Odontólogas

  • 05 de Nov, 2018

Desde 2012 el número de odontólogas supera al de odontólogos. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) del año 2017, en España hay 36.689 dentistas colegiados, de los cuales casi el 56% son mujeres. Una cifra que aumenta hasta el 68% si atendemos al grupo de edad de menores de 35 años. Es decir, en Odontología, al igual que ocurre en otras profesiones sanitarias, la presencia de la mujer hoy es mayoritaria y la previsión es que siga aumentando en los próximos años.

Así lo sugiere el número de alumnas matriculadas en las facultades de Odontología de las distintas universidades, que pasa la barrera del 50%. Como ejemplos, cabe señalar la Universidad Complutense de Madrid, donde el 75,19% de los matriculados este curso en Odontología son chicas; la Universidad de Sevilla, donde suponen el 76%, o la Universidad Europea de Madrid, con un 54,5% de alumnas.

EI I Congreso “Mujeres en, por, para la salud”, organizado por la Fundación del Colegio de Dentistas de la I Región (Fundación COEM) el pasado mes de marzo, sin embargo, ponía de manifiesto en sus conclusiones que ni las políticas de la Administración, ni las instituciones colegiales, académicas o científicas, ni las empresas están teniendo muy en cuenta esta nueva realidad. “La composición de las juntas de los colegios, del mismo Consejo General, de las sociedades científicas, de los comités organizativos y de los ponentes de los congresos es una muestra de la hegemonía masculina en la profesión y, aunque las mujeres desempeñamos muchos roles dentro del mundo sanitario y somos parte esencial del mismo, la industria, por ejemplo, sigue diseñando instrumentos y aparatos para hombres como si no hubiéramos copado este sector”, apunta la doctora Marisol Ucha, directora de la Fundación COEM.

Colegios profesionales

En efecto, en los 23 colegios profesionales sólo encontramos dos presidentas: las doctoras Carmen Mozas (Álava) y Agurtzane Meruelo (Vizcaya). La representación femenina en el Consejo General se reduce a dos vocalías supernumerarias en el Comité Ejecutivo, y a cuatro puestos en una Asamblea General de 53 miembros, lo que supone un 7,54%.

Para la doctora Carmen Mozas, presidenta del Colegio de Álava y vocal del Comité Ejecutivo del Consejo General, la escasa presencia femenina en los órganos de representación profesionales “se debe a que la mujer siempre ha estado muy ligada a la familia y, sobre todo, a los hijos”, aunque asegura que “gracias a las ayudas de las que podemos disponer actualmente en el hogar, nos hemos dado cuenta de que es totalmente compatible con el trabajo profesional, siempre y cuando la familia admita y asuma la situación, no sólo como madre o esposa, sino también profesionalmente”.

La presidenta del Colegio de Álava, en cuya Junta hay cuatro hombres y cuatro mujeres, mantiene que “hoy en día no existen factores que impidan la igualdad en nuestra profesión” y afirma que en el desempeño de su cargo nunca se ha sentido discriminada por el hecho de ser mujer. Y en lo que respecta al Consejo General, la doctora Mozas considera que el hecho de ser mujer no es obstáculo para trabajar como uno más, “siempre dispuesta a luchar por nuestra profesión y los profesionales. No existe ninguna otra connotación. Mis compañeros en el Consejo General, como miembro del Ejecutivo, me acogieron fenomenal, no puedo decir otra cosa, ya que todos los presidentes son personas con gran vocación. En el Ejecutivo formamos una pequeña familia, liderada por un presidente entusiasta e incansable, que nos dirige para intentar conseguir que todo funcione adecuadamente, acorde con los cánones que marca nuestro código deontológico y profesional”.

Por su parte, la doctora Beatriz Lahoz, primera mujer en presidir un colegio profesional en España, el Colegio de Dentistas de Navarra –COENA– (2002-2013), reconoce que “fue muy gratificante a nivel personal y desde el primer momento esta tarea de liderazgo fue muy bien acogida en Navarra. Me he sentido respaldada, apoyada y animada tanto por la Junta del colegio como por los colegiados. Nunca, en ningún momento, nadie cuestionó que ese papel no lo pudiera ejercer una mujer y debo decir que el hecho de ser la primera presidenta de un colegio de dentistas fue algo de lo que los colegiados navarros se sintieron orgullosos. En los últimos 20 años, en la Junta del COENA ha habido una representación femenina de casi el 50 por ciento y creo que así deben ser las cosas, ya que nuestra profesión se está feminizando a gran velocidad”.

