¿Influye la dieta en la salud periodontal? Beneficios y factores de riesgo

  • 02 de Sep, 2019

Resumen

La periodontitis es una enfermedad con alta prevalencia en adultos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el 11,2% de los adultos en el mundo la sufre de manera severa. Su tratamiento evoluciona continuamente, surgiendo nuevas rutas de investigación que se centran en atajar la enfermedad desde el punto de vista sistémico. El papel de la nutrición toma importancia, ya que la dieta tiene conocidos efectos sobre el sistema inmune y las cascadas inflamatorias. Conociendo el efecto de los nutrientes sobre el periodonto, se podrían determinar factores de riesgo nutricionales y también moduladores de la enfermedad periodontal. La nutrición, así pues, podría favorecer tanto la prevención como el tratamiento específico de los pacientes.

En este trabajo se parte de dos objetivos: conocer el efecto de los distintos alimentos sobre la salud periodontal y clasificarlos como beneficiosos o dañinos. Se realizó una revisión de artículos para, al fin, obtener una clasificación de alimentos beneficiosos para la regeneración ósea, así como la reducción del acúmulo de placa bacteriana, tanto mecánica como química, y también se establecieron las desventajas que conlleva la ingesta de alimentos y bebidas que promueven la aparición de enfermedad periodontal.

Las conclusiones obtenidas determinan que la nutrición influye en el estado periodontal, definiendo los alimentos como factores de riesgo y no generadores directos de la patología. Asimismo, una dieta equilibrada también favorece la conservación del periodonto por afectar al sistema inmune y a la regeneración de tejidos.

Introducción

El periodonto es el conjunto de estructuras que rodean y soportan el diente. Se compone del periodonto de inserción y el de protección.

El periodonto de inserción incluye:

• Hueso alveolar. Cuyas funciones son la fijación del diente y los tejidos blandos y eliminar las fuerzas generadas por deglución, masticación y contacto dentario.

• Cemento radicular. Se encarga de anclar el diente en el alveolo, compensar el desgaste dental, reparar reabsorciones radiculares e intervenir en procesos eruptivos.

• Ligamento periodontal. Fija el diente al alveolo, tiene función nutritiva (ya que está todo vascularizado), participa en la remodelación del periodonto y proporciona información propioceptiva.

Y el periodonto de protección:

• Encía. Es la parte de la mucosa masticatoria que recubre la apófisis alveolar y rodea la porción cervical del diente. Esta, a su vez, se divide en: encía libre –borde de la encía que rodea los cuellos dentarios a modo de collar–, encía adherida –tejido que va desde la línea mucogingival hasta la encía libre–, y mucosa alveolar –desde la línea mucogingival hasta la piel de los labios, comprendiendo todo el vestíbulo–.

Estos tejidos se encuentran en constante remodelación para mantener su integridad anatómica1.

La enfermedad periodontal es inflamatoria y conduce a la destrucción de los tejidos de soporte de los dientes. Es común encontrarla en niños y adultos, siendo la responsable de producir gingivitis, periodontitis y, posteriormente, causar la pérdida de las piezas dentales, en estos casos la forma de presentación suele ser agresiva o local. También está la forma crónica o de afección horizontal2.

La periodontitis es una enfermedad con alta prevalencia en adultos. El estudio sobre la “Carga Global de Enfermedades”, patrocinado por la OMS, indica que el 11,2% de los adultos en el mundo experimenta enfermedad periodontal severa3. Esta patología se considera en el ámbito mundial como la enfermedad de mayor peso en la historia de la morbilidad bucal2.

Se produce como resultado de la interacción entre bacterias patógenas y la respuesta inmune del huésped. La enfermedad periodontal se inicia por la acumulación de microorganismos patógenos en y bajo el margen gingival. Los productos o componentes bacterianos estimulan las células polimorfonucleares y otras células residentes, que acabarán dañando el tejido conectivo que rodea los dientes. Como consecuencia, aparecerá la descomposición progresiva del ligamento periodontal, previa inflamación, y del hueso alveolar, acompañándose de formación de bolsas periodontales, recesión gingival o ambas.

Pero la mayoría de los procesos destructivos asociados con esta enfermedad se deben a una respuesta excesiva del huésped al reto bacteriano. Por ejemplo, las especies de bacterias Gram-negativas provocan un exceso de inflamación en sujetos susceptibles a la periodontitis que tendrían una respuesta hiperinflamatoria, por lo que se ha determinado que la enfermedad periodontal es multifactorial y compleja3. Además, se pueden destacar otros factores locales y sistémicos, tales como el sexo, el tabaco, la diabetes mellitus, el estrés, las enfermedades sistémicas y aspectos étnicos, sociales y educativos4.

La terapia periodontal se dirige a intentar reducir la carga bacteriana a un nivel que fomente las bacterias promotoras de la salud y a mantener una correcta higiene oral durante muchos años. Sin embargo, en las últimas décadas han aparecido otras rutas de investigación, ya que los factores sistémicos también parecen afectar. En este sentido, han aumentado las investigaciones sobre el papel de la nutrición en la periodontitis, ya que la dieta tiene efectos conocidos sobre el sistema inmune y las cascadas inflamatorias. Una vez comprendida la implicación de los diferentes nutrientes en la enfermedad periodontal, se podrán identificar los factores de riesgo nutricionales y los moduladores de la inflamación periodontal. Esto es importante desde el punto de vista de la prevención y el tratamiento específico en pacientes3.

La dieta debe contener todos los elementos indispensables para lograr una nutrición adecuada y contribuir no solo al crecimiento y el desarrollo del organismo, sino también a los procesos de formación de matriz y calcificación dentaria. Los elementos nutricionales deben ser proteínas, grasas, carbohidratos, minerales, vitaminas y agua. Cada uno de ellos guarda una relación con la resistencia del huésped y puede o no ser propicio para la enfermedad periodontal.

Existen elementos dietéticos que promueven o disminuyen el desarrollo de la enfermedad periodontal. Además, también es muy importante el carácter físico de los alimentos, ya que, aunque la dieta posea un alto contenido nutricional, si no tiene una adecuada consistencia, es incapaz de estimular los tejidos periodontales y barrer los restos adosados en los dientes: bacterias, células epiteliales descamadas, etc. Una dieta consistente, capaz de estimular la encía durante la elaboración del bolo alimenticio, ayuda a aumentar la queratinización de la misma, se hace más resistente a los embates del medio y, además, estimula la circulación sanguínea de la encía y evita el éxtasis venoso5. El régimen alimentario y la manera en que se consumen los alimentos son importantes en el cuidado de la salud oral y, por ende, la dental y la periodontal6.

La relevancia del tema a tratar es porque mediante la promoción de excelentes hábitos dietéticos en la población se contribuye a la prevención de la enfermedad periodontal. Por lo tanto, es muy importante que el odontólogo se encuentre informado sobre este tema para promover la salud del periodonto mediante la prevención de la patología.

Objetivos

1. Estudiar cómo afecta la dieta y los diferentes alimentos a la salud periodontal de los pacientes.

2. Hacer una clasificación de los nu­trientes que son beneficiosos para la salud del periodonto por estimular la regeneración o modular la respuesta inmune e inflamatoria, a la vez que distinguirlos de aquellos que, en definitiva, favorecen la desinserción entre diente y encía, ya sea porque propician el acúmulo de placa o porque la propia sustancia destruya las estructuras de soporte. Se establecerá así una lista de alimentos que son factores de riesgo y otros que ayudan a la prevención de padecer la enfermedad.

 

 

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