Máster Universitario de Endodoncia de la Universidad Alfonso X El Sabio

  • 29 de Dic, 2017

El Máster Universitario de Endodoncia de la Universidad Alfonso X El Sabio se imparte a lo largo de dos años académicos, con un total de 120 créditos, en el Centro Odontológico de Innovación y Especialidades Avanzadas que esta universidad posee en Madrid. Aunque está acreditado por la ANECA para 12 estudiantes por curso, el volumen actual de admitidos es más reducido, “sólo integramos ocho alumnos por año porque buscamos la cercanía en la relación profesor-estudiante”, afirma el director del posgrado, el doctor Jesús Mena Álvarez.

Este rasgo de cercanía entre el equipo docente y los estudiantes se ha mantenido invariable en todo momento, incluso cuando el posgrado aún no era el máster universitario de hoy. “Siempre hemos tenido un número de alumnos acorde con nuestra manera de entender la enseñanza. Sin duda, éste ha sido uno de los factores de nuestro éxito”, razona el doctor Mena. Deberse a la calidad educativa no siempre es sencillo, pero aún menos cuando se tiene un volumen importante de pacientes a los que atender y se corre el riesgo de dar preferencia a la cantidad sobre la calidad. “Realmente, el máster surgió como un título propio en 2001, porque los profesores de endodoncia del grado observábamos que había muchos tratamientos de los pacientes de la clínica que o bien los hacíamos nosotros o se quedaban sin realizar. Empezamos cuatro profesores con un título de un año y en 2003 se amplió a dos cursos”, explica el actual responsable del posgrado, que trabaja para la UAX desde 1999.

Aquel título propio se transformó en máster universitario en 2009, momento en el que tomó las riendas del mismo el doctor Mena, hasta entonces profesor. Este profesional recuerda que “hasta ese año, se impartía un día a la semana, los viernes, pero con el cambio a máster universitario lo ampliamos a día y medio –lunes todo el día y martes por la mañana–. La formación de los primeros años era muy buena, pero consideramos necesario acreditarla por medio de una entidad independiente y ajena a nuestra universidad. Aquel cambio significó aumentar las horas de clase, incrementar el número de profesores, organizar prácticas externas y mostrar tanto los índices de satisfacción de los alumnos como su empleabilidad, entre otros aspectos”. Como decíamos, la acreditación de la ANECA es para 12 plazas por curso, pero en estos momentos el límite fijado por el equipo docente está en ocho. “La demanda siempre ha sido muy alta, pero nunca hemos querido ir a un volumen de alumnos más allá de lo que considerábamos adecuado. No obstante, sí es cierto que durante tres años también ofertamos un Máster en Endodoncia Clínica y Cirugía Periapical, de dos años de duración, del cual salieron dos promociones. Su enfoque era profesionalizante, pero se solapaba con el máster universitario; además, con el cambio de normativa por la que con el grado puedes pasar al doctorado, no tenía sentido ofrecer estos dos posgrados”, explica el doctor Mena.

Para formar a los 16 alumnos totales (los ocho de primero y los ocho de segundo), el máster cuenta con una plantilla de cinco profesores fijos y tres colaboradores, todos ellos doctores y másteres en endodoncia. “Somos un grupo reducido, pero muy implicado con la formación”, afirma la doctora Cristina Rico, directora de Clínica en el máster y también docente del grado de Odontología en quinto curso.

Los alumnos trabajan en la clínica durante todo el lunes atendiendo a seis pacientes en cada box. Se destinan dos horas por paciente. Los de primero trabajan en parejas alternándose los roles de clínico y auxiliar, mientras que los de segundo lo hacen en solitario. Eso sí, en todo momento están supervisados por un profesor. “La relación que manejamos es de un profesor por cada dos o tres alumnos –asegura la doctora Rico–. De esta forma, conseguimos que todos los estudiantes se sientan respaldados por un docente a lo largo de los tratamientos y puedan preguntar sus dudas. Esta cercanía da confianza y también evita incurrir en algunos errores. Si vemos que el alumno toma decisiones erróneas o no es capaz de hacer un abordaje correcto, podemos interrumpir brevemente el tratamiento para reconducirlo o incluso uno de los profesores puede tomar las riendas en un momento dado, aunque éste es un paso que sólo damos cuando no queda más remedio”.

