Doctor Pablo Baltar Martínez de la Riva y doctora Laura San Martín Galindo - Universidad Europea Miguel de Cervantes

¿Por qué los odontólogos debemos adquirir conocimientos sobre gestión clínica?

  • 28 de Feb, 2017

La situación actual del sector hace imprescindible que los odontólogos adquieran conocimientos sobre gestión empresarial. La innovación, diferenciación, especialización y creación de valor serán los pilares sobre los que se cimentará el futuro de las clínicas dentales de éxito.

Palabras clave: odontólogo, empresa, gestión clínica.

Introducción

Los odontólogos desarrollamos una profesión sanitaria altamente especializada, exigente y multidisciplinar. El nivel de nuestras facultades de Odontología es excelente en los ámbitos clínico y científico, pero no forma a los futuros egresados en la gestión de sus carreras profesionales ni de sus futuras consultas.

La presión ejercida en el mercado por las franquicias y aseguradoras ha dificultado la práctica privada de los dentistas. En el entorno actual, para poder ser propietario de una clínica dental no basta con ser un excelente clínico, hay que poseer una sólida formación en gestión. Poco ha creído el sector en los beneficios que la gestión empresarial puede aportar a sus clínicas. Siempre se ha considerado que la gestión no era materia de los odontólogos.

A medida que la competencia ha ido aumentando en nuestro entorno, la complejidad de la gestión lo ha hecho en la misma proporción. Ser un buen clínico ya no supone un factor diferencial.

Para poder diferenciar nuestra práctica clínica, ser más eficientes y obtener una mayor rentabilidad, debemos poner en marcha una correcta gestión profesional, para la que, lamentablemente, no nos han preparado en nuestra formación de grado.

Tradicionalmente, los odontólogos hemos considerado que aplicar una gestión empresarial nos conduciría a reproducir prácticas deshonestas, desleales o carentes de ética. La realidad es bien distinta: una correcta gestión mejora la calidad asistencial y, con ella, la satisfacción de nuestros pacientes.

Existen múltiples definiciones de calidad; en Odontología, podríamos indicar que consiste en satisfacer o superar las expectativas de los pacientes de manera racional. La forma de medir la calidad es implementar unos estándares básicos de asistencia e indicadores comprobando que se cumplen (evaluaciones sistemáticas).

El desarrollo de un programa de mejora de la calidad en la clínica dental es un proceso que engloba varias dimensiones, además de la calidad científico-técnica de los profesionales.
Situación actual

En el año 1995 en España había 13.500 dentistas colegiados, mientras que en 2014 la cifra se había elevado hasta los 34.000, lo que supone un incremento del 152%1. Lejos de contenerse el aumento de la oferta de odontólogos, el mercado español incorpora unos 1.500 dentistas anualmente2.

El ratio de dentistas por clínica era en el año 2012 de 1,5 dentistas por clínica, con un importante aumento de inversores financieros sin titulación dental.

Asimismo, el desempleo es una realidad en el sector dental, sobre todo entre los profesionales que intentan acceder al mercado laboral. Aproximadamente, un 18% de los odontólogos de 22 a 24 años se encuentra en situación de desempleo y un 30% busca nuevos horizontes en otros países con menor competencia y mejores condiciones laborales3.

El aumento del número de profesionales, junto con la llegada de capital inversor al sector dental, ha producido un incremento de los modelos de gestión que aprovechan el bajo coste de la mano de obra y la permisividad de las autoridades a la hora de publicitar servicios y precios inexactos.

Estos nuevos modelos de gestión han aumentado de forma imparable su cuota de mercado en los últimos tiempos, con una fórmula clara: accesibilidad, publicidad y financiación.

En una encuesta realizada a odontólogos en ejercicio4, éstos manifestaron que el área donde más dificultad encontraban en su ejercicio profesional era en la gestión de sus clínicas privadas. Y no es sorprendente, ya que la apertura de una clínica dental conlleva grandes inversiones, gestión de proyectos, licencias, planes estratégicos y de marketing, aprovisionamiento y un largo etcétera que llevamos a cabo sin ninguna formación específica.

Durante años, los odontólogos hemos invertido tiempo en mejorar nuestra capacitación profesional con cursos de especialización, pero no hemos prestado atención en mejorar nuestra capacidad de gestión, a pesar de ser un factor clave para el éxito de nuestra práctica profesional.

Futuro

Una de las primeras premisas que ha de tener claro el odontólogo es que el mercado ha cambiado de forma radical y que la odontología nunca volverá a ser como antes. Es crucial que el odontólogo asuma que es director de una empresa de servicios sanitarios y que para dirigirla con éxito no va a ser suficiente con ofrecer una atención dental excelente.

Los pacientes demandan una atención de “excelencia 360º”, donde se ven implicadas todas y cada una de las áreas de la empresa. Los usuarios son cada vez más exigentes y están mejor informados. Para satisfacer sus necesidades, deben percibir calidad, imagen, comodidad, planes de fidelización, trato diferencial, planes de financiación, etc. Esto sólo lo lograremos con una formación especializada y una implementación efectiva en el proceso asistencial de nuestras clínicas.

Por tanto, la diferenciación ya no se basa exclusivamente en ofrecer un nivel de calidad asistencial alto. Según la clasificación de Gershon del año 20035, podemos posicionar nuestra clínica dental desarrollando una estrategia diferencial sobre las siguientes áreas: servicio, calidad, accesibilidad, especialización, segmentación de mercado e innovación.

Adquirir conocimientos sobre gestión es una necesidad, completar nuestra formación para lograr un desempeño profesional óptimo no es el futuro, sino el presente.

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