Implantes cortos en sectores posteriores maxilares. Estudio retrospectivo con nueve años de seguimiento

  • Dr. Eduardo Anitua
  • 29 de Mar, 2019

Dr. Eduardo Anitua

Introducción

Hoy en día consideramos implantes cortos aquellos menores o iguales a 8,5 mm de longitud, aunque existen artículos científicos que elevan esta medida hasta los 10 mm. Los implantes cortos son ya una más de las técnicas de rehabilitación del maxilar atrófico que podemos considerar “de rutina”, siendo una opción mínimamente invasiva y con cifras de supervivencia en torno al 99%. Si observamos estas cifras de supervivencia en función del tiempo de seguimiento y la longitud de los implantes estudiados, podemos obtener una supervivencia de entre el 86,7% y 100% para implantes de hasta 6 mm con un seguimiento de cinco años en algunos estudios. Cuando se compara la supervivencia de los implantes cortos en relación a implantes de longitud “convencional” con técnicas de aumento óseo, los implantes cortos presentan unas tasas mayores de supervivencia y, por lo tanto, son considerados por muchos autores una opción terapéutica segura y predecible.  Los implantes cortos son ya una más de las técnicas de rehabilitación del maxilar atrófico que podemos considerar “de rutina”, siendo una opción mínimamente invasiva y con cifras de supervivencia en torno al 99%

En el presente trabajo, evaluamos de forma retrospectiva implantes cortos con un seguimiento de nueve años para conocer la tasa de supervivencia, pérdidas óseas crestales y complicaciones biológicas o mecánicas tanto en los implantes como en las prótesis.

Material y métodos

Se ha realizado un estudio retrospectivo seleccionando implantes cortos insertados en maxilar o mandíbula con un tiempo de seguimiento de nueve años desde la carga del implante.

Antes de la inserción de los implantes, se utilizó una premedicación antibiótica consistente en amoxicilina 2 g vía oral una hora antes de la intervención y paracetamol 1 g vía oral (como analgésico). Posteriormente, los pacientes prosiguieron con un tratamiento de amoxicilina 500-750 mg vía oral cada ocho horas (según peso) durante cinco días.

La intervención fue realizada mediante anestesia local, tanto en el maxilar superior como en la mandíbula.

Todos los pacientes se sometieron a un protocolo diagnóstico consistente en la realización de una TAC dental (cone-beam) y modelos y encerado diágnosticos. Desde estos se realizó una guía quirúrgica que se utilizó en la inserción de los implantes.

La principal variable evaluada fue la supervivencia del implante, seguida de la pérdida ósea crestal y la aparición de efectos secundarios en los pacientes, producidos por la cirugía o la inserción del implante.

Se recolectaron para ello datos generales (demográficos, enfermedades previas y tratamientos farmacológicos), datos relativos a los implantes (posición, diámetro y longitud) y datos de seguimiento (efectos secundarios, pérdida ósea y supervivencia del implante). 

La medición de la pérdida ósea marginal se llevó a cabo en la última radiografía panorámica de seguimiento. Para la realización de las radiografías panorámicas, todos los pacientes fueron colocados en la misma posición, identificada mediante marcas en el suelo para la posición de los pies, olivas auditivas para fijar la posición de la cabeza, calibre láser para establecer el correcto plano bipupilar y la línea media facial, así como un mordedor y un apoyo para la barbilla. Una vez obtenida la radiografía en formato digital, se calibra mediante un software específico (Sidexis measure) a través de una longitud conocida en la radiografía como es el implante dental. Una vez introducimos la medida de calibración, el programa informático realiza un cálculo basado en esta medida para eliminar la magnificación, pudiendo realizar mediciones lineales exentas de este error. La pérdida ósea crestal fue medida en dos puntos: mesial y distal de cada implante.

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