Doctora Rocío Cerero, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Oral

  • 03 de Dic, 2018

Recientemente, se convocó en el Colegio de Dentistas de la I Región (COEM) un simposio sobre la importancia de la saliva en la salud. ¿Por qué es necesario dar relevancia a este aspecto?

Es un tema transversal que afecta a todos los campos de la Odontología. El simposio se planteó para todos los profesionales, ya que hay pacientes con problemas de saliva con frecuencia en todas las consultas. Muchas veces este aspecto se pasa por alto y no se considera su papel fundamental. Es habitual que en las clínicas veamos a personas mayores con déficit de saliva y lo aceptamos sin pensar en una posible solución; no se valoran las consecuencias que puede conllevar la hiposialia.

También es verdad que, en los tiempos actuales, las compañías de seguros y su lema de “consulta y presupuesto gratis” quizá no favorecen el diagnóstico global de toda la patología bucal.

En mi opinión, la saliva es básica para todo y hay grandes posibilidades de ver avances en torno a ella; por ejemplo, en el simposio del COEM la doctora Carmen Martín nos mostró algunas de las investigaciones que se están haciendo en cuanto a las posibilidades diagnósticas que puede ofrecer.

¿Qué profesionales deberían dar esa importancia a la saliva?

Sobre todo el dentista general. La valoración de la saliva se debería hacer de manera sistemática en todas las consultas de odontología general. Formaría parte de un diagnóstico completo del estado de la cavidad oral, junto a la exploración minuciosa de las mucosas y el resto de las patologías de Medicina Oral. Todo ello, insisto, no bajo el espíritu y la denominación de “consulta y presupuesto gratuito”, sino de que la consulta odontológica es el centro de referencia de la salud oral.

En cualquier caso, la SEMO considera que es importante la formación sobre saliva para todo el sector odontológico y que forma parte de sus metas. En el simposio del COEM los alumnos de Odontología pudieron asistir gratis, porque consideramos que es fundamental que el mensaje cale en quienes serán el futuro de la profesión. Nuestro objetivo es que la importancia de la saliva llegue al odontólogo general, ya que se debe considerar un tema transversal que tiene relevancia en materias como la periodoncia, la odontología conservadora o incluso la prótesis.

¿Qué se puede hacer ante un paciente con falta de saliva?

Se puede realizar prevención y ante casos de falta de saliva hay algunos tratamientos. Sin em­bar­go, hemos de reconocer que en muchas situaciones hay poco que hacer porque tenemos dos grandes muros ante nosotros. Por un lado, contamos con muchos pacientes que, al llegar a una cierta edad –en torno a los 50 o 60 años–, empiezan a tomar una serie de fármacos que reducen la saliva o su calidad. Por otra parte, seguimos luchando contra el tabaco, que es un factor determinante para la reducción de saliva.

Hay muchos pacientes que se encuentran tomando ansiolíticos, antidepresivos, diuréticos, etcétera, pero el dentista debería valorar si es preciso contactar con el médico de cabecera para ver si se puede optar por medicamentos menos xerostomizantes. Y en cuanto al tabaco, tenemos que luchar contra él por todos los medios, el odontólogo debe advertir de lo perjudicial que es y ayudar a eliminar el hábito.

¿Es factible variar la medicación de los pacientes para optar por fármacos menos xerostomizantes?

Dependerá de cada caso, pero nuestra obligación es intentarlo. Si la situación del paciente lo requiere, es posible informar al médico de atención primaria y exponer la situación para que valore la posibilidad de sustitución de algún fármaco. Normalmente, los profesionales sanitarios no odontólogos desconocen las consecuencias de la falta de saliva. A partir de los 60 años, una gran parte de la población toma varios medicamentos a diario y, en ocasiones, la xerostomía que causan provoca problemas orales importantes.

El paciente muchas veces no es consciente de que el problema reside en la falta de saliva y comunica sus molestias centrándose en otros aspectos.

¿En qué aspectos relativos a la saliva se centra la investigación?

Existen numerosas líneas de investigación respecto al diagnóstico por la saliva. Hay algunos parámetros que se miden en sangre que también se podrían medir en saliva, sin duda de forma más asequible, como por por ejemplo la glucosa o el colesterol. También se están realizando numerosos esfuerzos por poder obtener de la saliva biomarcadores importantes, entre otros, los relativos a las lesiones malignas y potencialmente malignas de la cavidad oral. Por otra parte, otra línea importante es la relativa a la prevención y el tratamiento de la hiposialia en los pacientes que reciben radioterapia por cáncer de cabeza y cuello. El doctor Enric Jané, de la Universidad de Barcelona, desarrolló este tema en el simposio del COEM. La radioterapia actual busca la precisión en el territorio a irradiar y las formas de evitar las glándulas salivales mayores. En muchos casos se puede proteger un lado y, por tanto, quedarán esas glándulas indemnes y perfectamente en funcionamiento, de forma que se consigue que el paciente no tenga hiposialia posteriormente.

