Dr. Carlos A. Vivas Mefle, Dr. Javier Valdepeñas Morales, Dra. María Victoria Mateos Moreno y Dr. Víctor Tapias Perero

Desinfección ambiental, sistemas de climatización y su relación con el brote de COVID-19

  • 29 de May, 2020

Las dos vías principales reconocidas de contagio del SARS-CoV-2 en humanos son la respiratoria, por transmisión directa de secreciones respiratorias (gotas respiratorias) entre personas, y por contacto directo con mucosas (ojos, nariz o boca), a través de manos o fómites* contaminados por estas secreciones. Las gotas respiratorias conteniendo el virus se generan con la tos, el estornudo o el habla de una persona enferma. Por otro lado, se sabe que el SARS-CoV-2 puede vehiculizarse a través de un conglomerado de gotículas de diferentes tamaños que van acompañadas de otros fluidos y sustancias, conocidos como bioaerosoles. Aunque no se ha confirmado que sean una forma de transmisión aérea del virus, se considera dicha vía como un mecanismo potencialmente peligroso de contagio, especialmente en el ámbito de la odontología, con frecuentes procedimientos generadores de aerosoles. Serán, por tanto, necesarias medidas preventivas específicas dirigidas a evitar la difusión del virus en la consulta dental (figura 1).
Para la prevención de la infección cruzada en el gabinete, se propugnan diferentes soluciones entre las que destacan el uso de luz ultravioleta, el filtrado y modificación del funcionamiento de los sistemas de climatización, los purificadores de aire y el uso del ozono. En este artículo intentaremos resolver las principales dudas sobre las mismas que se presentan en el sector.
La ASHRAE (American Society Of Heating, Refrigerating and A-C Engineers), sociedad más importante del sector de la climatización, y asociaciones similares, promueven en sus políticas acciones de control de la pandemia, desplegando los recursos técnicos necesarios para abordar los desafíos de la misma, en relación con los efectos de la climatización en la transmisión de enfermedades. Estas estrategias formarán parte de un conjunto de medidas para evitar la difusión del virus, junto a otras como el uso de EPIs (Equipo de Protección Individual) durante los trabajos con posible exposición al mismo, como ocurre en el campo odontológico.
Según la tipología de cada clínica, habrá medidas más o menos factibles. Los dos parámetros que definirán principalmente cómo adaptar las consultas dentales son:
- El tipo de ventilación: natural, mecánica o híbrida.
- El tipo de instalación de aire acondicionado (A/A).


¿Qué tipo de ventilación es la más adecuada en nuestras clínicas?
El principio básico es aumentar la ventilación de nuestras clínicas, dándole prioridad a la natural. Es importante que un experto valore las características individuales de cada clínica para determinar si se dispone de una correcta ventilación.
Una ventilación natural es adecuada cuando se dispone de espacios que permiten la circulación del aire y se cuenta con ventanales que pueden ser abiertos. En este caso, ha de ventilarse correctamente después de cada tratamiento manteniendo la puerta del gabinete cerrada para evitar la difusión de los contaminantes a otras salas. Si no se han producido aerosoles, el tiempo de ventilación necesario será de unos 15 minutos, dependiendo de las características técnicas del gabinete y del clima exterior. La ventilación se realizará una vez el paciente abandone la sala. En cambio, si hemos realizado un procedimiento que genere aerosoles, el tiempo de ventilación sería de al menos 1 hora según la mayoría de autores, siendo recomendable también la irradiación con luz ultravioleta (UV) del espectro C en el gabinete antes de ventilar, y una vez que el paciente y el profesional hayan abandonado el mismo. Puede ser aconsejable de manera general algún sistema profesional de lámparas UVC, como los ofertados en el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Catalunya (COEC). Los rangos de potencia son cercanos a los 180 W y sirven para esterilizar el aire en una superficie cercana a los 8 metros cuadrados de la zona aerosolizada, en aproximadamente 6 minutos (fig. 2). A más espacio, los requerimientos de tiempo o de potencia serán mayores. Idealmente, los dispositivos deben estar próximos a la fuente de producción del aerosol, que es adireccional. Posteriormente, será necesario limpiar y desinfectar las superficies.
En espacios cerrados o con ventilación natural inadecuada, si no se cuenta con otro tipo de ventilación, puede ser necesaria la presencia de purificadores de aire. La característica principal que deben tener es un adecuado equipo de filtros HEPA H14 o ULPA 15 (fig 3). Otras características recomendables son la presencia de luz UVC, energía catalítica o liberación de ozono cautivo en el purificador, y que posea un flujo de aire adecuado en volumen y orientado a la zona a purificar. Los sistemas de aspiración extraoral HVE (alto volumen de evacuación) independientes pueden contar con estas medidas, estando igualmente provistos de filtros HEPA, e incluso, en algún modelo, de una unidad de luz ultravioleta interna. Estos sistemas pueden ayudar a la minimización de aerosoles, pero no son adecuados para la filtración del aire clínico. Además, requieren constante mantenimiento con cambio de filtros de forma periódica y tienen un alto coste económico, por lo que su empleo en clínica puede ser discutible.
A su vez, cuando la ventilación natural es inadecuada, se suelen instalar, como complemento a estas, ventilaciones mecánicas y ventilaciones de tipo híbridas. La híbrida se comporta como la natural en condiciones de presión y temperatura favorables, y como mecánica cuando estas condiciones no se dan. La mecánica actúa tanto en la insuflación de aire como en la extracción del mismo. Es muy importante que la entrada y salida de los flujos de aire estén separadas al menos 2 metros para evitar la contaminación del aire limpio. Si disponemos de estas ventilaciones, es recomendable instalar preferentemente filtros de alta eficiencia. Por ejemplo, un filtro fino de clase F9 es capaz de retener entre un 70 % y un 80 % de las partículas de 0,1 micras; sin embargo, un filtro de clase F7 solo lo hará entre un 50 % y un 60 %. Como complemento opcional a estos, en ocasiones es posible colocar un filtro HEPA para el filtrado final en instalaciones críticas. Un sistema de desinfección del filtro puede a la larga disminuir los costes de mantenimiento4.
Lo ideal, si se dispone de ventilación mecánica o híbrida, es evitar la recirculación de aire, intentando extraer todo el aire viciado sin que se reincorpore al sistema. En el caso de que la ventilación sea mecánica de doble flujo, en las que los flujos de entrada y salida van por un mismo circuito, no es factible anular esta recirculación si queremos mantener la ventilación funcionando. En una ventilación mecánica de doble flujo existe un flujo de aire limpio que va desde fuera del edificio al interior del mismo y otro de aire viciado que es expulsado por válvulas mecánicas y ventiladores. Este sistema, aparentemente estanco, puede sufrir contaminaciones en los intercambiadores de calor, que son unos dispositivos que ayudan al ahorro de energía térmica tanto en invierno como en verano. A veces, en esos intercambiadores se puede producir una fuga del aire viciado que se mezclaría con el limpio contaminándolo, por lo que recomendamos que sean revisados periódicamente para inspeccionar que no experimenten dichas fugas. Si dispone de intercambiadores entálpicos rotatorios, deben ser apagados porque, debido a su diseño, es muy posible la contaminación del aire de entrada.


