Rehabilitación según El Decálogo de la Estética Dental

  • Dr. Manuel Cueto
  • 04 de Oct, 2019

Dr. Manuel Cueto

El tratamiento de toda una boca es de gran complejidad y responsabilidad. Al paciente le cuesta trabajo tomar la decisión de ponerse a ello. Esto se debe a motivos personales, como el tiempo y el dinero que se invertirá, pero también está preocupado por cómo quedará, si estará en buenas manos y, aunque a nosotros como dentistas nos parezca secundario, al paciente le preocupa mucho si va a quedar con una sonrisa natural.

A los profesionales, este tipo de tratamientos también nos causa ansiedad. Nuestra primera pregunta puede ser: ¿Se lo hará? Pero, una vez superada esta, nos haremos otras: ¿Sabré? ¿Saldrá bien?¿Por dónde empiezo? ¿Cómo planificar el orden de las intervenciones? Y así sucesivamente hasta que, una vez terminado, el paciente nos mire con brillo en sus ojos y nos diga: “¡Guau! ¡Qué bien estoy!”.


Para vencer nuestros miedos y los del paciente, deberemos seguir un adecuado protocolo: establecer dónde queremos llegar. No es tarea fácil, pero si seguimos las indicaciones diagnósticas de El Decálogo de la Estética Dental (Cueto M. El Decálogo de la Estética Dental. Barcelona. Ed. Quintessence. 2014), podremos descubrir los problemas estéticos, que es la parte más difícil, y después seguiremos los criterios terapéuticos que enuncia la Lex artis, o lo que son los principios generales de la ciencia odontológica.

Para ilustrar este pensamiento, iremos señalando las múltiples alteraciones estéticas en un caso muy complejo que, con ciencia y planificación, iremos solucionando paso a paso durante un año de tratamiento. Esta es la fase de diagnóstico.

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