Un horizonte femenino y plural

  • 05 de Nov, 2018

Hasta hace poco tiempo, el papel de la mujer en la Historia de España se menospreciaba o simplemente se obviaba. Hemos tenido excepciones muy notorias, a todos nos vienen a la memoria algunos nombres de reinas, religiosas, escritoras o investigadoras, pero podemos afirmar que, en general, las mujeres siempre se han visto relegadas a un segundo o tercer puesto en una Historia contada por y para el hombre. Ellos heredaban, ellos ganaban batallas, ellos tenían acceso a la educación, ellos comandaban la fe…; en definitiva, ellos se podían permitir muchos lujos y privilegios que no hubieran sido posibles sin dejar de lado a las mujeres. Es más fácil destacar cuando borras de un plumazo a la mitad de la población.

No hace tantos años, en España las mujeres estaban relegadas casi exclusivamente al papel de madres. Algunas osaban a trabajar fuera de casa, pero era una minoría que incluso a veces tenía que enfrentarse a la crítica familiar o social. Hace unas décadas no se hablaba de cuotas, no había una conciencia social en términos de igualdad y se concebía el feminismo como un movimiento antisistema –por supuesto, contra un sistema dirigido y perpetuado por un hombre que se creía el centro de la sociedad–. Eso sí, nadie podrá negar que las mujeres eran la figura clave del hogar. Éste era su centro de operaciones y no había problema grande o pequeño que no supieran arreglar con su fuerza física y psicológica.

Afortunadamente, aquellos paradigmas del pasado ya no son compartidos por gran parte de las nuevas generaciones –al menos en nuestro entorno geopolítico–. Ya se asume con naturalidad que no hay ningún mérito en nacer hombre o mujer. Vivimos en una sociedad plural donde debería primar el respeto.

Si nos fijamos en la situación de la Odontología española, probablemente seamos un ejemplo de evolución social. Después de mucho tiempo en el que el hombre era el gran protagonista, ahora la tendencia ha cambiado. Bien es cierto que la mujer siempre estuvo presente en la Odontología, por supuesto en los roles de higienista dental o auxiliar, pero también en el papel de doctoras, aunque su representación fuera minoritaria. Sin embargo hoy, casi sin darnos cuenta, el género femenino se ha convertido en el futuro de la profesión. Ellas son mayoría en las facultades y poco a poco lo serán también en las clínicas, las sociedades y los órganos de representación. Este cambio de escenario exige naturalidad, respeto y la ausencia de trabas u obstáculos. La talla de una profesión sanitaria se mide por sus avances clínicos, la atención prestada y la formación, pero también por su capacidad de adaptación a las nuevas realidades.

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