Manejo de tejidos duros y blandos en el sector estético. A propósito de un caso. Parte 2

  • 01 de Mar, 2019

Introducción
Cada vez que evaluemos el resultado estético de un caso complejo, debemos tener en cuenta que lo mejor es muchas veces enemigo de lo bueno y que nuestros pacientes nunca piden que se les haga un injerto o un segundo provisional.
Dicho esto, nuestra filosofía de tratamiento es la de conseguir siempre el mejor resultado posible con el menor número de intervenciones quirúrgicas y de modo que resulte lo menos gravoso y largo a nuestros pacientes.
Por ello, en cada paso de los tratamientos complicados revaluamos la necesidad de tratamientos adicionales como injertos de tejido blando o la fabricación de segundos provisionales.


Caso clínico
Continuamos con el caso del número anterior (Maxillaris, febrero de 2019), que habíamos dejado tras colocar un implante en un reborde atrófico y realizar un xenoinjerto para conseguir volumen. Con la colocación del provisional implantosoportado, conseguimos conformar y mejorar el perfil de emergencia, pero dista mucho de ser una situación idónea. En parte, y a pesar de hacer una segunda cirugía muy conservadora, el problema lo habíamos creado nosotros, puesto que el colgajo de reposición coronal nos deja con muy poca encía queratinizada. Como hemos comentado, con la segunda cirugía intentamos hacer un colgajo de reposición apical, pero la cantidad de tejido queratinizado que podemos movilizar es muy exigua.
Tras hablarlo con el paciente, decidimos mejorar la cantidad y la calidad de encía queratinizada mediante un injerto de conectivo subepitelial realizando un bolsillo por medio del uso de una hoja de bisturí oftálmica. La ventaja de este tipo de hoja es que corta en todo su perímetro, pudiéndose hacer movimientos de avance y laterales, lo que facilita la conformación de un bolsillo que alojará el futuro injerto.
 

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