Expertos del sector presentes en un curso de verano de la UCM reclaman a la Administración la ampliación de las prestaciones bucodentales

La salud bucodental asume el reto de integrarse en la salud pública

  • 28 de Ago, 2015

A lo largo del primer día el enfoque del curso se centró en la prevención. En este sentido, expertos de referencia mundial como los doctores Juan Blanco, que el próximo año presidirá la Federación Europea de Periodoncia (EFP); Mariano Sanz, catedrático de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense, o Soren Jepsen, actual presidente de la EFP, mostraron la evidencia reciente sobre los beneficios de la prevención primaria y secundaria de las patologías infecciosas de las encías o de los tejidos que rodean los implantes dentales, así como las tendencias más significativas de cara al futuro en términos de prevención.

Como se puso de manifiesto en el encuentro, el tratamiento no invasivo de la enfermedad periodontal reduce los costes médicos anuales en un 40% en personas con diabetes tipo 2, en un 11% en pacientes con enfermedad cardiaca y en un 41% en pacientes con ictus. Además, supone una reducción de los ingresos hospitalarios en un 39% en personas con diabetes, en un 29% en pacientes con enfermedad cardiaca y en un 21% en pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular.

“Aunque los beneficios de una correcta higiene bucodental no se evidencian a corto plazo, a medio y largo plazo medidas básicas de prevención de las enfermedades de las encías ahorran costes y producen importantes mejoras en la salud general y en la calidad de vida”, aseguró el profesor Sanz, quien apostó claramente por “más inversión en prevención y menos en tratamiento”.

Para el doctor Juan Blanco, catedrático de Periodoncia de la Universidad de Santiago de Compostela, “es hora de tomarse en serio enfermedades como la periodontitis. No sólo es la enfermedad inflamatoria crónica más común del ser humano, afectando a ocho de cada diez adultos mayores de 35 años, sino que sus consecuencias superan el ámbito oral”.

Como se reflejó en el curso de El Escorial, los expertos demandan una mayor implicación de las autoridades sanitarias. Según aseguró el doctor Sanz, “hemos de educar a las autoridades sobre la eficacia de los tratamientos periodontales en la salud general y tienen que convencerse de las ventajas que supondría invertir en prevención de las enfermedades bucodentales”. En esta línea, el presidente de la SEPA, el doctor David Herrera, manifestó “la necesidad de acabar con una situación anómala, como es la de tener excluida de la cartera de servicios de la sanidad pública la prevención y la atención de los problemas periodontales, más aún cuando las consecuencias de estas patologías están demostrando que impactan negativamente en la salud general”.

Pero no sólo hay que centrar el enfoque en lo que puede hacer la Administración, sino también en cómo deberían ser las clínicas dentales. “Es fundamental que en nuestras clínicas tengamos una báscula para pesar a los pacientes, dispongamos de un metro para medir su perímetro abdominal o podamos hacer mediciones de la glucosa en sangre”, aconsejó el profesor Sanz, quien recordó que “somos los profesionales de la salud que más personas sanas atendemos en un entorno asistencial, lo que nos coloca en un lugar privilegiado para liderar estrategias de prevención y promoción de la salud”.

Repercusiones cardiovasculares

El segundo día del curso se centró en las evidencias clínicas que vinculan salud cardiovascular y salud de las en­cías. Para el doctor Juan José Gómez Doblas, presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología, “existe una clara asociación entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiovascular, y ahora nuestro reto principal es determinar si tener una enfermedad como la periodontitis es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular o simplemente se puede considerar como un marcador de riesgo”. En cualquiera de estos dos casos, para este profesional de la Cardiología queda claro que “deberíamos poner el acento en iniciar estrategias de prevención para mejorar la salud de las encías y evitar así un aumento de las posibilidades de aparición de enfermedad cardiovascular”.

