"Una odontología sin cirugía bucal como especialidad sería una odontología incompleta y mutilada"

Doctor Eduard Valmaseda, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Bucal

  • 01 de Jun, 2016

A finales de 2015 usted fue nombrado presidente de la SECIB. ¿Cómo definiría la trayectoria emprendida por su equipo hasta este momento?
Desde el congreso SECIB Bilbao 2015, que dio inicio a nuestro mandato, hemos desarrollado una labor en varios campos. En primer lugar, nos hemos propuesto como objetivo la evaluación de las iniciativas que se pusieron en marcha en anteriores juntas directivas. Un ejemplo es SECIB Joven que, por una parte, ha aumentado el número de socios jóvenes de nuestra sociedad y, por otra, ha permitido acercarse a los estudiantes de Odontología. Otro punto en el que hemos puesto especial énfasis es la unificación de nuestra oferta formativa y de congresos para aumentar su eficiencia. Son cambios que externamente cuesta percibirlos, pero eran necesarios para mantener el impulso de nuestra sociedad.
Por otra parte, hemos buscado una mayor presencia e implicación de nuestra sociedad en la revista oficial de la SECIB: Medicina Oral, Patología Oral y Cirugía Bucal. La excelente relación con el director de la revista, el profesor doctor José Vicente Bagán Sebastián, se ha visto reforzada con el nombramiento del doctor Rui Figueiredo, el actual tesorero de la SECIB, que desde el año pasado también es director asociado de la revista.
Lógicamente, también se han llevado a cabo actividades que fueron programadas por la junta directiva saliente. Se han entregado los premios SECIB, que en su modalidad de Comunicación se ha concedido a Maxillaris en unas jornadas de Cirugía Bucal celebradas en Barcelona el 7 de mayo. Asimismo, se ha confeccionado un calendario de formación, está cambiando la política de comunicación con el socio y la externa, se han recibido los comentarios de los revisores externos a las Guías de Práctica Clínica, etcétera.

Precisamente, una de las medidas que empezó a desarrollar la anterior junta fue la elaboración de las Guías de Práctica Clínica en Cirugía Bucal. ¿En qué fase se encuentra este proyecto?
Las Guías de Práctica Clínica (GPC) están elaboradas y se han enviado a los revisores externos. Se han recibido ya las respuestas con algunas consideraciones que incorporaremos. Recordemos que actualmente estamos trabajando en tres GPC: GPC de Diagnóstico y tratamiento de la patología de los terceros molares, GPC de Cirugía periapical y GPC de Leucoplasia oral. Serán las primeras Guías de Práctica Clínica que se editen en nuestro país en el área de la Odontología. El esfuerzo habrá valido la pena, porque tendrán una gran utilidad para que pacientes y clínicos puedan tomar decisiones sobre patologías que afectan a un gran número de personas. De hecho, a la gran mayoría de los ciudadanos de nuestro país se les planteará al menos en algún momento de su vida algún dilema que pueda responderse con estas GPC. También los gestores sanitarios podrán disponer de una herramienta útil para tomar decisiones sobre la distribución de recursos. No olvidemos que el cáncer oral es el sexto cáncer más frecuente y, además, no ha mejorado sensiblemente su pronóstico en las últimas décadas, al contrario que otras neoplasias.

El conocimiento de las lesiones con un riesgo aumentado de cáncer ha de permitir a los odontólogos, pero también a médicos y pacientes, identificarlas y tomar decisiones terapéuticas basadas en datos. Y en lo que respecta a los terceros molares, varios países de nuestro entorno han desarrollado GPC, porque sigue siendo una de las intervenciones más frecuentes en cirugía bucal. En España aún no se había hecho y ha sido la SECIB la que ha tomado la iniciativa.