Tener 12 boxes a pleno rendimiento durante todos los lunes, en horario de mañana y tarde, hace que el volumen de pacientes de endodoncia que pasan por el máster a lo largo de un curso sea considerable. “Es un aspecto que todos los alumnos valoran mucho, porque la endodoncia se aprende practicando. Es una disciplina que se apoya en el tacto, en las sensaciones”, remarca la doctora Rico. En la UAX si algo no falta son pacientes, ya que por el Centro de Especialidades Odontológicas, donde prestan atención los alumnos de los diferentes másteres, pasan cada día alrededor de 500 pacientes.

Estudiar y trabajar

Como señalábamos, el lunes se dedica a las clínicas y la mañana del martes a la teoría, momento en el que se llevan a cabo las revisiones bibliográficas, se plantean los tratamientos de los casos o se desarrollan talleres sobre instrumental. La doctora Rico explica las ventajas de esta forma de enseñar: “El máster es perfectamente compatible con trabajar a la vez; de hecho, la gran mayoría de nuestros alumnos lo hace. Entendemos que es muy bueno que así sea, porque de esta manera se aplica lo aprendido en el máster o se plantean nuevas dudas de los casos clínicos de los alumnos. Igualmente, el hecho de concentrar el máster en día y medio permite que se formen en él profesionales que ya están en activo”. “Y además –señala el doctor Mena–, de esta manera se facilita que todos ellos se lo puedan costear”. El director de este máster reconoce que el hecho de trabajar a la vez no es una imposición, “pero no cabe duda de que se nota muchísimo la progresión de la curva de aprendizaje. Si nosotros enseñamos cómo hacer una obturación termoplástica o manejar instrumentación rotatoria y el alumno lo aplica inmediatamente en su consulta, todas las dudas que surjan nos las puede plantear. Las clases se imparten los lunes y los martes, pero los profesores estamos accesibles todos los días. El compromiso de todos los docentes es absoluto”.

Para la admisión de los candidatos, los responsables del máster realizan una entrevista personal y una valoración del currículum, fijándose tanto en las actitudes como aptitudes del pretendiente. En este caso, no se lleva a cabo ni un examen teórico ni una prueba de conocimientos. El doctor Mena desea que las posibilidades de acceso sean iguales para todos los perfiles: “No me parece acertado hacer un examen, porque entonces sólo entrarían al máster aquellos alumnos que tuvieran la teoría muy fresca y no daríamos acceso a los doctores más experimentados; por otra parte, si se hiciera una prueba de destreza dejaríamos fuera a los recién graduados, porque esta materia se da durante el grado de manera muy básica. A lo largo de mucho tiempo hemos pensado que el máster era una oportunidad para los egresados de nuestra universidad, pero desde hace varios años entendemos que hay que abrirlo al exterior y que tanto los profesionales con experiencia como los graduados de otros centros puedan acceder a él”. En estos momentos, prima la mezcla de perfiles: hay alumnos que terminaron el grado en junio y otros que llevan cinco o seis años trabajando. “A todos los alumnos les tratamos por igual e incluso cuando hacemos las parejas en primero los mezclamos”, confirma el director de la formación.
Quienes eligen cursar hoy un máster de endodoncia lo suelen hacer con gran vocación y convencidos de que es lo mejor para ellos; no obstante, en la entrevista personal una de las cosas que se desean dejar claras es la actitud del alumno. El doctor Mena reconoce que no es fácil descubrir en 15 minutos si realmente el candidato tiene interés por la endodoncia o no tanto como otros. “Es una selección difícil –explica el director del posgrado– porque ante todo quiero ver su convencimiento y compromiso, porque queremos evitar el caso del alumno que muestra mucho interés al principio y luego se desinfla. El escenario idóneo sería aquel en el que todos los candidatos hubieran trabajado un año como generalistas para estar convencidos de lo que les gusta. Me parecería perfecto para todos los másteres de cualquier disciplina. Sin embargo, con la competencia formativa actual, el alumno que no entra a nuestro máster se va a otro, por lo tanto, es un requisito que no podemos exigir”.

