Doctor Francisco Teixeira Barbosa y Doctora Laura San Martín Galindo

El 20% de los odontólogos recién graduados no consigue trabajo

  • 22 de Ago, 2017

Con el titular de este artículo es fácil llamar la atención. La mala noticia es que no es un titular sensacionalista ni falso. Infelizmente, es la realidad en la que el mercado odontológico se encuentra en este momento.

Existen dos opciones para sobrellevar la situación en la que se encuentra nuestra profesión:

- Crear un hashtag en las redes sociales, tipo #SalvemosLosJovenesDentistas, e ir por todas las redes sociales twiteando de manera insistente contra las franquicias, las aseguradoras y otros causantes de todos nuestros males.

- Optar por una actitud optimista, seguir formándonos, buscar otras opciones y, sobre todo, trabajar día a día en busca de lo que Jim Collins definió como el “Momentum” en su libro Good to Great que nos puede llevar a la fase de “despunte”.

Aunque hemos empezado por plasmar una fotografía actual con los datos del paro de los recién graduados en Odontología, deberíamos hacer un ejercicio de empatía con otros sectores para darnos cuenta de que nuestro colectivo está por debajo de la media de desem­pleo entre los recién licenciados (ver gráfica de la OCDE).

Sin duda, los datos actuales distan mucho de ser alentadores donde existe un ratio de un dentista por cada 1.200 habitantes. Dato que se reduce a apenas 930 habitantes por dentista en algunas zonas de Madrid.

¿Y el futuro qué nos depara?

Según las previsiones, en el año 2020 el ratio será de unos 1.000 habitantes por odontólogo, y eso pese a que la Organización Mundial de la Salud recomienda 3.500 habitantes por dentista. Para agravar la situación, España es el cuarto país de Europa con menos afluencia a la clínica dental.

Dentro de las opciones que existen para poder prosperar en la carrera como odontólogo existen varias alternativas:

1. Formación:

Este punto es clave si el odontólogo se quiere diferenciar y tener “asegurada” una carrera profesional digna a medio-largo plazo –entrecomillo el término “asegurada” porque hoy en día nada es seguro–.

Aunque las especialidades odontológicas no están aún reconocidas en España, deberíamos anticiparnos y especializarnos en alguna de las áreas que emanan del grado en Odontología.

Las opciones de un máster o un posgrado son siempre las más consideradas, aunque en muchas ocasiones la dedicación exclusiva y el alto coste de la matrícula son una barrera de entrada para muchos odontólogos.

Hoy en día, existen entidades bancarias que ya hacen préstamos a recién graduados para que éstos puedan realizar sus estudios de especialización, o incluso recurrir a un crédito ICO.

La formación no se debe considerar como una necesidad inicial para posicionarnos en el mercado odontológico, sino como algo que nos acompañará el resto de nuestra vida profesional. Nos referimos a la coloquialmente conocida como formación continua.
2. Networking:

Estar presente en un máster o en un posgrado es una excelente oportunidad para explotar el networking.

Quizá los nombres de Frederic Mazzella, Francis Nappez y Nicolas Brusson no nos suenen mucho de entrada, pero son los fundadores de BlaBlaCar, que vale unos 1.200 millones de dólares a día de hoy. Federic, Francis y Nicolas se conocieron mientras estudiaban su MBA en INSEAD y desarrollaron esta plataforma que permite a los usuarios compartir vehículo durante trayectos similares.

Este punto del networking se ha desarrollado también en otro artículo –escrito por el doctor Francisco Teixeira– sobre la necesidad de que los odontólogos realicemos un MBA (http://www.connectyoursmile.com/5-razones-por-las-cuales-un-odontologo-deberia-estudiar-un-mba/?lang=es).

Cursar un máster o un posgrado es también una excelente oportunidad para conocer quizá a un mentor, un colega que puede ser nuestro futuro socio u otro emprendedor con quien fraguar una alianza y fundar una start up diferenciada de lo ya existente. Todos sabemos de casos de compañeros que se conocieron durante el máster y decidieron emprender juntos un nuevo proyecto, unas veces con éxito y otras no tanto –esa es la realidad–.

3. Experiencia en el extranjero:

Muchos son los odontólogos que han buscado suerte en países como Reino Unido, Holanda, Finlandia o Francia en busca de trabajo y mejores salarios. Esta opción se descarta de entrada por muchos odontólogos por las barreras idiomáticas y culturales.

Los grandes desafíos exigen siempre salir de una zona de confort, que muchos no están dispuestos a abandonar. Este tema se aborda de forma sublime por Simon Sinek en una entrevista en la que habla de los “millennials” (https://www.youtube.com/watch?v=hER0Qp6QJNU) y de su apatía frente a diversas situaciones.

Aprender otro idioma, conocer otra cultura y entrar en contacto con personas de otras partes del mundo son un plus a añadir al apartado de “oportunidades” cuando uno realice un esquema DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades), para ponderar una posible salida laboral en el extranjero.

4. Oportunidades fuera del marco de competencias de un odontólogo:

Todo el mundo sabe que Félix Rodríguez de la Fuente era odontólogo; sin embargo, era más conocido por sus documentales sobre la fauna ibérica. No quiero decir con esto que después de hacer la carrera de Odontología uno termine dedicando su vida a hacer algo que no tiene nada que ver con la cavidad oral. El caso de Félix Rodríguez de la Fuente es un ejemplo extremo, pero hoy en día ya empezamos a ver odontólogos que se incorporan a la industria, como ya hace años pasó con los médicos que empezaron a trabajar como consultores o advisors en las grandes farmacéuticas.

Es una salida laboral más a valorar que cualquier odontólogo puede plantearse. Si cree que la incorporación a un equipo de innovación, marketing o de calidad dentro de una empresa de la industria dental es lo suficiente atractiva, tanto desde un punto de vista de carrera profesional como desde la perspectiva económica, puede optar por dejar apartada la práctica clínica diaria.

Conclusiones

Sería una ingenuidad tener de referencia el artículo publicado recientemente por la revista One Magazine titulado “Si estudias odontología sonríe, vas por el buen camino” (http://www.one­ma­ga­zine.es/­noti­cia/32064­/in­dustria/si-estudias-odontologia-sonrie-vas-por-buen-camino...html). En él se sitúa a los orto­don­cis­tas­/im­plan­tólogos y odontólogos como los profesionales con mayor salario bruto anual en España. De igual modo, tampoco deberíamos caer en la espiral victimista de que existe una conspiración de las franquicias, las aseguradoras o las cadenas de clínicas para acabar con el estado del bienestar del colectivo de odontólogos.

Oportunidades existen y siempre existirán, lo único que está cambiando es la forma de encontrarlas, ya sea a través de más formación, más especialización o la diversificación de capacidades técnicas.

Eso no significa que dejemos de luchar por la dignidad y el reconocimiento de nuestra profesión, pero seamos realistas: ningún hashtag en Twitter va a mejorar las condiciones laborales ni darnos el trabajo que tanto nos gustaría tener, al igual que ningún hashtag ha evitado que existan más atentados en Europa en los últimos años.

Preguntémonos mejor: ¿Si hoy estamos así, cómo estaremos en 10-20 años? Y ¿qué puedo hacer para cambiarlo?

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