La consulta dental, núcleo de atención para afrontar la pandemia de coronavirus

  • 20 de May, 2020

A una consulta dental acude un elevado porcentaje de personas con una o varias enfermedades crónicas, cuyo número y gravedad se incrementan con la edad. La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), a través de la Alianza por la Salud General y Periodontal, trabaja desde hace años con diferentes sociedades médicas en la detección precoz de estos cuadros o de sus factores de riesgo en la consulta odontológica, así como en el manejo de las enfermedades periodontales cuando actúan como un elemento de riesgo más en el desarrollo de estos procesos, como sucede con la patología cardiovascular aterosclerótica o con la relación bilateral demostrada en el caso de la diabetes mellitus.

Como reconoce el presidente de la Fundación SEPA y de la Sociedad Española de Periodoncia, el doctor Antonio Bujaldón, “en este momento de la pandemia, en las consultas dentales no será infrecuente atender a personas que han padecido la COVID-19 sintomática en cualquiera de sus fases de gravedad”. Atendiendo a esta realidad, el máximo responsable de SEPA recuerda la función esencial que puede y debe jugar la consulta dental en el ámbito de la prevención de ciertas enfermedades (no solo de la cavidad oral), sus complicaciones asociadas y la promoción de la salud; según aclara, “la estrecha vinculación entre salud periodontal y salud general, así como la importancia que adquiere contar con un buen estado de salud global para afrontar con mayores garantías la posible infección por SARS-CoV-2, pone en valor el cuidado bucodental en estos momentos”.

Según se afirma desde SEPA, un problema importante y no resuelto es el futuro incierto que aguarda a los pacientes que han conseguido vencer al coronavirus. En este contexto, según argumenta el doctor Miguel Carasol, periodoncista y coordinador de los Grupos de Trabajo de SEPA, “consideramos que los equipos dentales pueden contribuir al cuidado bucodental de los pacientes, manteniendo unas bocas sanas que permitan prevenir complicaciones que se pueden pagar caras en la fase pos COVID-19”.

Y es que, a nivel periodontal, está ampliamente demostrado el papel de la periodontitis como factor de riesgo para la patología cardiovascular aterosclerótica (expresada clínicamente como isquemia coronaria, ictus o patología vascular periférica), para la diabetes mellitus y para determinados cuadros de neumonía. Según subraya el doctor Carasol, “todas estas enfermedades figuran entre las complicaciones que se pueden desarrollar tras la infección por el virus SARS-CoV-2”

Por tanto, ahora más que nunca, y como recomienda encarecidamente SEPA, “es fundamental incorporar a las consultas sencillos procedimientos y protocolos necesarios para detectar de forma precoz el riesgo cardiovascular (incluida la hipertensión arterial), así como de prediabetes o diabetes, y establecer las medidas oportunas para prevenir y tratar la patología periodontal en sus formas más tempranas”, indica el doctor Carasol. El fin último, añade este experto, “es disminuir el riesgo global de patología sistémica, especialmente en los pacientes de edad más avanzada, con enfermedades crónicas previas o que hayan padecido la infección por coronavirus, con sus posibles secuelas”.

Secuelas del coronavirus
Las consecuencias de la infección por SARS-CoV-2 perduran tras el alta hospitalaria del paciente, especialmente en los casos más graves, y el riesgo de padecer patología importante con el tiempo se eleva de manera considerable. Por ejemplo, los pacientes que han sufrido neumonías, sobre todo en su forma más severa y asociada a procesos de inflamación grave (“tormenta de citoquinas”), pueden tener más riesgo de padecer enfermedades futuras como patología isquémica coronaria, ictus y cuadros de insuficiencia renal. Según recuerda el doctor Carasol, “ya en 2015, analizando epidemias previas por coronavirus, se concluyó que el riesgo de padecer enfermedades cardiacas era cuatro veces mayor en las personas que habían padecido neumonía”.

La situación resulta especialmente controvertida en el grupo de pacientes de más edad y que, además, suelen presentar una o más de las condiciones crónicas más frecuentes en el ser humano de los países de nuestro entorno. “Tienen un riesgo más elevado y comprobado de ser infectado por el coronavirus SARS-CoV-2 en su forma más grave, así como presentan una tasa mayor de mortalidad”, apunta el doctor Miguel Carasol. Así, por ejemplo, las series preliminares con los datos de los pacientes en China mostraron que la mortalidad estaba claramente asociada a la edad, con una mayor tasa en mayores de 85 años (10-27%), seguidas de pacientes entre 65-84 (3% al 11%), de pacientes entre 55 y 64 años (1 al 3%) y personas de 20-54 años (< 1%)”.

Otros problemas no despreciables que pueden presentar los enfermos de coronavirus, especialmente los ingresados en cuidados intensivos, son la atrofia muscular y debilidad tras pasar por periodos prolongados de conexión a respiradores. Otra de las repercusiones que puede causar la hospitalización es el delirio o síndrome confusional agudo, que puede conducir a alteraciones cognitivas a largo plazo, tales como problemas de memoria.

No menos importante va a ser el presumible aumento de casos de ansiedad, depresión, e incluso trastorno de estrés postraumático. Estudios previos demuestran que un tercio de las personas hospitalizadas por SARS habían desarrollado síntomas moderados o severos de depresión un año después de superar la enfermedad.

En el ámbito concreto de la Odontología, desde SEPA se recalca la existencia de una asociación positiva entre la periodontitis y la neumonía nosocomial en los pacientes ingresados en cuidados intensivos, “lo que podría complicar aún más el pronóstico de los pacientes con coronavirus derivados a estas unidades”, concluye el doctor Miguel Carasol.

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