Cómo aumentar la productividad de la clínica con un equipo motivado

  • 04 de May, 2017

Mantener un equipo de trabajo feliz y en armonía representa la diferencia entre subsistir y brillar. La mayoría de los empleados necesitan motivación para sentirse bien con su trabajo y desempeñarlo de manera óptima, pero ¿sabemos qué motiva a cada una de las personas del equipo? 
 
Aspectos que influyen en la motivación
 
No se puede motivar a todo el mundo con los mismos incentivos. Sin embargo, sí que conocemos los diferentes tipos de necesidades que influyen en esa motivación:
 
Necesidades fisiológicas: son los elementos que garantizan nuestra supervivencia, salud y bienestar tales como la vivienda, los recursos energéticos, el alimento, la ropa, etc.
Necesidades de seguridad: es un instinto natural de conservación que se traduce en necesidad de organización o estabilidad en el empleo.
Necesidades sociales: los humanos somos seres sociales y buscamos establecer relaciones familiares, de amistad o con compañeros de trabajo, siempre intentando obtener un sentimiento de afecto y pertenencia.
Necesidades de estima: queremos que se nos reconozca, poder confiar en nosotros mismos y sentirnos útiles. 
Necesidad de autorrealización: anhelamos desarrollar nuestro propio potencial y capacidades.
 
Por lo tanto, habrá personas a las que se podrá motivar con un aumento salarial o con incentivos por facturación, mientras que otras valorarán más el reconocimiento o la posibilidad de acceder a nuevas responsabilidades. 
 
Los niveles de motivación dentro del lugar de trabajo tienen un impacto directo en la productividad de los empleados. Los que se sienten motivados y entusiasmados con su trabajo cumplen con sus responsabilidades al máximo de su capacidad y eso se refleja en la facturación de la clínica.
 
Cómo aumentar la motivación del equipo
 
1. Incentivos:
Un incentivo es una influencia motivadora diseñada para impulsar el comportamiento y motivar a los emplea­dos a realizar su trabajo de manera óptima. 
 
Los incentivos nos ayudarán a tener un equipo motivado y comprometido. Y no sólo eso: los incentivos también levantan el ánimo. Un simple “gracias” o “buen trabajo” por parte del empleador puede hacer que una persona se sienta segura y orgullosa de su trabajo.
 
Muchos empleados necesitan el reconocimiento de sus jefes para realizar un trabajo de calidad. Reconocer una labor bien hecha hace que los trabajadores se sientan bien y los anima a hacer cosas buenas. 
 
¿Qué tipo de incentivos se pueden ofrecer al equipo? 
Incentivos monetarios: el dinero es uno de los incentivos que genera mayor motivación. Se puede recurrir a él en forma de aumentos salariales, bonificaciones, préstamos o reembolsos de servicios médicos, entre otras posibilidades.  
Tiempo libre: si no se tiene mucho dinero para invertir en incentivos, se puede considerar la posibilidad de dar tiempo libre extra. Un día adicional sumado a las vacaciones cuesta muy poco dinero y a los empleados les encantará. También se puede ofrecer un horario especial de verano y salir una hora antes los meses de julio y agosto (esto equivale a una jornada libre de ocho horas = una hora durante ocho semanas).
Regalos: se puede entregar una tarjeta-regalo de Amazon, Fnac, El Corte Inglés o alguna cadena de ropa, por ejemplo. Otra opción es ofrecer un viaje de fin de semana, una sesión en un spa o un tratamiento de belleza al alcanzar sus objetivos.
Formación: el acceso al conocimiento es imprescindible para aportar valor a cualquier empresa. Por eso, una de las formas más efectivas y fidelizadoras del talento interno es que la propia clínica asuma el coste de la totalidad o de una parte de los programas o cursos de formación de sus empleados.
Incentivos dentro de la clínica: se puede motivar a  los empleados ofreciéndoles el servicio de un fisioterapeuta dentro de la clínica para ayudarlos a aliviar las contracturas provocadas por el trabajo diario, o un entrenador personal que les ayude a mantenerse en forma antes de comenzar la jornada o al finalizarla. O bien unas sesiones de mindfulness o yoga.
 
