Integración de la estética dental con la estética perioral y facial. ¿Qué beneficios aporta al láser?

  • Marcela Bisheimer Chemez
  • 01 de Jul, 2019

Marcela Bisheimer Chemez

Introducción

La estética facial es un todo, es decir, es el resultado de una armonía global entre las diferentes áreas estéticas. Para maximizar lo logrado y obtener la satisfacción del paciente es imprescindible hacer un plan de tratamiento global y multidisciplinario.

Para que el resultado percibido y visible del plan de tratamiento odontológico sea armónico con el aspecto facial, debe considerarse la integración del mismo (ortodoncia, rehabilitación protésica y/o cosmética dental) con la medicina estética facial.

En la zona perioral se valora la calidad y la textura de la piel, los cambios volumétricos y la flacidez de los tejidos blandos, así como la pérdida de soporte por parte de los tejidos duros y el mantenimiento de las proporciones, además de otras alteraciones que puedan tener impacto estético.

El láser es una herramienta importante en el manejo de estos cambios, sin desmerecer la sinergia con otros procedimientos.

Los efectos deseados del láser en los tejidos blandos para este fin estético son el fototérmico, el fotomecánico y el de bioestimulación. Con el envejecimiento se produce un cambio del metabolismo del fibroblasto, disminuyendo la producción de colágeno y de la elastina, con fibrosis y adelgazamiento dérmico. Esto se traduce en una pérdida de elasticidad y luminosidad de la piel, con la aparición de arrugas y descolgamientos con vectores anterior, inferior y medial. Con el estímulo fototérmico del láser, se induce un estado inflamatorio controlado, mediado por proteínas de choque térmico y varios factores de crecimiento (TGFß, EGF, VEGF). Estos mediadores mejoran el metabolismo fibroblástico y la cantidad, calidad y estructura colagenar, logrando, consecuentemente, la mejoría del grosor dérmico y de elasticidad cutánea.

Este efecto se consigue con láseres que tengan una importante afinidad con el agua y una mayor difusión térmica en los tejidos, sobre todo láseres de infrarrojo o próximos a estos, como por ejemplo el Neodimio YAG (Nd:YAG) y los láseres fraccionados no ablativos, tales como el Erbio Glass (Er:Glass) y de Thulium. Sin embargo, los láseres ablativos como el Erbio-cromio o Erbio YAG (Er, Cr:YSSG, Er:YAG) y CO2 producen la vaporización de capas de la piel y permiten obtener cambios que van desde la mejoría de la luminosidad de la piel hasta la remodelación de su superficie, mejorando alteraciones estructurales o texturales, como arrugas y cicatrices, dependiendo de la profundidad de trabajo con el láser.

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