Artrotomía de la ATM. Hiperplasia condilar y asimetrías condilares. Parte 1

  • 29 de Mar, 2019

Definición de simetría

Según la RAE, la simetría se define como “la correspondencia exacta en forma, tamaño y posición de las partes de un todo”. La definición aplicada a la biología sería “la correspondencia que se puede distinguir, de manera ideal, en el cuerpo de una planta o de un animal respecto a un centro, un eje o un plano, de acuerdo con los cuales se disponen ordenadamente órganos o partes equivalentes”. Ningún ser humano tiene sus dos lados del cuerpo exactamente iguales; no existen dos brazos o dos piernas con la misma longitud, un tema que obsesionaba con frecuencia a Leonardo da Vinci

La simetría facial es un concepto utópico. En el Homo sapiens la simetría fenotípica es un concepto imposible debido al desigual desarrollo embriológico. Ningún ser humano tiene sus dos lados del cuerpo exactamente iguales; no existen dos brazos o dos piernas con la misma longitud, un tema que obsesionaba con frecuencia a Leonardo da Vinci (fig. 1). Lo mismo ocurre en el macizo facial. El desarrollo óseo depende no solo de centros de crecimiento sino también del concepto de “matriz funcional”; es decir, la función hace la forma y el hueso se modela dependiendo de las fuerzas a las que se someta. Esto quiere decir, por ejemplo, que incluso alteraciones posturales conllevan un ligero desarrollo asimétrico. Partimos de la base de que aceptamos socialmente esta asimetría, incluso es recomendable y estéticamente tolerable y agradable mientras no se rebasen unos límites aceptables. Hasta hace pocos años, era muy difícil evaluar objetivamente el grado de asimetría facial, tanto en los tejidos duros como en las partes blandas. Hoy en día, con las nuevas herramientas informáticas y las planificaciones virtuales por ordenador basadas en estudios precisos de escáner, podemos determinar los grados de asimetrías incluso en décimas de milímetros. Así pues, lo complicado es determinar qué tipo de asimetría facial provoca algún tipo de alteración funcional o estética.

Ninguna patología del área maxilofacial destila más controversia que las asimetrías faciales en todos sus aspectos, clasificaciones, diagnóstico e incluso tratamiento, existiendo diferentes opciones que suponen para ortodoncistas y cirujanos maxilofaciales un reto en el tratamiento de estos casos.

Teorías del crecimiento mandibular

Existen diferentes teorías sobre la forma de crecimiento del cóndilo mandibular. Una expone el concepto de “matriz funcional” (Moss, 1968), otra el de “control multifactorial” (Enlow, 1979) e incluso otra habla del concepto de “rectificador funcional” (Tsolakis, 1979). Parece que todas pueden ser ciertas, ya que el cóndilo mandibular funciona como un “centro primario de crecimiento”, pero también necesita de una funcionalidad del resto de la mandíbula para completar su crecimiento. Se ha demostrado que existen zonas de aposición ósea y otras de reabsorción a lo largo de toda la mandíbula, tanto en su interior como en su exterior. Así pues, la mitad de la superficie es de reabsorción y la otra mitad de aposición. Además, el cartílago condilar crece hacia arriba y atrás y se reemplaza por un núcleo medular de hueso endocondral, mientras el exterior se remodela por actividad perióstica (fig. 2).

  • Fotografía del autor (izquierda) junto al jugador de fútbol Gareth Bale, que presenta una evidente asimetría facial a expensas de un excesivo crecimiento mandibular unilateral derecho (¿una HC?).


Hay que recordar que la mandíbula es un hueso de origen endocondral, similar a la calota o a los huesos tubulares de las extremidades, con gruesas corticales y escaso hueso esponjoso, mientras el hueso maxilar superior es de origen membranoso con finas corticales y más volumen medular. También su patrón de reabsorción es diferente, así como su comportamiento biológico y la reacción ante las cargas que pueden soportar, concepto bien conocido por todos los que se dedican a la implantología dental.

Las asimetrías condilares pueden dividirse en congénitas y adquiridas. Las primeras incluyen numerosos síndromes craneofaciales que se escapan del objetivo de este capítulo. Las adquiridas son aquellas que se producen después del nacimiento y pueden deberse tanto a un hipocrecimiento como a un hipercrecimiento condilar. Las asimetrías por hipocrecimiento incluyen alteraciones como la ACJ (artritis crónica juvenil), la RCI (reabsorción condilar idiopática), fracturas condilares intracapsulares, infecciones articulares, resecciones condilares, RT (radioterapia) o de causa desconocida. Las asimetrías por hipercrecimiento pueden dividirse en hiperplasias condilares (HC) y en tumores (aunque algunas clasificaciones los incluyen en las HC), siendo el más frecuente de ellos el osteocondroma.

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