El sellador como estrategia microinvasiva aplicado a superficies proximales: a propósito de un caso

  • Dr. Santiago de Vega Calleja
  • 07 de Ene, 2021

Dr. Santiago de Vega Calleja

Introducción

La detección y manejo de lesiones de caries interproximales incipientes en los dientes posteriores es una tarea difícil en la práctica clínica diaria (Urzúa y cols., 2019).

La presencia de dientes adyacentes impide la visión directa de las superficies proximales, por lo que las radiografías de aleta de mordida son fundamentales para la identificación de lesiones iniciales, permitiendo estimar la profundidad de las lesiones y monitorizar su progresión (Urzúa y cols., 2019). Aunque las radiografías de aleta de mordida tienen una alta sensibilidad en el diagnóstico de caries interproximales (Hintze y cols., 1998; Newman y cols., 2009; Rong, 2016), estas no permiten detectar si la superficie dentaria está cavitada o no. Sin embargo, cuanto más profunda sea la lesión radiotransparente, mayor será el riesgo de que exista cavitación (Akpata y cols., 1996).

La transiluminación de luz cercano al infrarrojo (NILT por sus siglas en inglés) es otra herramienta que permite visualizar la desmineralización temprana de lesiones por caries en superficies oclusales y proximales (Abogazalah y cols., 2017; Kühnisch y cols., 2016; Söchtig y Hickel, 2014). El mayor número de poros y acumulación de agua interprismática del esmalte desmineralizado (Bühler y Ngaotheppitak, 2005; Litzenburger y cols., 2018) produce una mayor absorción de la luz y las lesiones se aprecian oscuras. Sin embargo, al igual que pasa con las radiografías, NILT tampoco es capaz de detectar si la lesión cariosa está cavitada o no (Abdelaziz y cols., 2019).

Hasta ahora, la forma más fiable de confirmar la cavitación proximal es el examen clínico directo de la superficie interproximal después de la separación con elásticos de ortodoncia (Abdelaziz y cols., 2019).

Hoy en día, cuando las lesiones cariosas no están cavitadas, se deben priorizar las opciones de tratamiento no operatorio, con el fin de evitar o posponer el ciclo de tratamiento restaurador (Brantley y cols., 1995).

Dichas opciones pueden consistir en la aplicación de estrategias no invasivas (como el control de la dieta, control de la biopelícula y la remineralización tópica con fluoruros u otros agentes químicos), o estrategias microinvasivas, que eliminan el tejido duro dental de la superficie a nivel micrométrico, generalmente mediante el grabado, e incluirían la aplicación de selladores o la infiltración con resina (Schwendicke y cols., 2019).

El objetivo de este artículo es describir un caso clínico de una lesión de caries interproximal en el que se aplica un abordaje no operatorio mediante la aplicación de un sellador.

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