La experiencia china frente a la crisis del coronavirus

  • 01 de Abr, 2020

La crisis sanitaria del COVID-19 sorprendió a todo el mundo a finales del pasado año, siendo China el primer país en sufrir las consecuencias de esta pandemia. Iniciándose en Wuhan y extendiéndose a gran velocidad a otras regiones chinas, y después a todo el planeta, esta crisis del COVID-19 ha supuesto un gran shock en toda la profesión odontológica mundial. Ahora que España vive sus momentos más críticos y China empieza a regresar a una cierta normalidad, cinco dentistas chinos detallan a MAXILLARIS cómo han vivido este proceso, qué medidas han resultado más eficaces en sus clínicas y cómo han gestionado este duro trance.

Introducción

El 23 de enero, con la promulgación de la orden de cierre de la ciudad de Wuhan, se abrió una nueva etapa en los trabajos de prevención y control de la epidemia del coronavirus en China. Al principio, la mayoría de los ciudadanos pensaban que el COVID-19 era un “resfriado grave” y no se le prestó suficiente atención. Incluyendo a los ciudadanos de Wuhan, la vida siguió su curso natural, y este coincidió con los preparativos para el año nuevo chino. Debido a que la epidemia ocurrió en la víspera de esta festividad, el movimiento de población a gran escala en todo el país trajo grandes desafíos para detener la propagación del virus. Con el cierre de Wuhan y de la provincia de Hubei el día 23 de enero, todas las provincias y ciudades del país acabaron implementado una política de cuarentena y bloqueo a diferentes escalas. En los lugares más estrictos, a excepción de condiciones especiales como el tratamiento médico, solo una persona podía salir a comprar comida, y todo el resto de los familiares necesitaban estar aislados en casa. Y la realidad fue que en general todos los ciudadanos cumplieron estas restricciones de forma tajante. Con el paso de los días, se habilitó una plataforma móvil donde, según el riesgo de exposición y acompañado de una autoevaluación, se asignaron a los ciudadanos etiquetas sanitarias de diferentes categorías estructuradas por colores, mediante los cuales únicamente los ciudadanos con etiqueta verde (bajo nivel de exposición y mínimo riesgo de contagio) tenían permiso para salir de casa y realizar la compra de alimentos.

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