Las “otras” terapias

  • 29 de Mar, 2019

Complementarias, integrativas, alternativas, energéticas, de bienestar, sanadoras, holísticas, equilibradoras… Son las distintas denominaciones con las que se alude a las “otras” terapias, aquellas cuyas bases diagnósticas y terapéuticas no cuentan con el soporte del consenso científico. El Gobierno anunció el pasado mes de noviembre la puesta en marcha de un Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias, una medida que cuenta con el apoyo firme del Consejo General de Dentistas y que ha reabierto el debate dentro el mundo sanitario. 

Las terapias no convencionales son muy diversas y de difícil clasificación. El Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria de Estados Unidos las clasifica en cinco categorías: sistemas integrales o completos –la homeopatía, la naturopatía, el ayurveda o la medicina tradicional china, que incluye la acupuntura–, las terapias biológicas –suplementos dietéticos, productos de herboristería o sustancias como el cartílago de tiburón–, los métodos de manipulación y basados en el cuerpo –quiropráctica, osteopatía, quiropraxia, reflexología, shiatsu, aromaterapia o masajes–, los enfoques sobre la mente y el cuerpo –yoga, meditación, oración, curación mental o terapias creativas relacionadas con el arte, la música o la danza– y las terapias sobre la base de la energía: tai chi, reiki, qi gong (chi-kung), terapia floral, toque terapéutico, terapia biomagnética o con campos magnéticos.  

  • La ministra María Luisa Carcedo (en el centro de la primera fila), acompañada por responsables de las organizaciones sanitarias españolas.

En Odontología, al igual que en Medicina, algunas clínicas han incorporado estas terapias como complemento a los tratamientos convencionales. Sin embargo, el presidente del Consejo General de Dentistas, el doctor Óscar Castro Reino, es tajante al afirmar que “el Consejo General está en contra de las pseudociencias porque no hay una evidencia científica que les de soporte. Terapias como la homeopatía, la acupuntura, la orinoterapia, las flores de Bach o la quiromancia no tienen una base científica, no hay una evidencia en la literatura científica. Por lo tanto, creemos que, como facultativos, no nos podemos aprovechar de nuestra situación de superioridad con respecto al paciente para introducirle terapias que no tienen una base empírica sólida”.

> AVANCE DEL ARTÍCULO. Para poder descargártelo completo en PDF pulsa aquí.

Si quieres compartir...