La Universidad ante el COVID-19

  • 29 de May, 2020

Desde que se decretó el Estado de Alarma y se cerró la Universidad para las actividades presenciales, las clases en línea, las videoconferencias, las presentaciones locutadas, los exámenes telemáticos, y un tráfico ingente de documentos de texto, vídeos, PowerPoint, etc. han puesto a prueba la capacidad de las plataformas digitales universitarias.
El esfuerzo que han hecho estas instituciones académicas ha sido grande no solo a nivel técnico, sino sobre todo humano. Los profesores, de hecho, han tenido que recibir también formación online para aprender a utilizar y sacarle rendimiento a los recursos educativos digitales, con el objetivo de que la crisis sanitaria altere el desarrollo académico de los alumnos lo menos posible.
Como resalta el decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla (US), el doctor José Luis Gutiérrez, “el profesorado ha tenido que transformar una enseñanza diseñada para ser impartida de manera presencial en una enseñanza a distancia, llevada a cabo por medios telemáticos. Cada uno de los profesores ha hecho una adenda a su proyecto docente inicial, en el cien por cien de los casos consensuadas con los alumnos a través de sus representantes, y autorizadas por los órganos colegiados correspondientes”. “El proceso de enseñanza-aprendizaje no se ha interrumpido en ningún momento. Y ello ha requerido una extraordinaria capacidad de adaptación y flexibilidad por parte de todos, fundamentalmente alumnos y profesores. Les ha exigido, incluso, una dedicación horaria extraordinariamente más compleja y numerosa que la enseñanza presencial, incluyendo horarios extendidos de trabajo hasta en los días festivos”, apostilla el decano de la Facultad de Sevilla.
En la Facultad de Odontología de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC), según describe su decano, el doctor Lluís Giner Tarrida, “veíamos venir la situación y una semana antes del cierre de los centros educativos empezamos a preparar el paso a la docencia online. Los servicios de informática han tenido que trabajar de forma extra, preparando los ordenadores portátiles para que pudiéramos llevarlos a casa, y pienso que hemos hecho el paso exitosamente gracias al esfuerzo sobreañadido de personal de la universidad, de los profesores, que han tenido que invertir muchas más horas de trabajo, y del alumnado”.
La doctora María Llanos Martínez, secretaría académica del Grado de Odontología de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), destaca que “la adaptación docente y evaluatoria a modalidad virtual ha requerido, como primer elemento de la cadena adaptativa, que el profesorado conociese los procesos de docencia y evaluación a distancia, en términos metodológicos y de recursos técnicos aplicables. Para ello la Universidad, a través del Vicerrectorado de Enseñanzas Virtuales (diseñó un plan de formación específico de carácter urgente”. En este sentido, la doctora Martínez insiste en el “comportamiento ejemplar” del claustro de profesores: “Me gustaría señalar el sobreesfuerzo que ha supuesto para ellos realizar todos los cursos de formación propuestos por la UCAM para poder desarrollar todas las actividades docentes en modalidad online con total normalidad, garantizando la adquisición de competencias para todo el alumnado”.