De su experiencia en el Consejo General, sin embargo, guarda una opinión distinta: “Creo que las mujeres casi no están representadas. No es normal que ninguna mujer ostente un cargo electo en el Comité Ejecutivo. Como mujer, en el Consejo General no es donde me he sentido más cómoda. Mi impresión, y puedo decir que también la comparten otras mujeres y hombres que han pertenecido a la asamblea de presidentes, es que está muy lejos de lo que se espera en una sociedad moderna del siglo XXI de un órgano de representación de una profesión universitaria. Este último punto es algo que deberemos ir cambiando y, aunque no estoy a favor de cuotas, quizá deberíamos plantear este tema para evitar situaciones como la actual”.

Ciencia y clínica

Si nos centramos en las sociedades científicas, observamos que de las 29 sociedades que aparecen recogidas en la página web del Consejo General de Dentistas, sólo siete están presididas por mujeres. Y algo similar sucede con los presidentes de congresos y los paneles de expertos que intervienen en ellos como ponentes.

Para cambiar esta dinámica, han surgido distintas iniciativas encaminadas a apoyar a las odontólogas y ayudarlas a convertirse en activos profesionales. Éste es el caso, por ejemplo, del programa WIN, Red de Mujeres de Implantología y Odontología, impulsado por Straumann. Se trata de un proyecto que promueve el networking entre implantólogas y ofrece plataformas para desarrollarse profesionalmente y adquirir visibilidad. WIN celebró su primera reunión el año pasado en Madrid y poco a poco va sumando seguidoras.

Pero la realidad es que los grandes referentes de la profesión siguen siendo masculinos. Como contrapunto, y según los últimos datos oficiales publicados en 2016 por el Ministerio de Educación –que hacen referencia al curso 2014-2015–, en los posgrados del campo de las Ciencias de la Salud las mujeres superan a los hombres. El 70,1% de los estudiantes que terminan un máster son chicas. También son mayoría, con un 63,2%, las mujeres que acaban el doctorado.

¿Y qué pasa con las notas? Pues la nota media del expediente, para el curso 2013-2014 –el último del que tenemos datos oficiales–, de las mujeres egresadas en el campo de Ciencias de la Salud estaba ligeramente por encima de la de los hombres –un 7,5 frente a un 7,37–.

En concreto en Odontología, los mejores expedientes académicos pertenecen mayoritariamente a alumnas. Así se ha puesto de manifiesto a lo largo de las siete ediciones de los Premios a la Excelencia en los Estudios de Odontología otorgados por Proclinic en colaboración con la Conferencia de Decanos. Este año, de los 20 premios entregados el pasado mes de octubre, 15 han sido para alumnas y cinco para alumnos.

Universidad

Profundizando en el ámbito académico, en lo que se refiere al número de profesores/as y catedráticos/as de Odontología no existe una estadística oficial, pero los datos compartidos con Maxillaris por algunas universidades muestran que la distribución hombre-mujer está igualada entre el profesorado, mientras que en las cátedras se descompensa.

Así, por ejemplo, en la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) hay tres catedráticos y una catedrática (25%) y en la Universidad de Sevilla sólo dos de las nueve cátedras están ocupadas por mujeres (22%). Por otro lado, según datos de la Conferencia de Decanos, de las 23 facultades de Odontología que existen en este momento en España, únicamente cuatro tienen al frente a una mujer.

A la hora de buscar las causas, la doctora Rocío Cerero, profesora titular de Patología Médica Bucal de la UCM y presidenta de la Sociedad Española de Medicina Oral (SEMO), señala que hay circunstancias y peculiaridades que frenan a las mujeres a la hora de ostentar puestos directivos: “En primer lugar, hay una época de la vida en la que, en el caso de tener hijos y mientras son pequeños, es frecuente que declinemos los cargos que conlleven una dedicación que consideremos incompatible”.

Pero, independientemente de este hecho, “que no afecta a todas las mujeres y que es temporal, creo que en cierta medida aún no nos atrevemos a escalar puestos de más responsabilidad o con más poder. Esto sucede, en parte, porque todavía las mujeres llevamos muy poco camino recorrido en el desarrollo profesional. Recordemos que en la Ley de Contratos de Trabajo de 1944, la mujer casada necesitaba la autorización del marido para ser contratada y que no es hasta 1961 cuando esta situación mejora”, expone la doctora Cerero.