Otro aspecto importante en la investigación es el relativo a las enfermedades autoinmunes y la hiposialia. La doctora Mónica Fernández Castro, reumatóloga del Hospital Reina Sofía, trató este tema en otra de las conferencias del simposio, haciendo referencia al Síndrome de Sjögren. En su opinión, los odontólogos son los profesionales más adecuados para realizar un diagnóstico precoz de esta enfermedad, con los beneficios que ello puede tener para el paciente.

El tratamiento de la hiposialia es multifactorial, y las casas comerciales están cada vez más interesadas en proporcionar productos que contribuyan a ello. Buen ejemplo son las numerosas líneas de productos para boca seca que existen ahora mismo en el mercado y que han ido incrementándonse estos últimos años. Además, se investiga tanto en fármacos que prevengan y traten la hiposialia como en mecanismos que pudieran estimular la producción natural de saliva.

Actualmente, en la Universidad Complutense de Madrid, en colaboración con el Hospital Universitario La Paz (Madrid), se está llevando a cabo un estudio con pacientes sometidos a quimioterapia y se ha evidenciado que la xerostomía es un trastorno que la mayoría de estos pacientes padecen. En este caso, es un trastorno temporal y no permanente como ocurre frecuentemente con la radioterapia, pero aún así afecta de manera importante a la calidad de vida de los pacientes sometidos a tratamiento oncológico.

Toda esta labor de investigación revela un interés creciente por el papel y el valor de la saliva por parte de diferentes especialidades profesionales, que será muy positivo fundamentalmente para los pacientes que sufren este tipo de trastornos.

Bajo mi punto de vista, hay un total desconocimiento por parte de los ciudadanos sobre la importancia de la saliva en la calidad de vida y en la salud. Hay actuaciones sencillas, como chupar de vez en cuando un caramelo —sin azúcar, lógicamente– o beber agua frecuentemente, que favorecen la producción de saliva.

La SEMO pretende llegar al conjunto de la profesión odontológica para que, a través de todos, podamos lanzar mensajes de salud oral que calen en la población. El colectivo de los odontólogos de atención primaria es fundamental en la concienciación ciudadana. En la SEMO contamos como socios con un buen número de ellos, que son pieza clave en la imagen de profesionales de la salud que somos los odontólogos.

Sin embargo, como hemos visto en noviembre, cuando se habla de Medicina Oral las campañas odontológicas para la población se centran más en cuestiones como el cáncer oral.

Es lógico que el Consejo General se haya decantado por el diagnóstico precoz del cáncer oral por su grave repercusión. También para la SEMO es el aspecto principal sobre el que debemos trabajar. Después del cáncer de piel, el oral es el que mejor se puede detectar y la supervivencia del paciente va a depender en gran medida del momento del diagnóstico. Por ello, nuestros esfuerzos van encaminados en esa dirección: el diagnóstico precoz del cáncer y la detección de las lesiones potencialmente malignas.

Por lo tanto, lo idóneo es que el paciente acuda al odontólogo cuando perciba que tiene una lesión sospechosa; el dentista debe saber identificarla y hacer o requerir una biopsia y, en el caso de que se diagnostique una lesión maligna, remitir el caso al cirujano a la mayor brevedad.

Los tratamientos oncológicos actuales consiguen una mayor supervivencia del paciente, pero el dato más relacionado con ellos es el diagnóstico temprano. Además de la supervivencia, la calidad de vida del paciente también va a dependeer de la agresividad del tratamiento, que está relacionada con la extensión de la enfermedad. Las visitas regulares al odontólogo pueden permitir detectar lesiones muy pequeñas, cuyo pronóstico va a ser mejor y cuyo tratamiento va a ser más fácil y menos agresivo.

¿Se puede profundizar en la formación de los profesionales para el diagnóstico de esta patología?

Por supuesto. En la Universidad Complutense de Madrid, en el grado de Odontología, la asignatura de Medicina Oral se imparte únicamente en tercero y sólo de septiembre a enero. Como profesora de este centro, me parece que es a todas luces insuficiente. Los alumnos tienen problemas para interiorizar tan rápidamente los conocimientos. Por otra parte, los estudiantes de tercer curso todavía no han tenido prácticas clínicas, de forma que no tienen experiencia. Es difícil aprender a detectar patologías e identificar lesiones, incluidas las potencialmente malignas y el cáncer oral, cuando aún no se ha tenido contacto con pacientes. En mi opinión, a la Medicina Oral no se le da la importancia que requiere en la formación pregraduada. Otras universidades, en cambio, tienen en el grado una carga docente mayor, de un año e incluso de dos. De esta forma, los alumnos pueden asimilar los conocimientos de manera más adecuada.

