Traumatología de la ATM. Fracturas óseas (abordaje cerrado)

  • Dr. Rafael Martín-Granizo López
  • 07 de Sep, 2020

Dr. Rafael Martín-Granizo López

Introducción y anatomía mandibular

La mandíbula es un hueso móvil que tiene forma de “U” y que se encaja con el resto del macizo craneofacial en la base del cráneo a través de una articulación muy especial: la temporomandibular (ATM). Desde la línea media tiene dos ramas: una horizontal, en donde están presentes el reborde alveolar y las piezas dentarias, y otra vertical, en cuyo extremo superior existen dos apéndices, uno anterior (la apófisis coronoides) y otro posterior articular (el cóndilo mandibular). Las referencias anatómicas importantes del cóndilo mandibular y de la ATM son: por detrás, el oído y el CAE; por arriba, la base del cráneo y la fosa craneal media; por abajo, el cuello del cóndilo y el resto de la mandíbula; por delante, la escotadura sigmoidea y el músculo pterigoideo lateral o externo; por medial, el ligamento esfenomandibular y el ojal de Juvara con los vasos maxilares internos y, finalmente, por lateral, las ramas de los nervios facial y auriculotemporal y el músculo masetero. Otro aspecto anatómico relevante, especialmente en el cóndilo mandibular, es su vascularización, que corre a cargo del plexo arterial bilaminar en la parte posterior y de otros vasos que acceden por las caras lateral y medial de la cabeza, mientras la médula ósea se irriga por vasos perforantes tributarios de la arteria carótida externa. Esto tiene una especial importancia en las fracturas condilares que pueden condicionar malas consolidaciones o remodelados anómalos de los fragmentos.

 

> AVANCE DEL ARTÍCULO. Para poder descargártelo completo en PDF pulsa aquí.

Si quieres compartir...