En estos momentos, en las guías promovidas por la Sociedad Europea de Cardiología (European Society of Cardiology, ESC) para la prevención de la enfermedad cardiovascular en la práctica clínica se reconoce que la presencia de periodontitis (o infección en las encías) debe considerarse como un factor de riesgo para desarrollar una enfermedad cardiovascular y, por lo tanto, se aconseja su prevención, diagnóstico precoz y tratamiento.

Además de la evidencia epidemiológica que asocia la periodontitis a las enfermedades cardiovasculares, en El Escorial se puso de manifiesto que “las enfermedades periodontales inducen una respuesta inflamatoria sistémica y aumentan la incidencia de bacteriemias, es decir, la presencia de bacterias vivas en sangre, procedentes de la encía”, destacó el doctor Adrián Guerrero, vicepresidente de la SEPA, recordando que, por ejemplo, "hay una mayor incidencia de eventos cardiovasculares en aquellos pacientes con periodontitis avanzada".

La SEPA y la SEC han formado un grupo de trabajo conjunto que, además de generar en su momento un manual sobre “Patología Periodontal y Cardiovascular: su interrelación e implicaciones para la salud”, están ahora consensuando algunas recomendaciones prácticas para que los cardiólogos y los odontólogos puedan colaborar más estrechamente y sepan cómo manejar mejor esta relación bidireccional entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiovascular. “Los odontólogos que no se sepan adaptar a esta realidad y que no acepten que se deben ocupar tanto de la salud bucodental como también de la salud general de sus pacientes están llamados a desaparecer: serán lo que se conoce como odontólogos zombis”, aseguró el doctor Miguel Carasol, director del Comité Científico de la SEPA.

Integración en un sistema de salud pública

Para afrontar el tercer día de curso se contó con dos expertos que conocen muy bien la salud pública, como son los doctores Juan Carlos Llodra, director ejecutivo del Consejo General de Dentistas, y José Luis Gutiérrez, exgerente del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Para el doctor Llodra, la evidencia demuestra la implicación de la salud bucodental en la salud general: “Las enfermedades orales están causadas o influenciadas por los mismos factores de riesgo de más de cien enfermedades no transmisibles; por lo tanto, si los factores de riesgo son comunes, las estrategias también deben serlo”. Para este reconocido profesional, profesor titular de la Universidad de Granada, “hay que pasar de una visión mecanicista restrictiva de la Odontología a una visión actual, científica e integradora”. Este cambio se asienta en tres razones fundamentales: “Por motivos científicos, ya que existe suficiente evidencia de la conexión salud oral/salud general; por una cuestión ética/legal, dado que es éticamente inadmisible hoy en día no tener en cuenta estas conexiones; y por motivos profesionales, es decir, por razones de excelencia y calidad de servicio”. Por todo ello, el doctor Llodra reclamó seguir trabajando desde todas las instituciones profesionales para sensibilizar a la Administración sanitaria, “hay que hacerles entender que los dentistas juegan un papel esencial en este ámbito, formando parte de la primera línea de frente en la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento de las enfermedades orales y de muchas de las enfermedades sistémicas”.

En su discurso, el doctor Llodra se mostró exigente con la Administración, pero también crítico con el propio sector odontológico, “los profesionales también tenemos nuestra responsabilidad de cara a educar a la población y ser más participativos”. Asimismo, el director ejecutivo del Consejo General tendió la mano a las sociedades científicas y a la Universidad para colaborar en aspectos como la formación continuada posgraduada, “para lo que sería oportuno que el Consejo General asumiera un papel de entidad certificadora”. En estos momentos, 17 países de la Unión Europea tienen regulado el desarrollo profesional continuado (DCP) en el sector odontológico.

Por su parte, el doctor José Luis Gutiérrez centró su intervención en sus seis años como gerente del Servicio Andaluz de Salud que, con un presupuesto de 10.000 millones de euros y una población de ocho millones y medio de habitantes, es de los mayores sistemas de salud pública de Europa. En esta etapa, el doctor Gutiérrez desarrolló el Plan Integral de Salud Bucodental (PISBA) 2013-2017, cuyo borrador se finalizó en 2012, justo cuando, ante una situación de importantes recortes en la Administración, quedó paralizado.