Docencia práctica
Si las tecnologías han logrado salvar en gran medida la formación teórica, la docencia práctica clínica y el desarrollo de trabajos de investigación -algunos relacionados con la elaboración de Trabajos Fin de Grado y Trabajos de Fin de Máster- han sufrido un mayor impacto como consecuencia de la suspensión de las actividades formativas y el cierre de laboratorios.
Siguiendo directrices de la Conferencia Nacional de Decanos de Odontología, la mayoría de facultades han diseñado metodologías alternativas para alcanzar las competencias prácticas.
“Por suerte, en nuestro caso, en el Grado teníamos ya más del 50 % del programa efectuado, ya que empezamos el semestre muy pronto en enero. Algunas competencias se han desarrollado con otras metodologías docentes y, en los casos en que no ha sido posible, se ha programado una recuperación en los meses de julio y, si es necesario, agosto o inicio de septiembre, evidentemente en función de lo que las autoridades sanitarias indiquen”, indica el doctor Giner.
Los programas de máster de la UIC podrán recuperar las prácticas en clínica, “si la situación lo permite, desde el comienzo de junio hasta inicios del próximo curso académico. Además, como todo el componente de teoría se ha impartido, cuando se pueda volver a la clínica todas las horas del programa pueden ser prácticas. También los pacientes lo están esperando en muchos casos”, remarca el decano de Odontología de la UIC.
En la Universitat de València (UV), según señala el doctor José Manuel Almerich Silla, coordinador del Grado en Odontología y director de la Fundació Lluís Alcanyís, “se ha acordado considerar como evaluables todas las asignaturas que hubieran alcanzado el 50 por ciento de la docencia práctica presencial impartida, y en nuestro Grado en Odontología, afortunadamente, ya se había alcanzado este objetivo cuando se decretó la suspensión de las clases. Bien es verdad que esta docencia práctica ha podido complementarse con la realización de seminarios y exposición de casos clínicos online que siguen impartiéndose hasta la fecha prevista para el final de la docencia presencial, en la tercera semana de mayo”.
Respecto a los laboratorios de investigación, explica que “está prevista su apertura a partir del día 25 de mayo, permitiendo también la incorporación del personal investigador en formación; sin embargo, no hay previsión de reincorporación a las prácticas clínicas con pacientes, tanto para los alumnos del grado como para los de los posgrados propios”.
Por su parte, el doctor José Luis Gutiérrez destaca que en la Facultad de Odontología de Sevilla “las actividades de práctica clínica han sido transformadas en no presenciales mediante criterios de equivalencia y alternatividad, tales como vídeos asistenciales, sesiones clínicas, etc., que, en su conjunto, fueron propuestas por la Conferencia Nacional de Decanos de las Facultades de Odontología”. En este sentido, y en sintonía también con la recomendación de la Conferencia Nacional de Decanos, Sevilla no aplazará la finalización para el Grado.
En cuanto a los tres másteres oficiales que se imparten en la US, “está prevista la organización de actividades clínicas en régimen intensivo de carácter complementario y voluntario para estos alumnos antes de que finalice el presente año 2020, siempre y cuando las autoridades sanitarias permitan la asistencia de pacientes en nuestra facultad”.
Con respecto a los títulos propios, los plazos son más flexibles: “La Junta de Facultad ha acordado la ralentización de los periodos formativos de las actividades clínicas de los mismos hasta que las autoridades sanitarias y académicas autoricen su reanudación”, añade el doctor Gutiérrez. Las actividades en los laboratorios se retomarán de manera regulada en la fase 2 de la desescalada.
En la UCAM, según manifiesta la secretaria académica del Grado de Odontología, “cada profesor ha diseñado y adaptado su propia estrategia. Entre otras actividades, se han generado tareas de casos clínicos colgadas en el campus virtual y evaluadas posteriormente por el docente, casos clínicos para resolver en grupos reducidos o revisiones bibliográficas en grupo o individuales. Lo más complicado es solucionar aquellas asignaturas del segundo trimestre que necesitan prácticas clínicas con pacientes, de las cuales se pudieron realizar una buena cantidad de ellas, permitiendo completar los prácticum en más del 70 por ciento”.


Clínicas universitarias
Por otro lado, el cese de la enseñanza práctica asistencial ha afectado también a los pacientes, muchos de los cuales se han quedado sin continuidad en los tratamientos. La actividad de las clínicas odontológicas universitarias en España -reducida en algunos casos a las urgencias- nada ha tenido que ver con las imágenes que han llegado desde China, donde la Escuela de Estomatología de la Universidad de Wuhan no dejó de proporcionar atención odontológica durante la pandemia.
En el caso concreto de la Clínica Odontológica de la UV, la gestión por parte de la Fundació Lluís Alcanyís como centro sanitario autorizado y reconocido por la Consellería de Salut Universal i Salut Pública de la Generalitat Valenciana, ha permitido que la clínica permanezca abierta, para atender urgencias durante el Estado de Alarma.
A partir de la entrada en la fase 1 de la desescalada, explica el doctor Almerich, “podemos afrontar, por parte de los profesionales contratados por la fundación, la atención de los pacientes con tratamientos incompletos o inaplazables, que han quedado pendientes tras el cese de la actividad práctica clínica de grado y posgrado, siempre teniendo en cuenta los protocolos de seguridad que han sido implantados en la clínica para la adecuación a las nuevas condiciones que exige la actividad asistencial. Esto nos va a permitir atender adecuadamente a nuestros pacientes hasta mediados de julio, y luego continuar con nuestro servicio de atención de urgencias de la temporada de verano, que ya hemos venido ofreciendo en los últimos seis años”.