Con y sin experiencia

Todos los alumnos empiezan primero en septiembre con unos meses de prácticas preclínicas, de manera que no se enfrentan a pacientes hasta el mes de enero. Para el doctor Álvaro Zubizarreta, director de Investigación en el máster y también docente de la parte clínica, describe esta fase de la formación: “Absolutamente todos los estudiantes pasan por el preclínico trabajando en dientes extraídos, independientemente de que tengan más o menos experiencia. Hacen toda la serie de diagnóstico y endondoncias en las arcadas inferior y superior. En diciembre tienen que hacer una exposición de su trabajo preclínico delante de sus compañeros y profesores. Si la evolución es buena, pasan a clínica y empiezan a ver pacientes”. A partir de enero, la complejidad de los tratamientos en los pacientes queda albur de lo que determine la agenda de la clínica en cada momento, sin que exista una regulación por parte del profesorado. “Es una peculiaridad de nuestro máster –afirma la doctora Rico–. Somos una clínica universitaria de grandes dimensiones y nos llegan pacientes de todo tipo; por lo tanto, la agenda no la decidimos noso­tros. El alumno se enfrenta a lo que es el día a día de cualquier consulta. Bien es cierto que tiene su agenda cerrada a tres meses vista, pero ni él ni nosotros decidimos qué casos va a tratar. Por este motivo, es muy ventajoso que haya siempre una supervisión cercana por parte del profesorado”. Sobre esta ausencia de regulación también se manifiesta el doctor Mena: “El alumno recién graduado debe saber cómo funciona una clínica y no podemos darle sólo los casos sencillos. Con nuestro sistema la curva de aprendizaje está asegurada. Además, también debemos pensar en el estudiante con experiencia que desea ver incentivos en su formación”. “Pero el hecho de tener experiencia no significa que incluso lo más sencillo lo hagas bien –expone el doctor Zubizarreta–. En el máster enseñamos endodoncia según lo último que indica la evidencia científica, empleando para ello tanto los conocimientos como la tecnología más adecuados. Puedes llevar diez años haciendo endodoncias, pero realizándolas de manera obsoleta. Muchos de nuestros alumnos se matriculan en el máster porque quieren perfeccionar su trabajo, trabajar de manera más predecible y ahorrar tiempo”.

El único reto particular que tienen los alumnos más experimentados es la eliminación de los malos hábitos. “Hay profesionales con varios años de trabajo que a lo mejor no han realizado cirugías periapicales o no han trabajado con gutapercha caliente, pero posiblemente sí tienen mucho bagaje con instrumentación manual. Esta experiencia puede haber generado malos hábitos que hay que eliminar, porque la evidencia dice que se debe trabajar con un método concreto. La endodoncia puede funcionar incluso haciéndola mal, pero en ese caso es mucho menos predecible”, explica la doctora Rico.

“Los expertos en endodoncia sabemos que esta disciplina es compleja y necesita más que un curso de fin de semana”, indica el doctor Mena, quien no pasa por alto que, a día de hoy, muchos de los que hacen endodoncia habitualmente se forman en cursos de este tipo e incluso otros ni siquiera hacen estas breves formaciones. “La endodoncia es una especialidad odontológica y requiere una formación. Los cambios científicos y tecnológicos que se han sucedido en los últimos tiempos son brutales. Se ha mejorado en el diagnóstico, la planificación, la ejecución y la reconstrucción. Siempre digo, con un poco de ironía, que la tecnología me ha hecho mucho más inútil, porque antes hacía endodoncia sin microscopio, sin localizador, sin ultrasonidos, sin lupas o sin obturación termoplástica. Ahora no tardo menos que antes, pero sí sé que la hago mucho mejor. El pronóstico ha mejorado enormemente”.