En cualquier caso, con el desarrollo del PISBA se demostró, según aseguró el doctor Gutiérrez, que es posible dar el salto para que la Odontología se integre en un sistema público sanitario, superando muchos miedos y mitos, pero además contando con los dentistas que ejercen en el sector privado por la vía de los ciertos. “Para muchas acciones de las que planeamos no se necesitaba mucho más dinero, sino más bien un cambio de conciencia”, afirmó este profesional.

El plan andaluz contemplaba una atención dental básica para una población de seis millones y medio de ciudadanos, que incluía revisiones anuales, educación en higiene oral, tartrectomías, obturaciones, ferulizaciones, exodoncias y tratamientos de procesos agudos, ATM, exodoncias complejas e inclusiones y cirugía preprotésica, así como frenillos y bridas. Además, también se planteaba una atención bucodental avanzada para ocho grupos específicos: población infanto-juvenil, mayores de 65 años, pacientes con trastorno mental grave, discapacitados, embarazadas, pacientes oncológicos, población con VIH y diabéticos.

Para la estimación de costes, el plan contempló una tasa de frecuentación del 61,96%, “que es un aspecto fundamental a tener en cuenta, porque no toda la población que puede beneficiarse de un servicio finalmente lo utiliza”, remarcó el doctor Gutiérrez.

Con este dato, se calculó que para las prestaciones destinadas a la población general el coste de ofrecer todos los tratamientos mediante un sistema público sería de 321 millones de euros, mientras que si se optaba por la vía privada el coste ascendería a 510 millones de euros. Respecto a los tratamientos avanzados para los ocho grupos especialmente sensibles, el coste de realizarlos por lo público serían 352 millones frente a los 204 millones que costarían mediante un sistema totalmente privado.

Mensajes rigurosos a la población

En este curso de la Universidad Complutense, además de hablar de salud pública, también hubo tiempo para analizar cómo se transmiten las noticias relacionadas con la salud bucodental en los medios de comunicación. En este sentido, el periodista Alipio Gutiérrez, presidente de la Asociación Nacional de Informadores de Salud, afirmó que en la población falta sensibilidad con respecto a la salud bucodental; “de hecho, para muchos españoles acudir a una clínica dental no significa lo mismo que ir a un centro sanitario. En muchas ocasiones, el dentista, como también le sucede al óptico o al farmacéutico, no se aprecia en la sociedad como un profesional sanitario”.

Para este representante del periodismo, también dentro de la prensa generalista falta rigor a la hora de informar sobre cuestiones de salud, por lo que no es raro observar errores confundiendo patologías o utilizando términos confusos. Alipio Gutiérrez también profundizó en el uso de las herramientas que se emplean para informar, y en la diferenciación de éstas frente a las correspondientes a la propaganda o la publicidad. Finalmente, en su discurso otorgó a las sociedades científicas un papel fundamental para hacer llegar con rigor la información a la población; de hecho, informó de un recitente acuerdo entre la ANIS y la SEPA para elaborar un glosario de términos bucodentales que ayuden a los periodistas en su uso correcto.

Para finalizar el curso, tomó la palabra Javier García, director ejecutivo de la SEPA, quien explicó cómo esta sociedad científica se ha esforzado en los últimos tiempos para aproximar la ciencia a la población general, para lo cual se creó la Fundación SEPA.

Actualmente, la SEPA cuenta con más de 4.300 socios, tiene unos ingresos de más de dos millones de euros, colabora con buena parte de las empresas del sector y gracias a su dinamismo y desa­rrollo se ha ganado la legitimidad necesaria para hacer llegar la ciencia a la población. “Transmitimos moléculas de contenido con una triple vertiente: divulgativa, institucional y promocional”, aseguró Javier García.

Pie de foto: De izquierda a derecha, los doctores Mariano Sanz, Juan Blanco, Soren Jepsen, Filippo Graziani y David Herrera.

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