¿Podremos usar el aire acondicionado en las clínicas dentales?
La climatización, que equivale al término inglés Heating, Ventilating And Air Conditioning (HVAC), consiste en crear unas condiciones de temperatura, humedad y limpieza del aire adecuadas para la comodidad y el mantenimiento de la calidad del aire interior dentro de los espacios habitados. Comprende tres factores fundamentales: la ventilación, la calefacción o climatización de invierno, y la refrigeración o climatización de verano. Con relación a estas, y en especial a la refrigeración, deberíamos hablar de los sistemas de aire acondicionado (A/A), siendo este un concepto que debería de recoger realmente el sentido de acondicionamiento del aire en todas las épocas del año.
Según la ASHRAE, no se deben detener los sistemas de calor, ventilación o A/A (refrigeración o climatización de verano) de los edificios como medida para evitar la propagación del SARS-CoV-2, debido a que se podrían generar otros problemas de salud5.
El uso del A/A no exime de que se siga aportando la mayor cantidad posible de aire fresco del exterior, siendo útil abrir ventanas aunque se produzca cierto disconfort térmico. En A/A centralizado por conductos se debe anular la recirculación para evitar la diseminación de partículas contagiosas a otras salas, siendo adecuado valorar la colocación de filtros accesorios tipo HEPA en los sistemas de ventilación. En A/A multisplit o en splits individuales, se puede usar perfectamente el aire sin la necesidad de anular la recirculación, ya que el movimiento de aire se limita a la sala donde se encuentra el equipo.
Tampoco debemos olvidarnos de un pilar muy importante como es el mantenimiento del propio sistema, que se deberá llevar a cabo de forma periódica por un profesional experto. Si se ha anulado la recirculación del aire y se ha empleado aire fresco en su totalidad para la ventilación, no se ha de crear un protocolo más exhaustivo en los procedimientos normales de limpieza y mantenimiento de conductos. Con relación a los filtros de aire exterior presentes en los sistemas modernos, no es necesario su recambio con mayor frecuencia, sino solo cuando se exceden los límites de presión o tiempo, siempre de acuerdo al mantenimiento programado.


¿Es aconsejable utilizar ozono como desinfectante ambiental en las clínicas?


Pensamos que ha de ser evitado como método desinfectante si hay seres humanos en su cercanía, ya que es potencialmente tóxico si se emplea en las cantidades necesarias para ser viricida. Asimismo, la European Chemical Agency no lo acepta como biocida, por lo que su uso no debe ser recomendado. Las ventajas del ozono para sus defensores son que alcanza en muy poco tiempo el nivel crítico necesario para inactivar el virus y puede desinfectar las zonas de sombra, pero tarda unos 30 minutos en disiparse6. Si aun así desea usarlo, hágalo al final de la jornada, con un temporizador, y nunca con personas en el interior del habitáculo cerrado donde se ozonice (fig. 4).


Agradecimientos: Al arquitecto Rodrigo Fuente, por su eterna paciencia al responder nuestras dudas sobre el funcionamiento de los modernos sistemas de climatización.


 

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