisión sus bocas a medio tratar o directamente sus desastres odontológicos no es de recibo en nuestros días. Desde luego que en el caso de iDental hay muchos responsables, pero la Administración ha demostrado que le viene grande aquello de ocuparse de la salud y el bienestar de sus ciudadanos, al menos en materia odontológica. Los pacientes han estado denunciando sus casos desde hace meses, los colegios profesionales de dentistas lo advirtieron hasta la saciedad: había una bomba a punto de explotar, pero hasta que no se escuchó la detonación y se vieron los efectos de la metralla en la tele la Administración no actuó. Debe haber tanta munición a punto de estallar, pero al final no lo hace, que compensa el riesgo.

Ahora se reclaman soluciones sanitarias y económicas para los afectados y que paguen los responsables de iDental, pero ¿se pondrán los medios para que esto no vuelva a pasar? Desde luego, habría que modificar muchos aspectos de notable envergadura: atención pública, Ley de Sociedades Profesionales, publicidad engañosa, numerus clausus… Es un reto difícil que exige valentía y visión a largo plazo, algo que la Administración no suele demostrar, pero la salud de los ciudadanos lo merece.

Por salud y por dignidad

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