En este contexto, argumenta la presidenta de la SEMO, “el tema de las cuotas, si bien no es el ideal, sí que puede ayudar en una primera fase a la incorporación femenina, dando por supuesto que en el futuro no será necesaria. En muchos casos es la única forma que tienen las mujeres de demostrar de lo que son capaces”.

La doctora Marisol Ucha, profesora de la Universidad Alfonso X el Sabio y directora de la Fundación COEM, coincide en señalar que para avanzar en este terreno se necesita una combinación de medidas sociales y de transformación de las actitudes personales, porque “los cambios de paradigma son el resultado de estos dos factores. Una sociedad más justa y saludable es una responsabilidad de todos”.

La directora de la Fundación COEM reconoce que la dificultad para compaginar vida familiar y profesional es una de las principales trabas que tienen las mujeres para acceder a posiciones de liderazgo. “Definir qué sociedad queremos o necesitamos es una labor prioritaria e imprescindible. Si queremos una sociedad sostenible, necesitamos que la pirámide de población cambie y para ello es preciso que las parejas sientan que es viable compaginar el ámbito familiar con una vida plena. De ahí que compartir el cuidado de los hijos sea algo esencial. La regulación de los permisos de maternidad/paternidad es fundamental para una igualdad de oportunidades”.

Conciliación

La vicedecana de la Universidad Europea de Madrid (UE), la doctora María José Muñoz, opina también que “la mayor limitación para emprender nuevos desafíos laborales radica en cómo conciliamos nuestra vida familiar con la profesional”, pero desvincula el debate de la igualdad de oportunidades del binomio hombre-mujer, para plantearlo “desde la perspectiva de los nuevos modelos de familia existentes”.

En este sentido, considera que “la sociedad tiene el deber de poner en valor las nuevas formas de cómo construimos nuestras familias, donde hombres y mujeres tienen responsabilidad en conjunto o por separado sobre los hijos, y es ahí donde necesitamos poner más foco para apoyar el talento… Faltan las ayudas y el soporte para que nadie tenga que renunciar o posponer una carrera profesional por asumir responsabilidades familiares o viceversa”.

En su experiencia personal, asegura no haberse sentido nunca limitada profesionalmente por el hecho de ser mujer y madre: “Soy madre soltera y eso evidentemente añade un extra de complejidad en el día a día, pero no es algo que me desaliente o me haga sentir en desventaja con respecto a otros compañeros. Tengo amigos hombres que comparten la custodia de sus hijos, con los que suelo intercambiar experiencias y llegamos a la conclusión de que compartimos más cosas que las que nos separan, como hombres y mujeres, con respecto a nuestros trabajos y nuestras responsabilidades familiares”.

Evolución

En opinión de la doctora María del Pilar Martín Santiago, fundadora de Amudenes –Asociación de Mujeres Dentistas de España, hoy integrada en Woman in Dentistry–, “España cuenta con grandes profesionales, clínicas o investigadoras. Pero queda mucho por hacer en el ámbito político. Muchas mujeres desarrollan actividades importantes a la sombra. Creo que deberíamos reforzar los referentes femeninos que tenemos y sacar a la luz los que brillan a escondidas. La profesión saldría ganando y eso es todo un reto”, asegura.

Amudenes nació en 1996 en Tenerife, según narra la doctora Martín, “porque ya entonces éramos muchas las mujeres dentistas en las facultades y en las clínicas privadas, pero nuestra presencia en los estamentos organizativos y políticos de la profesión era casi inexistente. Nunca había habido una mujer presidenta de un colegio dental ni del Consejo General. A las mujeres nos costaba mucho acceder a los niveles formativos superiores y compaginarlo con nuestro trabajo, los hijos y la familia. Simplemente queríamos impulsarnos a nosotras mismas, motivarnos y ayudarnos a conseguir mayor presencia en todas las áreas”.

La doctora María del Pilar Martín admite que desde 1996 las cosas han cambiado, pero muy despacio. “Durante mucho tiempo he tenido que asistir a los encuentros de mujeres dentistas que se celebraban por todo el mundo bajo la bandera de la FDI sin ningún tipo de apoyo institucional ni financiero. Sólo la FDI, y de manera discreta, apoyaba los encuentros de mujeres dentistas con una sesión especial dedicada a nosotras. Las mujeres inglesas, belgas o americanas tenían un apoyo institucional muy claro y por ello avanzaron de una manera más importante. De hecho, la doctora Michele Aerden, presidenta de Women in Dentistry, fue proclamada primera mujer presidenta de la FDI en 105 años de historia. Todo un hito”.