Evaluación
¿Y cómo se va a evaluar a los alumnos este año? Los sistemas de evaluación han sido transformados en modalidades no presenciales.
“En la Facultad de Sevilla, en el cien por cien de los casos se va a realizar la evaluación mediante sistemas telemáticos a través de la plataforma TIC. Se ha recomendado con especial énfasis que la evaluación sea continuada, basada en tutorías, actividades específicas y trabajos. No obstante, cuando se requiere una evaluación específica, la mayoría de los profesores han consensuado con los alumnos hacerlas tipo test, con sistemas de garantía normalizados”, aclara el doctor José Luis Gutiérrez.
La evaluación de los trabajos de fin de estudios (Grado y másteres oficiales), “se realizará mediante videoconferencias síncronas, al igual que las tesis doctorales y los exámenes orales. Todas ellas podrán ser grabadas para su registro”, añade.
La Universitat de València primará también la evaluación continuada y se considerarán elementos como las tareas de las prácticas, actitud en el desarrollo de las prácticas con pacientes, entrega de trabajos o realización de exposiciones, además de los exámenes finales de las asignaturas. “El peso en la evaluación de las pruebas finales ha quedado reducido, en algunas asignaturas, al 40-50 por ciento y la realización de estos exámenes será de manera no presencial, generalmente mediante la utilización de cuestionarios de preguntas de elección múltiple en el entorno del Aula Virtual, aunque también existe la posibilidad de establecer la modalidad de videoconferencia por medio de la aplicación Blackboard Collaborate que ha licenciado nuestra universidad”, especifica el doctor Almerich.
En la UCAM, cada profesor seleccionará el tipo de examen que quiere realizar dentro de tres modalidades: examen tipo test, orientado a la parte teórica de la asignatura; examen de desarrollo de contenido, que se realizará dentro del campus virtual, activando la opción antiplagio de Turnitin (en esta modalidad de examen, enfocado a asignaturas con contenido práctico, los alumnos podrán adjuntar ficheros en caso de ser necesario); examen oral, que se realiza a través de videoconferencia.

¿Algo positivo?
En conjunto, el doctor Lluís Giner, asegura que “de una situación adversa se ha sabido obtener un beneficio, diferente al previsto, pero también muy positivo”. Por ejemplo, asegura que los alumnos de Grado se han adaptado muy bien. Los alumnos de posgrado. “muchos de ellos extranjeros que han tenido que volver a sus países, han demostrado todos una gran madurez”. Y en cuanto a la investigación, aunque se han parado los laboratorios, el decano sostiene que “se han avanzado protocolos y reuniones online con otras universidades y empresas con fin de generar nuevos protocolos de investigación y, al mismo tiempo, presentar propuestas a proyectos competitivos”.
Por su parte, el coordinador del Grado en Odontología de la Universitat de València, mantiene que “tanto profesores como alumnos han tomado conciencia de las extraordinarias posibilidades que nos ofrecen los medios y la tecnología de la que ya disponemos, y que no estaba siendo utilizada más que en un pequeño porcentaje de su potencial. Esto va a ayudarnos a valorar mejor la dedicación horaria presencial, en un análisis más riguroso de todas aquellas actividades que pueden mejorar su rendimiento en el aprendizaje con la utilización de la metodología no presencial”.
“Sin duda, nos va a quedar un concepto menos presencial del proceso de enseñanza-aprendizaje -coincide el doctor Gutiérrez- y la conciencia de que la evaluación puede ser realizada a distancia con suficientes garantías. Ello ya estaba previsto en el Espacio Europeo de Educación Superior y en el concepto de crédito ECTS, en el que hay que integrar de manera holística la totalidad de actividades docentes, incluyendo las horas de estudio y reflexión de los alumnos y no su mera presencialidad en los centros universitarios. Tengo también el convencimiento de que muchas de las reuniones de órganos colegiados, incluidas las conferencias de decanos, se realizarán, como norma, de manera virtual, sin necesidad del desplazamiento de sus integrantes”.


Cambios
Las consecuencias de la situación generada por el COVID-19 en la Universidad se van a dejar ver ya desde el próximo curso. La UCAM, por ejemplo, está programando, según explica la doctora María Llanos Martínez, de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), “un escenario alternativo que asegurará el desarrollo con normalidad de la docencia y que se adaptaría a las distintas situaciones que puedan plantear las autoridades sanitarias”. Este nuevo escenario contemplaría, según la doctora Martínez, “un modelo de enseñanza bimodal, distinguiendo, por un lado, la educación a distancia y, por otro, la educación presencial. Así, la parte teórica de los estudios oficiales se impartiría en modalidad a distancia, y las prácticas presenciales se realizarían en grupos reducidos en las propias instalaciones de la Universidad, así como en otros centros e instituciones externas con convenio”.
La crisis sanitaria ha cambiado también aspectos de la atención odontológica, “como los nuevos protocolos de bioseguridad o la atención a distancia, que si se utiliza bien nos brinda la oportunidad de planificar y disminuir el número de visitas. A la vez, ha puesto de manifiesto la necesidad del tratamiento a la población mayor vulnerable en el centro donde estén institucionalizados o en el domicilio. Deberemos adaptarnos a todo esto y enseñarlo en la Facultad”, incide el decano de la Facultad de Odontología de la UIC. Como también habrá que introducir, en opinión del decano de Odontología de Sevilla, cambios en los proyectos docentes de las asignaturas. Entre otros, “criterios de epidemiología y salud pública, estableciendo medidas de seguridad colectiva e individual con las que los odontólogos no estábamos del todo familiarizados hasta la fecha en el ejercicio de nuestra profesión”.

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