Uso de xenoinjerto de matriz dérmica celular para aumento de tejido blando. Reporte de un caso

  • Dr. Lino Esteve Colomina
  • 02 de Jun, 2016

Dr. Lino Esteve Colomina

Introducción
 
Aunque la evidencia científica aún no es del todo completa1, podemos considerar que a menudo los tratamientos con implantes en la zona estética necesitan aumentos de tejido blando, y esto sucede en un alto porcentaje2. En estos casos, el volumen de la encía es uno de los tres parámetros a tener en consideración13. La técnica más habitual de aumento de volumen de tejido blando alrededor de los implantes es el injerto de tejido conectivo (ITC), por los buenos resultados que esta técnica ha evidenciado14. El ITC requiere extraer el tejido donante, lo que conlleva una mayor morbilidad para el paciente, que a menudo se queja más de las molestias que acompañan la curación de la zona dadora que de la receptora. 
 
Objetivo
 
El propósito de este artículo es comprobar la capacidad de mantenimiento del espacio, en el espesor del tejido blando, de un nuevo xenoinjerto: una matriz dérmica acelular (Derma®), y el aumento de volumen clínico correspondiente, a fin de poder manejar este biomaterial como sustituto del tejido autólogo del injerto conectivo.
 
Material y método
 
Siguiendo la tendencia actual de reducir al máximo la morbilidad, están apareciendo en el mercado diferentes biomateriales en un intento de sustituir al tejido autólogo sin menoscabar los resultados clínicos6,8,11. Uno de éstos es el Derma®, una gruesa membrana de colágeno fabricada de dermis porcina, que se presenta en un espesor de 2-4 mm y que muestra estabilidad prolongada y una gran consistencia3,4. Por ello, nuestra opción en el caso que presentaremos fue colocar el biomaterial en el espesor del tejido conectivo y, dado que el tiempo de reabsorción es prolongado5 –el fabricante lo ha estimado en más de cuatro meses–, esperamos que induzca la angiogénesis y sea colonizado por los fibroblastos, manteniendo en todo o en parte el espacio.
 
Presentamos los resultados en un paciente de 19 años de edad, con agenesia de laterales, tratado mediante ortodoncia para posicionar los caninos en el lugar de los laterales ausentes, y remitido para colocar dos implantes en el lugar original de los caninos. 
 
Desarrollo del tratamiento
 
El paciente llega a la consulta, remitido por su ortodoncista, en la fase de acabado, para colocar dos implantes en posición de caninos, estando los caninos naturales mesializados a la posición de los laterales. El espacio mesiodistal disponible era de 5,2 mm en la zona del 13 y 6,2 mm en la del 23. Tras solicitarlo al ortodoncista, éste consigue aumentar a 6 mm el espacio en el 13 (figs. 1 y 2).
 
Tras el estudio protésico y la RX inicial, con los modelos montados, se solicita al laboratorio dos guías de posicionamiento que posteriormente servirán de sustitutivos para que la impresión completa prequirúrgica no sea necesaria. La cirugía transcurre sin complicaciones, colocándose dos implantes OsseoSpeed TX® de 15 x 4 mm (fig. 3) y se unen los transfers a los implantes con resina pick-u-plast (fig. 4). Esa tarde se conectan dos pilares temporales de Ti con la restauración provisional de resina atornillada directa (figs. 5 y fig. 6). 
 
Estas coronas de carga inmediata muestran una evolución sin complicaciones (fig. 7). A los tres meses, tiempo durante el cual se modifican los perfiles de emergencia en varias ocasiones, se procede a la segunda cirugía a espesor parcial para el aumento vestibular (fig. 8). A los seis meses, se realiza la última fase para la colocación de la restauración definitiva: dos coronas e-max cementadas sobre pilares Atlantis® de Ti Gold-hue (fig. 9). 
 