“El Consejo de Dentistas de España me escribía –recuerda– cuando le solicitaban información sobre las mujeres dentistas desde la propia FDI, y yo simplemente contestaba a sus preguntas, pero nunca hubo un espacio dedicado para nosotras, ni un cargo, ni una sección”.

La fundadora de Amudenes llama la atención sobre “las exigencias que tiene la mujer del siglo XXI en todos los campos, incluidos los cosméticos, nutricionales y los patrones publicitarios que se imponen a nuestras jóvenes. Todo ello genera un nivel de autoexigencia y estrés al que las dentistas no somos ajenas”. En el terreno puramente profesional, “montar hoy una clínica es bastante más difícil que hace 20 años, y las mujeres dentistas estamos muy desprotegidas como autónomas ante la maternidad, la enfermedad o los tiempos para la formación continuada”.

Desarrollo personal

Por otra parte, la doctora Ros Megías, CEO de Brand&Health y coorganizadora de la jornada The NOW – New Woman Dentist, mantiene que “en este momento sociológico convulso y necesario en el que la mujer está ocupando el papel relevante que le corresponde, se requiere poder avanzar por el camino del desarrollo personal y profesional sin renuncias”. “La mujer necesita conocer –advierte– las herramientas necesarias para enfrentarse al momento actual, y saber cómo centrar y mantener una mentalidad enfocada a lograr sus objetivos en todas las facetas de su vida. Y esto conlleva una conciliación profesional y familiar, ya que una no existe sin la otra, independientemente de si la vida familiar implica hijos o no”. Y apostilla la doctora Ros Megías: “Existe una necesidad real de conexión entre las profesionales del sector. Eso es algo que hemos podido comprobar de una manera evidente desde que dimos a conocer The NOW, un evento inspirador para odontólogas, directoras de clínicas dentales, higienistas y profesionales del sector dental; un punto de encuentro necesario para plantear metas comunes”.

La coorganizadora de The NOW recomienda a todas las odontólogas trabajar en el autocuidado y el desarrollo de la inteligencia emocional, porque “les ayudará a tomar mejores decisiones para ser lo que ellas decidan: profesionales, empresarias, madres, presidentas, ponentes, docentes... Lo que ellas quieran”.

La doctora Ros Megías está segura de que, a medio plazo, “el número de referentes profesionales femeninos aumentará de manera exponencial” y vislumbra a “una odontóloga más preparada, con mayor capacidad de liderazgo y sensibilizada con otras materias y valores, más allá de las habilidades técnicas”.

Próximas generaciones

Con respecto a las generaciones venideras, la doctora María del Pilar Santiago sostiene que “tenemos el deber de hacer lo que hicieron nuestras predecesoras: dejar una herencia mejor de la recibida y generar mejores condiciones para ellas” y para eso confía en que “las instituciones colegiales y políticas de nuestra profesión se comprometan más con sus mujeres y se deje de lado la letanía de «no hay diferencias, pues la que quiere llega»”.

“Yo pienso –dice la doctora Marisol Ucha– que las odontólogas más jóvenes estarán más preparadas que nosotras para afrontar los retos y las reivindicaciones que se les plantearán en el futuro. Además, creo que, al igual que los odontólogos jóvenes, necesitarán tener una mayor formación, un nivel de exigencia alto y una capacidad importante de gestionar sus relaciones con el equipo de la clínica y sus expectativas”.

A las odontólogas jóvenes la doctora María José Muñoz les recomienda “que no admitan límites ni techos más allá de los que cada uno quiera ponerse, ya que la Odontología sigue siendo una profesión con enorme potencial y diversidad de salidas profesionales. Las odontólogas somos proactivas, comprometidas y líderes de nuestras carreras profesionales. Tenemos la ventaja de desempeñarnos en una profesión versátil, que nos permite desenvolvernos en distintos roles: en la clínica, en una universidad, investigando, en la industria, etcétera. Y a la vez poder ejercer como autónomas o asalariadas”.

