“Exigimos que se adopten urgentemente decisiones concretas relativas a la profesión odontológica”

Doctor Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas

  • 21 de Abr, 2020

Hoy prácticamente todas las clínicas del país se encuentran cerradas, aunque como establecimientos sanitarios podrían atender urgencias durante el Estado de Alarma. ¿Qué valoración hace el Consejo General de Dentistas de la gestión de las autoridades políticas con respecto al sector odontológico?
Somos conscientes de que esta es una situación nueva y cambiante para todos, pero el Gobierno ha actuado tarde y muchas de las medidas adoptadas han sido fruto de la improvisación. En todo este tiempo, el Consejo General de Dentistas no ha recibido ni una sola directriz específica para nuestro colectivo, a pesar de todas las cartas que hemos dirigido al ministro de Sanidad y del riesgo de contagio de COVID-19 que existe actualmente en las clínicas dentales, dado que no disponen de material de protección adecuado desde hace semanas. Los dentistas hemos donado el material protector que teníamos en las consultas -tal y como nos pidió el Gobierno- o lo hemos puesto a disposición de los hospitales y centros de salud. Sin material y sin pacientes, las clínicas dentales no pueden funcionar, pero el Gobierno las considera servicio esencial, por lo que tienen que abrir para atender las urgencias. Seguimos reclamando la dotación de equipos sanitarios para poder atender estos servicios de urgencias. A finales de febrero, las clínicas dentales empezamos a sufrir el desabastecimiento de material protector, ningún proveedor tenía stock ni de mascarillas ni de guantes
Desde el Consejo General se han enviado diferentes cartas al Ministerio de Sanidad para solicitar el cierre temporal de las clínicas y la creación de una red de centros para atender urgencias. ¿Por qué no se ha obtenido la respuesta deseada?
Hasta ahora hemos mandado ocho cartas al Gobierno y no hemos recibido ninguna respuesta clara. Supongo que estarán desbordados con la situación, pero nuestra misión es velar por los derechos de los cerca de 40.000 dentistas que existen en España y vamos a seguir insistiendo. Exigimos que se adopten urgentemente decisiones concretas relativas a la profesión odontológica.
La ausencia de EPIs ha sido clave para no poder prestar la atención odontológica con seguridad. ¿No se realizó ningún tipo de comunicación por parte del Gobierno en los días previos al Estado de Alarma para dotar a los profesionales de estos equipos?
En absoluto. A finales de febrero, las clínicas dentales empezamos a sufrir el desabastecimiento de material protector, ningún proveedor tenía stock ni de mascarillas ni de guantes. Al igual que los trabajadores de los hospitales, los dentistas nos tuvimos que proteger como pudimos, con el riesgo para la salud que eso conlleva para nosotros y para los pacientes. Por este motivo, nos pusimos en contacto con el Ministerio de Sanidad y la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) para solicitar información sobre la situación de desabastecimiento de productos sanitarios y EPIs que afecta tanto a los dentistas como a las diversas empresas del sector dental.
En sus peticiones al Gobierno, el Consejo General de Dentistas ha actuado en colaboración con los órganos colegiales de médicos, farmacéuticos, enfermeros y veterinarios. ¿Una crisis como la del COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia de la salud bucodental dentro del marco la salud general?
Evidentemente. Los dentistas tenemos un papel muy importante en Sanidad, al igual que todos los colectivos de profesionales sanitarios. Esta crisis nos está afectando a todos directamente, por eso tenemos que trabajar unidos y dejar al margen las posibles diferencias para conseguir que nuestras reivindicaciones tengan más fuerza.
Juntos hemos denunciado la falta de test de diagnóstico, de equipos de protección necesarios y de los riesgos a los que se estaba sometiendo a los profesionales sanitarios al tener que afrontar la atención de primera línea sin los equipos de protección adecuados, porque no solo nos pone en riesgo a los profesionales sanitarios, sino al personal auxiliar y a los pacientes a los que atendemos. Precisamente para evitar esto mismo, recomendamos que en la atención a las urgencias esté presente solo el facultativo, sin personal auxiliar. Necesitamos medidas eficaces, efectivas y eficientes para poder vencer a la pandemia del COVID-19, necesitamos una dirección firme y confiable.