¿Hay interés por parte de los alumnos?

La Medicina Oral suele gustar a los alumnos y muchos de ellos nos transmiten su interés por profundizar en la materia, hacer cursos o matricularse en el posgrado. La verdad es que yo me siento motivada a enseñar, ya que los alumnos, en mi opinión, le dan mucha importancia. Incluso en las jornadas de las asociaciones de estudiantes es habitual que se cuente con alguna charla de Medicina Oral, ellos lo entienden como un aspecto básico de su formación y les parece muy importante ser capaces de detectar un cáncer.

En cualquier caso, como presidenta de la SEMO y profesora de Medicina Oral, mi opinión es que todos los odontólogos deberían ser capaces de saber valorar cuándo una lesión es sospechosa de ser cancerosa y, por supuesto, para ser capaz de hacer el diagnóstico del cáncer se deben conocer las otras patologías de la cavidad oral para diferenciar unas de otras.

¿Se vende mal la Medicina Oral?

Desde luego, se vende muy mal por dos motivos fundamentales: en primer lugar, por el desconocimiento que hay sobre la patología de la boca que no tenga relación con los dientes; por otro lado, es difícil implicar a las casas comerciales porque se “consumen” pocos productos, sobre todo si lo comparamos con la implantología, la prótesis o la odontología conservadora, y ello trae consigo que sea muy difícil conseguir apoyo económico.

Para avanzar, uno de los primeros pasos sería demostrar al médico de cabecera y a cualquier otro especialista sanitario que remitir los pacientes con cualquier patología de la cavidad oral al odontólogo es lo indicado, porque somos los profesionales mejor preparados para ello y porque no sólo arreglamos dientes. Hasta ahora, cuando el médico de cabecera atiende a un paciente con una úlcera o una lesión en la mucosa lo remite al cirujano maxilofacial, que sería un paso posterior al odontólogo. E incluso, en muchas ocasiones, ante una patología de la mucosa oral, los pacientes son enviados al dermatólogo que, si bien muchas de las enfermedades son mucodermatosis, no están entrenados para valorar las lesiones orales.

En cuanto a la financiación para formación o investigación, hay poca industria implicada y eso hace que todo lo que se quiera organizar resulte complicado. Hay honrosas excepciones: el simposio de la saliva estuvo apoyado económicamente por Biocosmetics, lo cual hizo posible que se llevara a cabo y se pudiera invitar a los estudiantes.

¿Qué hace la SEMO para atraer a los jóvenes a la Medicina Oral?

Recientemente, creamos SEMO Joven para reforzar el interés de los alumnos por la Medicina Oral. Ser miembro es gratis para los estudiantes de grado y luego abonan sólo la mitad de la cuota durante los tres primeros años.

Asimismo, hemos puesto en marcha el premio SEMO Joven para el mejor trabajo fin de grado y este año se hará la primera entrega del mismo en el congreso de Bilbao (20-22 de junio de 2019). Es un premio con una dotación económica de 300 euros y la presentación del mismo en el congreso, así como la publicación del resumen en la revista Medicina Oral. Además, seguimos contando con el premio al mejor artículo publicado sobre medicina y patología oral en la revista Medicina Oral.

También en el COEM está previsto llevar a cabo una sesión sobre diagnóstico precoz del cáncer oral para jóvenes, junto con la SECIB.

La SEMO colabora con entidades como la SECIB, la SEDCYDO o la SEGER. ¿Es una sociedad transversal que puede colaborar con todas?

Lo es en el sentido de que sus contenidos son comunes e indispensables para la toda la profesión. La SEDCYDO, la SEGER y la SECIB quizá sean las sociedades con las que tenemos una mayor trayectoria de colaboración. En esa línea, el próximo congreso de la SEMO, que se celebrará en Bilbao en junio de 2019, lo haremos con la SEDCYDO de manera conjunta. Ambos colectivos de socios van a tener la posibilidad de elegir conferencias o actividades de ambas áreas en un mismo evento. Nosotros creemos, junto a la presidenta de la SEDCYDO, la doctora Carmen Martín, que este hecho supone una ventaja importante para todos. Contamos con la ilusión y el entusiamo de ambos presidentes del congreso, los doctores José Manuel Aguirre y Eduardo Ginestal.

Otro ejemplo de colaboración es la formación que la SEMO aporta al colectivo de higienistas. Esto se lleva haciendo ya en algunas comunidades autónomas y este año lo haremos en Madrid. El objetivo es que estos profesionales, por una parte, sepan detectar la existencia de patología y, por otra, contribuyan en la tarea de transmitir mensajes de prevención a los pacientes.

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