2. Misión: 
El empleador, como líder de su clínica, tiene que darle sentido al trabajo que hacen las personas del equipo, para que entiendan por qué su labor es importante. Y es que todos sabemos lo que hacemos, pero muy pocos sabemos por qué lo hacemos. Por eso es tan importante que se comparta y se contagie la misión con el equipo. Sin ellos, no se podrán lograr las metas.
 
La gestión de su inspiración y del valor que le dan a su trabajo es tan importante como supervisar sus tareas diarias.
 
3. Talento:
El empleador debe fomentar el talento individual y encajarlo en el marco del equipo. El rendimiento de una persona en su puesto de trabajo depende de sus aptitudes, formación, actitud y motivación para realizarlo.
 
Una persona puede resultar mediocre en un puesto de trabajo o realizando determinada tarea, mientras que es realmente brillante en otro. La mejor manera de detectar los talentos del equipo es potenciar la escucha activa. Se ha de dejar que los empleados se expresen y los emplea­dores se deben mostrar accesibles y receptivos.
 
4. Refuerzo positivo:
Hay que demostrar a los integrantes del equipo lo mucho que se aprecia su trabajo. No cabe duda de que un aumento de sueldo les demuestra que se valora su trabajo y sus contribuciones pero, como bien se sabe, eso no siempre es factible.
 
Existen muchas otras maneras de demostrar a la plantilla que se la aprecia y se valora su trabajo. Por ejemplo, se puede resaltar una labor bien hecha en las reuniones de equipo o premiar a sus miembros con nuevas responsabilidades y papeles de liderazgo si han demostrado ser capaces de dar ese paso. Y no se debe olvidar el poder de las palabras: un buen elogio y una afirmación positiva pueden mejorar muchísimo la autoestima de las personas del equipo y su sentimiento de bienestar en la clínica.
 
5. Delegación: 
Ser propietario de una clínica dental significa confiar en otras personas para que nos ayuden a conseguir los objetivos. Delegar es comunicarle a otra persona que estás convencido de que las cosas van a ir bien en sus manos.
 
Delegando se potencia la iniciativa y se crean condiciones favorables para que exista la motivación. Sin embargo, para que el empleado se sienta plenamente satisfecho con su nuevo rol y con sus nuevas responsabilidades, no se puede “abdicar”. Es decir, no se pueden dar a las personas del equipo responsabilidades sin ningún tipo de capacitación o formación y esperar que ellos completen su labor sin ningún problema.
 
Si no se les indica claramente cuál es la labor que deben llevar a cabo, el empleador perderá más tiempo corrigiendo errores y ellos acabarán estresados y poco satisfechos.
 
6. Feedback:
Hay que decir a los miembros del equipo cómo lo han hecho. De esa forma, sabrán si lo están haciendo bien y deben seguir así, o si deben cambiar de comportamiento. Para que sea efectivo es importante que ese feedback se ofrezca inmediatamente, de forma periódica, con tono neutro y descriptivo.
 
7. Información:
Como líder de la clínica, el empleador tiene una perspectiva mucho más clara del panorama global que el equipo. Es importante que se les mantenga informados sobre cualquier novedad, planes, desarrollos, etc.
Facilitar la comprensión de las causas y las razones de una actuación concreta o general les hace sentirse como piezas importantes del puzle.
 
Si una persona conoce “por qué” y “para qué” realiza una acción, se sentirá más implicada/motivada y aumentará su rendimiento. Y sobre todo el empleador debe recordar que su actitud es contagiosa. Se debe llevar a cabo ese contagio con una filosofía de trabajo que se base en la armonía y la productividad. Los resultados son sorprendentes tanto en el clima laboral como en la facturación de la clínica.

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