¿Qué respuesta debe dar la sociedad científica a los jóvenes?
La SECIB ha adoptado una política de acercamiento a los estudiantes de Odontología. Como sociedad odontológica, tenemos claro que los estudiantes de Odontología son nuestro futuro, y éstos ya no tienen la misma problemática que hace 20 años. Hace tiempo que tenemos una excelente relación con la ANEO y participamos en sus reuniones. Por otra parte, hemos abierto nuestra sociedad a los estudiantes de Odontología, que pueden ser socios de SECIB Joven actualmente sin cuota. Dentro de esta estrategia quiero destacar el convenio de la SECIB con Maxillaris, que permitirá que esta revista llegue a sus socios de SECIB Joven.
Por otra parte, los días 6 y 7 de marzo de 2015 se celebró el Congreso SECIB Joven en Valencia. Fue un experimento en cierta manera, un congreso reducido con ponentes jóvenes y cercanos de diversos puntos de España y, generalmente, vinculados a universidades. Resultó un éxito rotundo, con un lleno total y una excelente valoración de los asistentes. Es un formato de congreso que se quiere conservar, de modo que organizaremos un nuevo congreso SECIB Joven, más reducido y con un enfoque más dirigido a profesionales con poca experiencia, pero que seguro también gustará a los profesionales que buscan ponentes cercanos y que muestran técnicas y resultados que están al alcance de la mayoría de los odontólogos con una formación quirúrgica.

Como profesor universitario de cirugía bucal e implantología, ¿cómo valora la formación que los jóvenes reciben tanto en el grado como en los diferentes posgrados?
En el grado hay una serie de limitaciones a la práctica clínica. Es evidente que en algunas disciplinas los alumnos no adquieren las competencias suficientes para ejercerlas en todo su espectro de actuación. La complejidad de las técnicas es uno de los factores, pero hay otros. Los estudiantes de grado con frecuencia se quejan de que pueden efectuar pocos tratamientos en ciertas áreas y que deben complementar su formación con algún posgrado o máster. Esto no está al alcance de todos y los criterios de acceso son poco homogéneos y están muy lejos del principio de equidad, porque los costes excluyen a muchos estudiantes.
Soy partidario de una mayor regulación de la formación posgraduada, con el fin de hacerla más accesible y garantizar unos mínimos comunes que permitan al odontólogo, pero también al paciente, comparar la formación del clínico.
La SECIB tiene una importante actividad en formación continuada. ¿Qué planes hay para este apartado?
Efectivamente, la SECIB tiene un programa de formación continuada. Organizamos varios cursos en distintos puntos de España y nos gusta cambiar esas áreas, para llegar al máximo número de profesionales. Para este programa de formación trabajamos codo con codo con distintos patrocinadores y procuramos que siempre exista un equilibrio entre las temáticas, de modo que se trate tanto la cirugía bucal como la implantología.
Creemos que la formación continuada debe ser obligatoria, con una normativa de créditos como existe en muchos países de nuestro entorno. Éste es el mejor modo de garantizar que los profesionales mantienen un aprendizaje a lo largo de la vida. Sin un sistema de reconocimiento de créditos y un cupo mínimo de créditos durante la carrera profesional, corremos el riesgo de perder calidad asistencial.

Dentro de la diversidad de disciplinas odontológicas, ¿cuál debería ser el papel de la cirugía bucal en el caso de que se aprobaran las especialidades oficiales?
La cirugía bucal es una de las dos especialidades que se reconocen en la mayoría de los estados de la Unión Europea. Nuestros vecinos han reconocido la cirugía bucal y quedan muy pocos países (sólo dos) en la Unión Europea que no reconozcan las especialidades. Hemos avanzado en la elaboración de un consenso al respecto dentro de la profesión. Pero aún estamos lejos. En Portugal, Francia, Italia o el Reino Unido, por ejemplo, la cirugía bucal se ha reconocido como especialidad y ya hay odontólogos españoles que han solicitado títulos de especialista en esos países. ¿Hasta cuándo deberán formarse obligatoriamente en el extranjero?
Por otra parte, el exceso de profesionales y el deterioro de las condiciones laborales han empujado a muchos odontólogos españoles a trabajar en el extranjero. ¿Qué se encuentran nuestros odontólogos cuando van a trabajar a un país de la Unión Europea que tiene especialidades reconocidas oficialmente? Una limitación de su espectro laboral, un agravio comparativo. No podemos seguir perdiendo competitividad. No podemos permitirnos que todos nuestros vecinos tengan especialistas oficiales y nosotros no. No es el momento de lanzar piedras contra nuestro propio tejado, sino de mejorar las posibilidades de formación de los odontólogos y consolidar sus competencias.

