¿Qué beneficio aporta el láser en el tratamiento de las anomalías vasculares en la cavidad oral?

  • Marcela Bisheimer Chemez
  • 29 de Mar, 2019

Marcela Bisheimer Chemez

La presidenta de la Sociedad Española de Láser y Fototerapia en Odontología (SELO), la doctora Marcela Bisheimer Chemez, elabora esta sección dedicada a las aplicaciones del láser con la idea de que en cada entrega un experto de reconocido prestigio responda a una pregunta clave sobre un protocolo clínico para la implementación del láser en Odontoestomatología, siempre de forma simple y didáctica cubriendo todas las actividades terapéuticas de la práctica del día a día en la consulta. 

 

Introducción

Las malformaciones vasculares presentes en la cavidad oral, a menudo mal llamadas hemangiomas, corresponden a un conjunto de lesiones que afectan al endotelio y a los tejidos asociados. Son anomalías presentes desde el nacimiento.

El término hemangioma se aplica desde el punto de vista clínico a los hemangiomas infantiles que se corresponden con neoplasias vasculares benignas, que crecen por proliferación de las células endoteliales que desaparecen con el tiempo.

En otras ocasiones, las anomalías vasculares se adquiren a lo largo de la vida, correspondiendo por ejemplo a dilataciones de venas que se manifestarán como varices o lagos venosos orales. Son frecuentes, en particular, en las personas de edad avanzada.

Además, algunas anomalías vasculares, principalmente múltiples, pueden estar asociadas a síndromes como el de Sturge-Weber o el de Klippel-Trenaunay. Las lesiones vasculares pueden clasificarse también según la velocidad del flujo vascular: de bajo flujo –malformaciones venosas o linfáticas– y de alto flujo –malformaciones arteriovenosas–

Clínicamente, pueden observarse como simples manchas o pápulas blandas, azul-oscuras. Pueden desaparecer a la digitopresión y reaparecen rápidamente después de pocos segundos, excepto en casos de trombosis en su interior.

Las lesiones vasculares pueden clasificarse también según la velocidad del flujo vascular: de bajo flujo –malformaciones venosas o linfáticas– y de alto flujo –malformaciones arteriovenosas–. Estas últimas requieren precauciones especiales para su intervención.

En algunas ocasiones, además del exámen clínico, es necesario recurrir a pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico, generalmente es el caso de lesiones extensas (de más de 2 cm), cuando los límites de la lesión no son claros y/o cuando se detecta pulsación en la palpación. En estas situaciones es recomendable solicitar un eco-doppler para ver con claridad y exactitud el mapa vascular de la lesión, permitiéndonos apreciar además, por el efecto Doppler, el flujo sanguíneo y su intensidad –el tipo de vasos con la distribución espacial de los mismos–. Ante la duda, se prescribe la realización de una resonancia magnética que aportará una definición más clara de los límites de la anomalía vascular. En lesiones de grandes dimensiones es imprescindible una angiografía. 

De entre las múltiples opciones de tratamiento disponibles, la terapia con láser es una alternativa con innumerables ventajas evidenciadas en cirugía y medicina oral, siendo de gran utilidad en el tratamiento de anomalías vasculares.

En todos los casos su correcto diagnóstico es fundamental.

El tratamiento puede estar indicado por motivos meramente estéticos o, en algunos casos, por su localización y el posible traumatismo, haciendo que sean potencialmente peligrosas (hemorragias), también pueden provocar la alteración de las funciones orales normales como el habla.

De entre las múltiples opciones de tratamiento disponibles, la terapia con láser es una alternativa con innumerables ventajas evidenciadas en cirugía y medicina oral, siendo de gran utilidad en el tratamiento de anomalías vasculares. Se pueden utilizar diferentes longitudes de onda para la escisión, fotocoagulación o vaporización de estas lesiones vasculares.

Los láseres más utilizados para este fin en la cavidad oral son los de Neodimio y diodo, siendo el láser de Neodimio:YAG el de primera elección para el tratamiento de lesiones vasculares y para la eliminación de manchas melánicas, dado que su energía es muy bien absorbida por cromóforos oscuros como la hemoglobina y la melanina. En la gráfica 1 vemos que en el eje de las ordenadas se representa el coeficiente de absorción de los tejidos y en el eje de abscisas la longitud de onda en nanómetros. 

Hay láseres de diodo en una longitud de onda cercana a los de Neodimio, por lo que podrán tener las mismas indicaciones, aunque su eficacia no sea la igual.

El láser de Neodimio se transmite a través de una fibra óptica flexible, haciendo cómoda su manipulación. Para ello, se irradia de forma desenfocada, en modo de no contacto con la lesión durante una exposición de entre cinco y diez segundos, con un rango de potencia que va desde 2,5 a 6 W, con un movimiento lento sobre la lesión, mientras se observa que el tejido se deshidrata y blanquea por el efecto fototérmico del láser.

Esta absorción selectiva por la hemoglobina y la generación del calor producen una fotocoagulación en las células basales sanguíneas, con el consiguiente colapso del vaso y la deshidratación del tejido adyacente.

Antes y durante el procedimiento debe enfriarse el tejido con suero fisiológico frio, hielo o corriente de aire, para reducir el potencial daño térmico en el tejido superficial y adyacente.

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