La inmensa mayoría de las clínicas dentales españolas son pequeñas empresas lideradas por un autónomo y con plantillas reducidas. ¿Qué puede hacer el Consejo General para que la situación económica no se vuelva insostenible?
El Consejo General de Dentistas no tiene potestad para intervenir en las clínicas y obligar a que continúen o no con su actividad laboral. Esa decisión corresponde a cada facultativo, de hecho, muchos cerraron sus consultas hace semanas. Por supuesto que desde el Consejo estamos poniendo todo nuestro empeño para que los dentistas, ya sean autónomos o trabajadores por cuenta ajena, se puedan acoger a medidas económicas que ayuden a paliar el descalabro económico al que se enfrentan, como exenciones fiscales y ERTEs. Actualmente, a pesar de no tener ingresos por la falta de pacientes, las clínicas siguen teniendo que asumir el pago de impuestos, seguros sociales y nóminas. Por parte del Consejo hemos decidido suspender por un periodo de dos meses las aportaciones de cuotas de los Colegios al Consejo General, animándolos a que, en la medida de lo posible, y atendiendo a sus necesidades concretas, se sumen a esta iniciativa con sus colegiados.
Muchas clínicas han gestionado ERTEs para sus empleados, pero con la dificultad de que el Gobierno permitía su apertura como establecimiento sanitario. ¿Entra dentro de la acción del Consejo General asesorar a los colegiados en este punto?
Cualquier asunto de índole laboral se tiene que gestionar a través de asociaciones empresariales de dentistas o a través de sindicatos. El Consejo es representante de la profesión, pero no puede entrar en los distintos modelos de trabajo que existen y, por tanto, no hay cabida para el asesoramiento. Si los Colegios Oficiales de Dentistas tienen la capacidad y voluntad de ofrecer este servicio de asesoramiento a sus colegiados como una actividad extracolegial, es decisión suya. ¿Cómo se van a preocupar con qué comer si no tienen qué comer?
El Consejo General de Dentistas ha elaborado un Plan Estratégico de Acción para que el regreso a la actividad se realice en condiciones de seguridad para dentistas, empleados y pacientes. ¿Se espera desde el Consejo General un cambio importante en la forma de trabajar de los dentistas? ¿Es posible un descenso de tratamientos y por tanto de ingresos?
Por lógica, el número de tratamientos odontológicos no urgentes va a descender, como los meramente estéticos. Las consecuencias económicas de esta crisis sanitaria van a provocar que los ciudadanos cambien sus hábitos y prioridades. ¿Cómo se van a preocupar con qué comer si no tienen qué comer? En este sentido, los dentistas tendremos que arrimar el hombro en la medida de la posible y también deberá hacerlo el Sistema Nacional de Salud, pues la salud bucodental está directamente relacionada con la salud general y no se puede abandonar porque las consecuencias serían muy graves. Al mismo tiempo, el Consejo permanecerá alerta para que no proliferen negocios dispuestos a aprovecharse de las personas más vulnerables. 
Muchos profesionales se han volcado estos días en dar ánimos, ofrecer formación gratuita o implicarse en campañas de voluntariado. ¿Desde el Consejo General de Dentistas se desea trasladar un mensaje de esperanza?
Por supuesto que sí. Somos conscientes de que nos enfrentamos a una situación muy compleja, pero estoy convencido de que saldremos adelante y podremos volver a desempeñar nuestra profesión en condiciones normales. Los dentistas estamos acostumbrados a trabajar muy duro; lidiamos en nuestro día a día contra el intrusismo profesional, la publicidad engañosa y la proliferación de empresarios sin escrúpulos que priorizan su enriquecimiento personal frente a la atención al paciente. Esto supone un bache más en el camino, muy duro, sin duda, pero animo a todos los colegiados a que no decaigan y a que sigan luchando por la profesión. El Consejo General de Dentistas seguirá haciendo todo lo posible para que esta situación nos afecte lo menos posible. Entre todos lo conseguiremos.

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