¿Qué relación está habiendo, o debería haber, con otras sociedades odontológicas que también abordan procesos quirúrgicos (SEPA, SEI o SCOI) e incluso con médicas como la SECOM?
La relación con la SEPA, la SEI, la SEPES u otras sociedades es fluida. Están adscritas al Consejo de Dentistas y formadas por dentistas como nosotros, que tienen un interés en un aspecto de la cirugía bucal como es la colocación de implantes. Evidentemente, compartimos áreas comunes, y son en cierto modo nuestra competencia; pero, por un lado, la competencia es buena y, por el otro, hay áreas en que no nos solapamos. Igualmente, tenemos excelentes relaciones tanto con la SCOI como con el resto de las sociedades amigas, como son la SELO, la SEMO o la SOCE.
Respecto a la SECOM, hemos tenido relaciones difíciles en el pasado, pero hay muchos miembros de la SECIB que también son de la SECOM u otras sociedades científicas. La hostilidad de la SECOM a la cirugía bucal como especialidad ha sido un punto de fricción. Creemos que las relaciones pueden mejorar, pero un punto irrenunciable para la SECIB es la defensa de la especialidad de la cirugía bucal, que debe ser competencia del odontólogo. Una odontología sin cirugía bucal como especialidad sería una odontología incompleta y mutilada.

En muchas jornadas y congresos profesionales observamos el gran protagonismo de la implantología, aunque tratada desde diferentes vertientes. ¿Hasta que punto es interesante para el profesional que diversas entidades ofrezcan información o formación sobre un mismo tema?
Este tema nos preocupa. Los grandes congresos dentales cada vez dedican más tiempo a la implantología. La necesidad de organizar grandes eventos hace que se necesiten ponentes conocidos, cuya participación está respaldada por la industria. Y una de las industrias más potentes es la de los implantes. Por tanto, el odontólogo tiene la sensación de que los congresos empiezan a parecerse peligrosamente unos a otros. Los mismos ponentes presentan las mismas charlas diferentes veces en distintos eventos durante el mismo año. Esta globalización es peligrosa, a mi modo de entender.

Científicamente, ¿qué logros de la investigación están marcando el devenir de la cirugía bucal?
En los últimos años se han visto cambios de conceptos básicos en implantología, pero creo que los avances más importantes vendrán de la mano de las ciencias como la ingeniería, la biología molecular, la microbiología o la genética. Y, en el campo de la patología bucal, esperamos que estas últimas ramas de la ciencia, junto con otras como la oncología, aporten luz sobre zonas que actualmente son mal conocidas, como la leucoplasia, el liquen, el dolor facial idiopático o el síndrome de boca seca, por citar algunas.

¿Cómo debe evolucionar la sociedad?
Tenemos cerca de 1.400 socios que pagan una cuota anual, sin contar al gran número de socios de SECIB Joven. A cambio, reciben una de las mejores revistas científicas de Odontología y tienen acceso en condiciones preferenciales a nuestras actividades formativas. No creo que debamos crecer mucho más, aunque somos una sociedad abierta a cualquier profesional con inquietudes quirúrgicas, pero sí que debemos estrechar lazos con otras sociedades científicas para beneficiar a nuestros socios. Nuestra intención es ampliar el programa de formación continuada y organizar congresos que sean una referencia y que cubran todo el espectro de la cirugía bucal, con un formato atractivo y, sobre todo, provechoso.

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