Implantes cigomáticos e implantes infraóseos para la rehabilitación de los maxilares atróficos. A propósito de un caso

  • Dra. Perla Della Nave
  • 29 de May, 2019

Dra. Perla Della Nave

Introducción

La atrofia severa de los huesos maxilares constituye un desafío para los implantólogos y los prostodoncistas, debido a la reabsorción ósea avanzada y la consiguiente alteración anatómica. Sus causas son múltiples: edentulismo prolongado, sobre todo asociado al uso de prótesis removibles; enfermedad periodontal avanzada; infecciones endoóseas múltiples y extensas; periimplantitis severa y/o pérdida de implantes previamente colocados (causas iatrogénicas) o cirugías resectivas para el tratamiento de neoplasias malignas.

En estos casos, es necesario un protocolo de tratamiento que no solo incluya técnicas quirúrgicas avanzadas, sino que también tenga en cuenta conceptos fundamentales como la preservación del hueso marginal y la consecución de una remodelación ósea predecible. Son aspectos que adquieren todavía más importancia en situaciones de atrofia, donde la disponibilidad ósea ya es limitada.

Una posible opción de tratamiento para los maxilares que presentan atrofia severa consiste en cirugías de regeneración ósea avanzadas y complejas. Se trata, por ejemplo, de injertos en bloque de hueso autólogo (en los que la cresta iliaca y la calota craneal son las principales zonas donantes) y de técnicas Le Fort con injertos interposicionales.

Estos tratamientos implican ciertos riesgos e incomodidades para los pacientes: invasividad y coste biológico elevado1,2; dolor y morbilidad importantes3,4; posibles complicaciones severas3, como el exceso de contracción o la pérdida parcial/total del injerto5; tiempos de tratamiento muy largos y la imposibilidad para el paciente de utilizar prótesis provisionales removibles en las semanas sucesivas a la intervención6, algo que, por supuesto, tiene importantes repercusiones tanto funcionales como estético-psicológicas. Además, el tiempo mínimo necesario que tiene que pasar antes de poder colocar los implantes en el hueso regenerado y rehabilitar al paciente con prótesis implantosoportadas es de al menos cuatro meses, dependiendo del tipo de técnica quirúrgica realizada.

Para evitar dichos inconvenientes y acortar considerablemente los tiempos de tratamiento, es posible contar con técnicas alternativas graftless (no requieren ningún injerto óseo) y que se pueden también combinar con protocolos de carga inmediata, como la colocación de implantes cigomáticos en el maxilar superior y la técnica All-on-four para el maxilar inferior.

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