Empleabilidad

Otro de los aspectos que más valoran los exalumnos de este posgrado es la empleabilidad. Un porcentaje muy alto de los posgraduados encuentra trabajo a corto-medio plazo como endodoncistas en exclusiva. El doctor Zubizarreta concreta que “más del 80 por ciento de los exalumnos encuentra trabajo a los pocos meses para ejercer como endodoncista en diferentes clínicas. Ya prácticamente no se crean clínicas especializadas en endodoncia como sí sucedía tiempo atrás, por lo que ahora el profesional presta atención en diferentes centros a los que acude una vez a la semana. Somos el ejemplo de dentista autónomo que va con su instrumental de consulta en consulta”. El doctor Zubizarreta formó parte del primer máster universitario en endodoncia que lanzó la UAX en 2009.

Los nuevos endodoncistas suelen ser personas de alta destreza manual, con ganas de superarse constantemente y convencidos de la tendencia conservadora que se está imponiendo en la Odontología actual. “Después del auge de la implantología y de la corriente que se impuso, tanto entre profesionales como entre pacientes, que apostaba por extraer aquellas piezas en mal estado y colocar implantes, ahora hemos vuelto a la conservación. La pregunta clave que todo profesional debería tener en mente es ¿tú que te harías?”, afirma la doctora Rico. La directora de Clínica del posgrado adelanta también que el máster incluye la parte de restauración: “Con noso­tros, los alumnos aprenden a conservar mediante endodoncia y también a restaurar de la manera más estética posible”. En este sentido, el doctor Mena matiza: “No hacemos un máster de prótesis, pero sí abordamos la reconstrucción del diente endodonciado con una terapéutica dental avanzada. Hacemos incrustaciones, endocoronas, utilizamos el escáner intraoral, enseñamos a utilizar composites o blanqueamientos, etcétera. Hoy la reconstrucción endodóntica también debe ser estética”.

Para llevar a cabo los tratamientos, la universidad suministra en primero todo el material necesario, pero ya en segundo los alumnos deben adquirir su propio equipo (localizador de ápice, motor de endodoncia, unidad de obturación caliente, lupas, etc.). “Sin duda, es una inversión tan importante como necesaria. Todos ellos saben que tienen que adquirir un equipo que van a necesitar cuando se pongan a trabajar, y dado que esta compra es obligatoria, lo mejor es que se haga cuando se están formando para poder practicar con su equipo”, señala el doctor Zubizarreta. Durante el máster, son habituales los talleres de las principales marcas del sector para mostrar sus equipos y detallar sus características; es parte de la formación de los alumnos. “Noso­tros les indicamos las características mínimas que deben tener los equipos que adquieran, pero en ningún caso les aconsejamos u obligamos a comprar una determinada marca. Es más, ni siquiera les decimos los equipos que nosotros empleamos en nuestro día a día”, detalla la doctora Rico.

En la vertiente de equipamiento disponible en el máster, la estrella es el microscopio, ubicado en un box específico desde el cual se puede realizar una retransmisión del tratamiento a una sala adyacente. “Cada lunes lo usa un alumno de segundo, de manera que toda su agenda se hace en el box del microscopio. Cuando hay un tratamiento llamativo u original, organizamos un visionado grupal en una sala adjunta donde pueden estar todos los compañeros”, explica la doctora Rico.

El coste actual del máster es de 26.000 euros (13.000 euros por curso). “Es un coste importante pero ajustado a todo lo que se ofrece. Si analizamos la tasa de empleabilidad de todos nuestros exalumnos podemos decir que es una inversión que se amortiza”, afirma la directora de Clínica. En este sentido, el doctor Zubizarreta, como exalumno del posgrado, asegura que“es un máster que se aprovecha mucho. Yo estoy encantado de haberlo cursado y lo recomendaría sin duda. Hay un volumen de pacientes enorme, contamos con tecnología de vanguardia, el profesorado está comprometido con la formación y se hace investigación. No tengo dudas”. El doctor Mena reconoce que la tasa de empleabilidad es la mejor publicidad. “Cuando ves que prácticamente todos los exalumnos están trabajando, y así lo registra la ANECA, no puede haber dudas de que es una inversión que se amortiza. Es cierto que ya no se montan clínicas especializadas como la que aún podemos tener algunos compañeros, pero es que el mercado ha cambiado. Para muchas clínicas lo más cómodo es contratar a un endodoncista un día a la semana y en esa jornada concentrar todo el trabajo de esta área”.