También la doctora Rocío Cerero, les aconseja “que no renuncien a nada, ni en su faceta personal ni en la profesional. Que no se conformen con menos por el hecho de ser mujeres, ya que no hay ninguna razón para ello. Que continúen el camino emprendido por las mujeres desde que se logró en nuestro país, no hace tanto tiempo, en 1931, el sufragio femenino y se vean, si es que así lo desean, en la cúpula profesional. Considero que la presencia tanto de mujeres como de hombres puede resultar muy beneficiosa en todos los estamentos profesionales, ya que las formas de trabajar de ambos son complementarias y, aunando esfuerzos, se suman resultados positivos”.

¿Cuáles son las principales dificultades a la hora de desarrollarse profesionalmente? ¿Es la maternidad lo que lo cambia todo?

Las principales dificultades son la cultura, la educación y el aprendizaje. La naturaleza de ser madres no es lo que lo cambia todo, porque los padres también quieren poder conciliar y se están uniendo a esa lucha. Aunque obviamente es la mujer quien se queda embarazada y a su alrededor sí que influye el hecho natural del embarazo.

Mi misión es abordar todas las facetas de la mujer que son importantes para poder conciliar y decidir cómo puede lograrlo, cada una a su manera.

¿Es más difícil conciliar para la mujer que para el hombre?

A día de hoy sigue siendo difícil para ambos, porque hasta hace muy poco la conciliación no se había planteado ni siquiera para el hombre. Había roles perfectamente definidos para el hombre y para la mujer, pero hasta que la mujer no ha empezado a demandar derechos, igualdades y conciliación no se ha planteado este hecho para ninguno de los dos.

Es cierto que la conciliación, al ser una “batalla” iniciada por las mujeres, y debido al pasado que tenemos de abrirnos camino en un mundo laboral predominantemente masculino, ahora cobra más fuerza, más voz y, sobre todo, más datos diferenciadores a la hora de defender lo que estamos experimentando. Pero la conciliación es una materia que nos afecta a ambos.

La Odontología es ya una profesión eminentemente femenina. ¿Qué particularidades tienen las odontólogas con respecto a otras profesionales a la hora de conciliar?

Las odontólogas optan mayoritariamente por tener su propia clínica, ser autónomas y empresarias, y para ello necesitan aprender mucho más allá de su profesión.

Gestionar, liderar y emprender exige mucha más energía y tiempo. A eso le sumamos la exigencia propia de las mujeres de querer alcanzar su “perfección”, encontrarse preparadísimas y sentirse libres de ser madres cuando lo desean. Y, muchas veces, esa exigencia y punto de encuentro de todo lo que ambicionan o quieren en la vida les lleva a sentirse mal y a creer que tienen que decidir entre su carrera y su vida personal.

Después de años de estudios, posgrados, cursos de especialización, estancias clínicas, etcétera, ¿tiene sentido que una odontóloga se llegue a plantear en algún momento elegir entre el trabajo y la familia?

Como apuntaba anteriormente, este hecho muchas veces se da en pleno crecimiento de la clínica. Se sienten influenciadas por la edad o por otras circunstancias que llevan a la mujer a verse en una encrucijada, porque desearían que su empresa funcionara de una determinada manera y que su maternidad también fuera de una forma específica.

Esa expectativa y el hecho de que esas creencias no se cumplan “tal y como tendrían que ser” hacen que una mujer muchas veces se plantee esa elección.

Pero podemos modificar el foco, aprender a cambiar creencias, limitar la influencia del entorno y buscar nuestra propia forma de hacer las cosas. Hay claves para conseguir que este punto no se lo plantee una mujer simplemente por su género.

¿La solución debe venir de fuera o es más una tarea personal?¿Qué camino propone para avanzar en este terreno?

La solución parte de nosotras. Necesitamos responsabilizarnos individualmente y personalmente de nosotras mismas. Esto hará que seamos un ejemplo y apoyo para otras mujeres. Y ya sabemos que cuantas más, mejor. Si además nos unimos, juntas llegaremos más lejos.

Para que esto sea posible, necesitamos indagar en la cultura, la educación y el aprendizaje propio que llevamos muy interiorizado. Y empezar el cambio en nuestra empresa, en nuestra familia, en nuestro estilo de vida... Así sí que podremos demostrar que se puede ser madre, cuándo y cómo una quiera. Sin perder de vista que la decisión de no querer ser madre también es una opción.

En The NOW queremos poner nuestro granito de arena compartiendo situaciones y aprendizajes para empezar a hacer cambios de forma individual en cada una de las mujeres que asistan al evento. Porque el gran cambio colectivo comienza con el de una misma.

Si quieres compartir...