Carillas de cerámica en el tratamiento de discromía, o cómo son de duraderos los tratamientos con carillas

  • Doctor Manuel Cueto
  • 01 de Jul, 2019

Doctor Manuel Cueto

La sonrisa de la paciente, como vemos, tiene una adecuada línea de los labios –cuando sonríe, el 75% de los dientes superiores está por debajo de la línea bicomisural–. La línea de los bordes incisales y de los puntos de contacto sigue el borde libre del labio inferior; por lo tanto, podemos decir que en estos aspectos la sonrisa es adecuada estéticamente.

¿Debemos recomendar tratamientos como las carillas de cerámica a los pacientes? En ocasiones, estos son reacios a someterse a un tratamiento estético de sus dientes porque les aterra perder su preciado esmalte. Para vencer ese razonamiento atávico de que el esmalte es el bien más preciado de los dientes y que sin él la dentición se perderá irremediablemente, debemos tener respuestas sólidas, razonadas y basadas en la evidencia científica que convenzan al paciente.

Por este motivo, la propuesta de tratamiento debe ser ultraconservadora y duradera, para que la confianza del paciente se acreciente y se decida sin recelos por el tratamiento que le proponemos.

Por otro lado, debemos hacer pensar al paciente que el defecto estético no mejora nada su personalidad, ya que esta radica en el intelecto, en el carácter y en sus habilidades sociales.

Nuestra labor académica en Dental Opera Docencia abarca más de 20 años y durante este tiempo hemos enseñado cómo diagnosticar en casos de problemas estéticos, cómo proyectar un tratamiento odontológico y cómo llevarlo a cabo con éxito. Hoy mostramos, dentro de una parte importante de la formación, cómo debe ser el mantenimiento de estos sofisticados tratamientos después de varios años de uso, porque un paciente satisfecho será nuestro durante muchos años y siempre recurrirá a nosotros para que solucionemos las eventualidades de sus dientes.

Presentamos un caso de éxito que por haber superado los 10 años de uso ilustra perfectamente la idea expuesta. La paciente era reacia a tratar sus dientes porque, aunque eran feos, estaban en una buena disposición en la arcada y aparentemente sanos. No quería perder nada de diente por miedo a que se vieran perjudicados de cara al futuro.

 

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