20 años de implantes cigomáticos

  • 29 de May, 2019

Las dos décadas transcurridas desde que Brånemark describiera la técnica de colocación de implantes cigomáticos hasta hoy están llenas de importantes contribuciones por parte de diferentes profesionales: los doctores Malevez, Stella, Warner, Bothur, Chow, Bedrosian, Aparicio, Migliorança, Davó, Schramm… Ellos, y muchos otros, han hecho posible que la rehabilitación oral de pacientes edéntulos con atrofia severa del maxilar sea cada vez más predecible, más segura y más rápida.

La labor de los profesionales españoles, aportando sus conocimientos y su experiencia desde los primeros momentos de los implantes cigomáticos, ha sido muy destacable. Y su generosidad a la hora de enseñar y de compartir sus casos ha sido clave en la evolución de esta terapéutica. En la actualidad está creciendo el número de centros en los que se ponen implantes cigomáticos, de la mano de excelentes cirujanos bucales.

En el origen de todo está la realidad clínica, la frustración del profesional sanitario que no tiene herramientas a su alcance para hacer frente a los problemas que presentan sus pacientes y la voluntad decidida de encontrar una solución. El doctor Carlos Aparicio, presidente del International Network of Zygoma ZAGA Centers y del International Zygoma Team of Surgeons, recuerda que su primer contacto con los implantes cigomáticos fue a finales de los años 80 cuando, junto a su compañero el doctor Jordi Olivé, atendió a Ignacio, un joven de 18 años que había perdido su premaxila –tanto la dentición anterior de premolar a premolar como los huesos alveolar y basal– a causa de una intervención de cirugía ortognática fallida. “El resultado de la desgraciada cirugía ortognática fue una mordida todavía más abierta, debida a la pérdida de dientes y hueso, y una comunicación oronasal con paso de fluidos boca-nariz y viceversa. Ignacio acudió a nosotros –el doctor Jordi Olivé y yo– para consultar su caso y, a su vez, nosotros nos pusimos en contacto con el doctor Brånemark. Tras muchas gestiones, pudimos llevar a Ignacio a la Universidad de Gotemburgo (Suecia), donde se le colocaron implantes cigomáticos para anclar su dentición perdida. Al tiempo, y ya en Barcelona, pudimos incorporar una prótesis que sustituyó los tejidos perdidos por Ignacio”, relata el doctor Aparicio.

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