Relaciones externas

La forma de ejercer de los endodoncistas, en diferentes clínicas, tiene su anticipo durante el posgrado en las prácticas externas. El director del máster asegura que con ellas el alumno toma conciencia de cómo se trabaja en el mundo real. “Hemos tenido hasta ocho clínicas externas colaboradoras, pero en estos momentos hay cuatro. El doctor titular de la consulta es el tutor académico, pero luego hay un tutor clínico que evalúa el aprendizaje del estudiante. Estas estancias pueden realizarse en cualquier clínica española y en total suponen 60 créditos que se pueden alcanzar en el tiempo que acuerden las dos partes, puede ser un día a la semana durante tres meses o se puede concentrar todo el trabajo en una semana”, explica el doctor Mena.

Estas prácticas externas no son el único momento en el que los alumnos tienen contacto con el ejercicio de la endodoncia fuera de la UAX. También dos veces al año se celebran reuniones conjuntas con la Universidad de Valencia, en los “viernes endodónticos”, e igualmente en algunas ocasiones ha habido sesiones con la Universidad de Zaragoza. “Ahora está en proyecto alcanzar un acuerdo con UIC Barcelona para hacer algún tipo de puesta en común”, añade el director del posgrado.

El programa formativo del máster está cerrado únicamente para los alumnos inscritos en él, pero hay determinadas actividades paralelas que se abren al exterior. “Fuera del máster, desde la UAX organizamos, en colaboración con el Colegio de Dentistas de la Primera Región, jornadas de actualización en endodoncia y a ellas pueden asistir tanto egresados de nuestra Universidad como profesionales ajenos a ella. También cuando conseguimos traer a un ponente extranjero relevante convocamos reuniones abiertas para todos los alumnos de la UAX. De cara a 2018, e igualmente fuera del máster, empezaremos a organizar en nuestra Universidad cursos modulares de fines de semana; a ellos podrán inscribirse desde alumnos de quinto hasta aquellos profesionales que quieran formarse en una técnica específica”.

Esta voluntad de apertura hacia el exterior forma parte de la dinámica en la que está implicada la UAX, al igual que prácticamente todos los centros universitarios. El doctor Mena relaciona esta forma de entender la formación con la competencia existente hoy en este ámbito.“En Madrid tenemos cinco universidades y se ofrecen hasta siete másteres de endodoncia. La competencia es tremenda y todos debemos abrirnos al exterior para llegar más allá de nuestros alumnos de grado. Nuestro máster ha evolucionado mucho en cuerpo docente, calidad y prestigio. Muchos meses enviamos artículos para que sean publicados en revistas de impacto, participamos con comunicaciones en los congresos nacionales de la Asociación Española de Endodoncia y la Sociedad Española de Odontología Restauradora, nuestros profesores son ponentes en muchas reuniones, etcétera. Hemos comprobado que si el profesorado se mueve fuera de su Universidad, la gente externa a la institución se interesa más por nuestra labor”.

El futuro del máster dependerá de la aprobación o no de las especialidades odontológicas. El doctor Mena esboza un posible panorama: “Si se aprobaran las especialidades y la endodoncia fuera una de ellas, deberíamos alcanzar los 180 créditos, que se traduce en un año más de formación. Estamos en un momento de incertidumbre, porque no sabemos cómo será nuestro futuro. Estoy convencido de que la endodoncia es una especialidad y da miedo que se aprueben éstas y la endodoncia no sea una de ellas; sin embargo, no estoy convencido de que esta disciplina sea tan amplia como para poder desarrollar un máster de tres años a tiempo completo. Hay muchas dudas aún”, concluye el doctor Mena.

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