“Este máster representa un antes y un después en nuestro enfoque de trabajo en la clínica”

Doctor Alberto Ortiz-Vigón, coordinador SEPA del curso “Gestión empresarial de la clínica dental” de SEPA-ESADE

  • 05 de Oct, 2018

¿De qué modo se contemplan en el máster los diferentes perfiles de alumnos (clínicas medias, grandes centros o jóvenes profesionales) a la hora de cuadrar sus necesidades y expectativas?

El máster de gestión de la clínica dental coordinado por la SEPA e impartido por la prestigiosa escuela de negocios ESADE se dirige a todo tipo de profesionales relacionados con la Odontología. Es un programa modular de enorme utilidad, tanto para propietarios de clínicas como para gerentes y personal de un centro odontológico. La metodología de trabajo y docencia que utiliza ESADE permite adaptar los conocimientos adquiridos a lo largo del curso en cualquier tipo de clínica y profesional, e incluso aplicarlos a la vida personal. Cuando cursé este posgrado tenía compañeros de diversas edades y con diferentes necesidades; de hecho, una gran proporción de los alumnos no eran odontólogos o médicos estomatólogos, sino que tenían perfiles de gerentes, administrativos, auxiliares e higienistas.

Un aspecto muy positivo es que se trata de un máster modular, por lo que permite ir aplicando los conocimientos adquiridos de forma paulatina y así ser capaz de resolver las posibles dudas que surgen durante la implementación de los cambios. Además, puedes ir evaluando esos cambios progresivamente y valorar de primera mano la utilidad del posgrado.

Al final del curso, la sensación general fue que este máster representa un antes y un después en nuestro enfoque de trabajo en la clínica y, por lo tanto, que había cumplido sobradamente las expectativas tanto individuales como del grupo.

Partiendo de la base de que los odontólogos no reciben una formación empresarial concreta, ¿qué conocimientos en gestión empresarial son los más demandados por los doctores?

Los profesionales de las clínicas nos centramos habitualmente en la captación de nuevos pacientes como principal preocupación. Mucha de la formación que se oferta hoy en día va dirigida en este sentido, pero en realidad, y aunque pueda resultar paradójico, no es lo que todas las clínicas dentales necesitan. Uno de los conocimientos más útiles que adquirí al realizar este curso fue la necesidad de establecer métricas. Básicamente, se trata de medir o analizar detalladamente cada situación, ser capaz de realizar un diagnóstico preciso, establecer las necesidades, trazar un plan de implementación y medir el efecto de los cambios realizados.

Otro de los aspectos más demandados son la gestión del equipo y quizá algo menos frecuente sean las cuestiones contables y financieras.

¿El objetivo de la buena gestión empresarial debe traducirse siempre en lograr más pacientes y más ingresos?

Probablemente éste es el resultado buscado por la mayoría de las empresas de nuestro sector, pero en mi experiencia personal, tras realizar el máster de SEPA-ESADE, esta percepción cambió. El objetivo de una buena gestión debe ser la eficiencia, de ahí que sea muy importante hacer un preciso análisis de nuestra situación actual y determinar dónde queremos llegar para finalmente definir el cómo. No es que la cantidad de pacientes o los ingresos no sean relevantes, pero hay indicadores más precisos como los conceptos de rentabilidad y eficiencia, que son los que realmente deberíamos analizar en detalle.

Al igual que cuando tratamos pacientes tenemos que establecer un diagnóstico antes de realizar un tratamiento, en gestión se debe analizar la situación actual de nuestra empresa para conocer sus necesidades antes de realizar cambios que puedan afectar a procesos que ya hacemos adecuadamente. Cada clínica es diferente, al igual que cada paciente es distinto, por lo que debemos determinar ciertos marcadores relevantes para poder medir los cambios efectuados. Entre los indicadores más utilizados por profesionales de nuestro sector está el número de primeras visitas o la facturación, pero quizá no sean unos valores tan precisos y útiles como el beneficio neto o la rentabilidad de nuestra propia cartera de pacientes.

Además de conocimientos, la apuesta por la gestión exige tiempo. ¿Existe el miedo a perder de vista el día a día de los tratamientos? ¿Cómo se mejora en eficiencia con una buena gestión?

Efectivamente, el tiempo del que disponemos en nuestro día a día es limitado y lo habitual es delegar la gestión a las últimas horas, en las que habitualmente acumulamos retrasos, urgencia y cansancio. Desde mi experiencia personal, el tiempo dedicado a la gestión de mi clínica ha sido una de las mejores inversiones que he podido hacer en los últimos años. De hecho, personalmente dedico las dos primeras horas de mi jornada laboral a la gestión y administración de la clínica, no sólo en lo relativo a los “números” sino a todos los aspectos concernientes a la dirección de una empresa, como la gestión de los equipos, el análisis de la satisfacción de los pacientes, la coordinación de pedidos, etcétera.

Afortunadamente, me apasiona mi trabajo como especialista en periodoncia e implantes y la mejora de la gestión ha tenido un efecto muy positivo para alcanzar la excelencia a nivel clínico. La eficiencia puede tener diferentes acepciones en función del ámbito en el que se utilice, pero a mí me gusta particularmente plasmada mediante la siguiente ecuación: (resultado alcanzado/costo real x tiempo invertido) / (resultado previsto/costo previsto x tiempo previsto). Lo que viene a traducirse en cumplir con un objetivo empleando los menores recursos posibles. Por lo tanto, si somos capaces de alcanzar la excelencia clínica controlando el gasto, optimizando nuestros recursos humanos y materiales y mejorando la gestión de los tiempos, sin duda alcanzaremos una elevada eficiencia. Visto así, no parece tan complejo, pero en la vorágine del día a día resulta más difícil de cumplir, por ello recomiendo a mis compañeros el máster en gestión de la clínica dental de SEPA-ESADE para lograrlo.

 

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