Aumento de tejido queratinizado en implantes. A propósito de dos casos clínicos

  • Dr. David Sevilla López
  • 10 de Ene, 2019

Dr. David Sevilla López

Introducción

El término “tejido queratinizado” lleva estando presente en nuestra práctica desde los años 60-70. Nabers (1966) y Sullivan & Atkins (1968) concluyeron que requerimos cierta cantidad de tejido queratinizado para mantener la salud periodontal y así prevenir recesiones gingivales.

Posteriormente, Lang & Löe (1972) llegaron a la conclusión de que esa cantidad mínima de tejido queratinizado debía ser de 2 mm y en años posteriores se fueron desarrollando técnicas de aumento de tejido queratinizado en dientes2-5.

Un análisis histológico de los tejidos periimplantarios revela menor aporte sanguíneo en estos debido a la ausencia de ligamento periodontal. Al igual que en los dientes, la superficie del implante se encuentra rodeada de tejido conectivo pero, a diferencia de los primeros, observamos ausencia de fibras perpendiculares de tejido conectivo, encontrando solamente fibras paralelas y oblicuas6. Estas diferencias histológicas clínicamente se traducen en una mayor profundidad fisiológica de sondaje y una barrera más débil frente a los agentes bacterianos externos, por lo que entre las principales consecuencias cabe destacar la pérdida de inserción y la recesión gingival.

 

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