Discusión
 
La opción ortodóncica que se adoptó en este caso en cuanto a colocar los caninos en el lugar de los laterales ausentes es una de las diferentes posibilidades de tratamiento que se presentan frente a la agenesia de los laterales, todas ellas representando un cierto grado de compromiso estético16. Al igual que la opción de cierre total de los espacios mediante mesialización de la arcada superior, ésta también tiene los inconvenientes de la dificultad estética de enmascarar los caninos en su nueva posición, para que se parezcan a los laterales y, a la vez, que los márgenes gingivales van a tener tendencia a quedar dese­quilibrados en altura. A pesar de ello, en algunos casos en que la mesialización total pueda no estar indicada y que vayan a ser necesarios los implantes, la mesialización de los caninos permite una cierta ganancia de hueso, resultante del desplazamiento en masa de sus raíces9. Esto puede ser suficiente para no tener que hacer luego un aumento en bloque, que suele ser la técnica quirúrgica que se requiere para colocar implantes en el reborde agenésico de los incisivos laterales. 
 
Los implantes en 13i y 23i se colocaron priorizando el posicionamiento de su plataforma a 2 mm o más de distancia de la tabla vestibular, pues ésta es la distancia de seguridad que garantiza la estabilidad del margen óseo periimplantario y, por consiguiente, la del tejido blando7. Dada la marcada angulación del reborde en esas zonas, y a pesar de corregir el ángulo al máximo iniciando la osteotomía por palatino, la salida de los implantes exigió una restauración cementada. Aunque nuestra tendencia general es atornillar15,12, la excepción más frecuente a esta norma son las coronas unitarias sobre implantes en la zona estética, donde mayoritariamente cementamos.
 
En este paciente decidimos usar el protocolo de carga inmediata, puesto que la densidad ósea era D2 y se consiguieron torques de inserción > 25 Ncm, que, desde nuestro punto de vista, son suficientes para asegurar el resultado10. Para ello, se unió una férula transparente de posición al transfer por medio de resina pick-u-plast, con lo que el laboratorio pudo insertar las réplicas en los modelos previos y la restauración provisional pudo estar disponible la misma tarde.
 
El presente caso adolece de volumen insuficiente del tejido blando vestibular periimplante, como suele ser la norma en casos de agenesia. La técnica habitual hubiera sido la realización del ITC simultáneo a los implantes o bien en una segunda fase. La opción que adoptamos fue hacer el tratamiento del tejido blando en una segunda fase, de modo que se pudiera usar el colgajo a espesor total en la primera y a espesor parcial en la segunda. Durante la última fase de acabado de ortodoncia tuvimos tiempo suficiente para la maduración de los tejidos blandos. En la segunda cirugía del 13i, el colgajo se perforó de modo mínimo, con lo que registramos la complicación de una recesión del margen y la ganancia de espacio fue inferior a la del lado izquierdo.
 
El resultado final es un compromiso estético, como es la norma en todos los casos de agenesia de laterales. Se ha conseguido un aumento de volumen del margen vestibular, mayor en 23i que en 13i, aunque la única manera de enmascarar la prominencia radicular de los caninos en posición de laterales sería un aumento importante que requeriría un injerto óseo en bloque. Aún así, creemos que la situación es estable: las papilas totalmente llenas y una migración coronal del tejido blando en la medida en que la prótesis lo permita. Pese a esto, con el tiempo sería recomendable una intervención que permitiera bajar el margen de los terceros en posición de segundos y subir ligeramente el margen de las restauraciones sobre los implantes.
 
Conclusiones
 
Dentro de las limitaciones que supone un artículo de caso clínico, nuestra impresión es que la membrana de colágeno Derma®, colocada a espesor parcial, puede actuar como matriz del tejido conectivo y aumentar el volumen del mismo, aunque parece que de modo menos consistente que los resultados que se obtienen por medio del ITC autólogo. Son necesarios estudios controlados con mediciones precisas para poder establecer las indicaciones clínicas.
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